El plan del presidente de EEUU, Donald Trump, para abaratar el diésel mediante un acuerdo con su homólogo ruso Vladímir Putin ha perdido fuelle apenas unos días después de su anuncio.
La reacción inicial a la baja de los mercados dio paso a un nuevo alza en las cotizaciones posteriores. Es decir, que el movimiento no se ha traducido en una rebaja sostenida del combustible en las gasolineras españolas.
"Al principio me parece que sí, pero esto es como todo. Tiene un efecto muy llamativo al principio, pero luego el mercado lo da por descontado y empieza a funcionar con cierta normalidad 'anormal'", explica a EL ESPAÑOL-Invertia Nacho Rabadán, director general de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES).
"Hoy ya estamos otra vez en los niveles en los que estábamos el viernes, después de una caída interesante durante el fin de semana, así que podemos decir que no ha tenido demasiado efecto el acuerdo anunciado entre EEUU y Rusia", añade.
Pero ¿por qué no ha servido para aliviar los altos precios de los combustibles? La clave está en que una expectativa de mayor oferta puede abaratar los productos petrolíferos en los mercados internacionales, pero no llega automáticamente al precio final que pagan los conductores.
Sanciones europeas a Rusia
Otra de las razones es que España se debe ceñir a los paquetes de sanciones impuestos por Bruselas a Rusia desde que comenzó la guerra en Ucrania.
La autorización de Washington para importar diésel ruso no elimina las restricciones comunitarias que afectan a las compras de productos petrolíferos procedentes de Rusia.
Precio medio acumulado en España a fecha de septiembre de 2026.jpg
El 12 de octubre, la UE confirmó que mantendría las sanciones contra Moscú pese al acuerdo anunciado por Trump y Putin. La decisión impide interpretar el pacto como una apertura generalizada del mercado europeo al combustible ruso.
De hecho, como ya informó EL ESPAÑOL-Invertia en marzo, una autorización estadounidense no permite a los operadores europeos saltarse las restricciones comunitarias sobre el crudo ruso y determinados productos derivados.
Por tanto, el combustible que pueda llegar a Estados Unidos no tiene por qué estar disponible para los compradores europeos en las mismas condiciones.
Cabe destacar que antes de la invasión de Ucrania, en 2021, Europa importaba algo más del 50% de todas sus importaciones de diésel ruso. Ahora apenas llegan al 2%, según datos de EIA (US Energy Information Administration).
Subida a 2 euros
Los datos del Ministerio para la Transición Ecológica permiten comprobar la evolución del precio de venta de los carburantes en España.
La serie diaria disponible para octubre muestra que el gasóleo A se situó en una media nacional de 1,885 euros por litro los días 8 y 9, antes de subir a 1,888 euros el sábado pasado. El precio se situó en 1,889 euros el día 11 y volvió a 1,888 euros los días 12 y 13.
La evolución evidencia que el abaratamiento inicial de las cotizaciones internacionales no se trasladó de forma inmediata al surtidor.
De hecho, el precio medio del diésel permaneció prácticamente estable y registró un pequeño repunte después del anuncio.
Hay que distinguir, no obstante, entre las cotizaciones mayoristas de los productos refinados y el precio de venta al público.
Las estaciones de servicio compran combustible con contratos, costes logísticos y condiciones de suministro que no cambian necesariamente al mismo ritmo que los mercados internacionales. A ello se suman los impuestos y los márgenes de distribución.
Por eso, aunque el anuncio de Trump provocase una corrección en las cotizaciones, no cabe atribuir automáticamente a esa medida las variaciones diarias del precio en las gasolineras.
Problemas de Rusia para exportar
La capacidad de Moscú para incrementar sus ventas tampoco está garantizada. Los ataques contra refinerías rusas y las dificultades logísticas han comprometido la producción y la exportación de productos petrolíferos.
En julio, EL ESPAÑOL-Invertia informó de las restricciones a las exportaciones rusas de diésel en un contexto de daños en instalaciones de refino y problemas con los petroleros de la denominada flota en la sombra.
Este escenario reduce la certeza de que los volúmenes anunciados vayan a convertirse en una oferta adicional, inmediata y sostenida para todos los mercados.
