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Suecia se juega buena parte de sus aspiraciones de convertirse en una potencia europea del hidrógeno renovable y del acero verde en una acería en Boden, al norte del país.

Allí, Stegra (antes H2 Green Steel) construye una de las mayores instalaciones industriales de Europa basadas en hidrógeno renovable, un proyecto que aspira a transformar la siderurgia y reducir drásticamente sus emisiones de CO2.

Es el único proyecto en construcción de Europa que supera en capacidad al que está desarrollando Moeve en Huelva, el proyecto Onuba, en el Parque Energético de Palos de la Frontera.

Mientras el primero se diseña para una capacidad de 740 MW, el de España comienza con 300 MW (para sumar otros 100 MW posteriormente).

Sin embargo, la compañía necesita ahora una nueva inyección de capital para terminar las obras, después de que los costes se hayan disparado por encima de las previsiones.

La empresa sueca ha anunciado que la financiación adicional necesaria para completar la planta será "significativamente mayor" de lo que calculaba en junio, tras una revisión de los costes en la que han participado asesores externos.

El proyecto necesitaría al menos unos 880 millones de euros adicionales.

Entre las razones que explican el encarecimiento figuran los elevados costes de puesta en marcha, después de la prolongada reducción de la actividad laboral a principios de año, así como el impacto de la inflación.

La revisión financiera llega en un momento delicado para la compañía, que ya tuvo que recurrir en abril a una operación de rescate de 1.400 millones de euros para garantizar la continuidad de la construcción.

Planta de acero verde en Boden

Es uno de los proyectos industriales más ambiciosos de la transición energética sueca. Su modelo combina hidrógeno producido mediante electricidad renovable con un proceso de fabricación de acero que pretende sustituir el carbón utilizado tradicionalmente en los altos hornos. La iniciativa busca reducir de forma sustancial las emisiones asociadas a uno de los sectores más difíciles de descarbonizar. El proyecto incluye también instalaciones para producir hidrógeno y una infraestructura industrial integrada.

La compañía también asegura haber identificado más oportunidades de subcontratación y colaboración de las que contemplaba inicialmente, una vía que podría ayudar a contener el desembolso pendiente.

"La necesidad de financiación es mayor de lo que esperábamos, pero contamos con un plan sólido para completar el proyecto", ha señalado Johansson en un encuentro con la prensa.

El directivo ha añadido que la confianza en las oportunidades de negocio que surgirán una vez que la planta esté terminada es ahora mayor que cuando se incorporaron los nuevos responsables en junio.

Cambios en la directiva

Precisamente se acaba de anunciar la sustitución de Henrik Henriksson, hasta ahora consejero delegado de la compañía y que continuará como asesor para facilitar el relevo y aportar su conocimiento de la compañía.

En su lugar, tomará el relevo Håkan Buskhe, un perfil mucho más financiero al proceder de Wallenberg Investments, el grupo que lideró la última ronda de financiación y que ha pasado a ocupar una posición de control en Stegra. Asumirá el cargo el próximo 1 de noviembre.

El nuevo ejecutivo cuenta con experiencia en la dirección de grandes compañías industriales. Fue presidente y consejero delegado de Saab entre 2010 y 2019, antes de incorporarse al entorno inversor de los Wallenberg.

Su nombramiento sitúa al frente de Stegra a un directivo con trayectoria en la gestión de operaciones industriales complejas, en un momento en el que la prioridad pasa de captar financiación a ejecutar las obras y poner en marcha la producción.

Rescate del proyecto verde

La operación de rescate de abril, cerrada posteriormente en junio, ascendió a 1.400 millones de euros y estuvo liderada por un consorcio de Wallenberg Investments, Temasek e IMAS.

También participaron accionistas anteriores como Altor, Hy24 y Just Climate, además de entidades financieras. El acuerdo contemplaba cubrir el incremento de los costes del proyecto, financiar nuevas infraestructuras y disponer de un colchón económico para afrontar imprevistos.

Ahora, los principales accionistas han manifestado su disposición favorable a participar en los trabajos para conseguir el capital adicional.

La compañía mantiene conversaciones con propietarios, financiadores, proveedores y otros socios para cerrar una solución, aunque todavía no ha comunicado cómo se repartirá la nueva aportación ni qué proporción corresponderá a deuda, capital o acuerdos de colaboración.