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Iberdrola ha batido este año un récord histórico de producción de electricidad mediante bombeo hidroeléctrico, una tecnología que gana protagonismo en el sistema eléctrico por su capacidad para almacenar energía y devolverla a la red cuando más se necesita.

Así lo ha avanzado el presidente ejecutivo de la compañía, Ignacio Sánchez Galán, durante la presentación de los resultados de los nueve primeros meses del ejercicio.

El anuncio pone el foco en una de las tecnologías de almacenamiento a gran escala con mayor capacidad para aportar flexibilidad al sistema eléctrico, especialmente en un contexto de crecimiento de las energías renovables y de mayor necesidad de electrificar la economía.

"Generamos electricidad con bombeo que está llegando a niveles récord y que esperamos siga subiendo en los próximos meses", ha dicho el máximo responsable de la energética a preguntas de los analistas.

"Evidentemente vamos a seguir mejorando sistemáticamente nuestras eficiencias con la introducción de la inteligencia artificial en estos procesos".

Iberdrola, el 75% del bombeo

Iberdrola ocupa una posición destacada en este segmento. Según las cifras aportadas por la compañía, España cuenta con 18 centrales hidroeléctricas de bombeo y alrededor de 6 GW de potencia instalada, mientras que Iberdrola declara aproximadamente 4,5 GW de capacidad de bombeo al cierre de 2025.

La compañía concentraría cerca del 75% de la potencia nacional de bombeo.

En febrero, EL ESPAÑOL-Invertia informaba que las centrales hidroeléctricas de Iberdrola acumulaban más de 9.000 GWh de energía almacenada, en un contexto marcado por las abundantes lluvias del invierno.

La compañía destacaba entonces la capacidad de sus embalses para disponer de energía durante buena parte del año.

No obstante, la energía almacenada en los embalses y la electricidad generada mediante bombeo son dos conceptos diferentes. La primera refleja la energía potencial disponible en el agua; la segunda contabiliza la electricidad producida cuando esa agua pasa por las turbinas.

Y el récord anunciado por Galán refuerza, por tanto, la relevancia de esta tecnología en la estrategia de la eléctrica.

1.200 millones para redes

Más allá del almacenamiento, Galán ha avanzado que Iberdrola prevé acelerar sus inversiones en redes de distribución eléctrica en España hasta unos 1.200 millones de euros en 2027, algo más de un 50% por encima de las cifras de 2025.

El ejecutivo ha valorado positivamente la eliminación de los límites regulatorios a la inversión en redes, al no estar ya vinculados al crecimiento del PIB, porque las restricciones anteriores no reflejaban las necesidades reales del país.

También ha destacado que las medidas destinadas a mejorar el retorno de estas inversiones ofrecen incentivos para acelerar el despliegue de infraestructuras eléctricas.

El presidente de Iberdrola ha defendido asimismo el desarrollo de los centros de datos, pese a las dudas regulatorias que afronta el sector en España.

Centros de datos

"Los centros de datos se van a levantar, se van a construir", ha asegurado, al tiempo que ha señalado que la compañía está ayudando a sus clientes a desarrollar estas instalaciones.

Frente a las preocupaciones por el consumo de agua asociado a su refrigeración, Galán ha apuntado que existen alternativas técnicas, como los sistemas de refrigeración por aire, y ha subrayado el potencial de estas infraestructuras para generar cientos o miles de empleos.

En paralelo, Iberdrola mantiene cerca de 40 TWh firmados en contratos de compraventa de energía a largo plazo (PPAs, por sus siglas en inglés) y prevé añadir entre 3 y 4 TWh anuales, con más de la mitad de estos contratos concentrados en Estados Unidos, además de la península ibérica y Reino Unido.

Galán también ha defendido la electrificación como parte de la solución a los retos energéticos europeos y ha reclamado acelerar el mercado de capacidad para garantizar suficiente potencia disponible y síncrona en el sistema eléctrico.

La estrategia del grupo pasa así por combinar renovables, almacenamiento y redes para atender una demanda eléctrica creciente. Una apuesta que Iberdrola considera clave para sostener su crecimiento durante los próximos años.