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Cuando se produce un cero energético, es decir, un apagón general en una zona determinada —incluso en todo un país, como ocurrió el 28 de abril de 2025—, surgen las mismas preguntas: ¿era evitable?, ¿quién es el responsable? y ¿puede volver a ocurrir?

Es lo que ha sucedido a primera hora de este miércoles, 21 de octubre, en Ceuta, precisamente en las semanas previas a la entrada en operación comercial de la interconexión eléctrica submarina con la Península Ibérica, una infraestructura instalada por Redeia.

Un posible cortocircuito o una perturbación en la red eléctrica de Cádiz habría desencadenado la desconexión del sistema eléctrico de la ciudad autónoma. Ahora, el foco está puesto en determinar qué provocó el incidente, cómo respondieron los sistemas de protección y qué medidas son necesarias para evitar que vuelva a suceder.

"Nos encontramos ante un suceso que conecta un sistema peninsular, muy grande y robusto, con otro muy débil y muy pequeño".

"Si no se solucionan los problemas, puede volver a ocurrir", explican a EL ESPAÑOL-Invertia fuentes del sector eléctrico.

Perturbación sin electricidad

Una de las cuestiones que suscita el incidente es cómo pudo afectar a Ceuta una perturbación eléctrica cuando la nueva interconexión submarina todavía no estaba transportando carga.

Sin embargo, que el cable no estuviera transmitiendo potencia activa no significa necesariamente que estuviera eléctricamente aislado. Una infraestructura de este tipo puede presentar corrientes capacitivas y participar en el comportamiento eléctrico de la red incluso cuando no transporta una carga significativa.

"Puede que no se entienda cómo es posible que haya ocurrido cuando ese cable submarino todavía no estaba llevando carga, cuando no se estaba inyectando electricidad", apuntan las fuentes consultadas.

La explicación, añaden, es que una infraestructura eléctrica con una carga muy baja o prácticamente nula no queda al margen de las variaciones de tensión de la red a la que está conectada. Por eso, resulta fundamental determinar cómo se propagó la perturbación y cómo respondieron las protecciones de las instalaciones implicadas.

Los generadores, bajo la lupa

Una de las cuestiones que habrá que analizar es si los sistemas de protección actuaron correctamente ante la perturbación.

"Normalmente, cuando hay un cortocircuito en la red, hay que aislarlo en milisegundos. En concreto, en 80 milisegundos", explican las fuentes consultadas, que subrayan la importancia de despejar rápidamente este tipo de incidencias para evitar que afecten al funcionamiento del sistema eléctrico.

Si el cortocircuito no se elimina a tiempo, la perturbación puede comprometer la estabilidad de la red y afectar a las instalaciones de generación.

Los grupos generadores disponen de sistemas de protección que pueden desconectarlos cuando detectan determinadas condiciones eléctricas. Sin embargo, su respuesta debe estar coordinada con la del resto de los elementos de la red.

En este contexto, las fuentes plantean la necesidad de comprobar cómo respondieron las instalaciones de generación ante el incidente.

"Si los generadores de la Península no se desconectaron, habría que determinar por qué el de Ceuta no", y sis sus protecciones actuaron conforme a lo previsto y si eran las adecuadas para soportar una perturbación de estas características.

"Si un generador es supersensible y se desconecta antes de tiempo, se rompe el equilibrio entre carga y generación. La frecuencia puede desviarse y, si la perturbación se extiende y las protecciones desconectan más instalaciones, se puede llegar a un apagón", advierten.

La subestación de Algeciras, de REE

Otras fuentes conocedoras del incidente apuntan directamente a la subestación eléctrica de Red Eléctrica, el operador del sistema, propiedad del Grupo Redeia, situada en Algeciras, como el lugar donde se habría originado la incidencia.

Según esta versión, la perturbación se habría producido en esa instalación y habría afectado a la conexión eléctrica con Ceuta. La red peninsular, sin embargo, no habría sufrido consecuencias relevantes gracias a su configuración mallada, que permite disponer de distintas líneas y subestaciones para absorber y redistribuir las perturbaciones.

"La oscilación en la Península no ha supuesto ningún tipo de afectación porque la configuración de la red ha conseguido absorberla", explican estas fuentes conocedoras.

La situación habría sido diferente en Ceuta, cuyo sistema eléctrico es mucho más pequeño y cuenta con menos alternativas para responder ante una incidencia de este tipo.

Según esta explicación, las protecciones de la subestación Virgen de África, en Ceuta, actuaron y desconectaron las líneas y los grupos de la central de generación propiedad de Endesa. Esta actuación habría aislado el sistema para evitar que la perturbación siguiera propagándose, aunque también provocó la interrupción del suministro.

Una vez desconectadas las instalaciones, fue necesario llevar a cabo las maniobras de reposición para recuperar el servicio eléctrico.

Estas fuentes consideran que la respuesta de las protecciones y la gestión de la perturbación desde la Península deben analizarse para determinar qué falló y cómo evitar que se repita.

"Las protecciones o la oscilación de Red Eléctrica no se han gestionado bien desde la Península y esto va a volver a pasar si no se toman las medidas adecuadas", concluyen.