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Las claves

España es el octavo país de los 38 que componen la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) donde más ha subido la gasolina desde el comienzo de la guerra de Irán.

Los datos del índice Global Petrol Prices señalan que desde el 23 de febrero -una semana antes de que estallara el conflicto- los precios de la gasolina en España han subido un 31%.

En el caso del diésel, los precios se han disparado un 35,9% lo que ubica a España en la mitad de la tabla, en la posición número 23 de 38 países.

Estas cifras demuestran que los precios de la gasolina y del diésel se han descontrolado, en especial en el último mes tras el fin de algunas ayudas aprobadas en marzo, lo que obliga al Gobierno a mover ficha.

Precisamente este martes, el Ejecutivo prevé aprobar una nueva prórroga del decreto lanzado por la guerra de Irán para paliar la subida de los precios de la energía y las gasolinas.

Entre las medidas que se puede retomar está el mantener y -probablemente- aumentar las ayudas a los transportes profesionales y rebajas en la factura de la luz.

Aunque se descarta una reducción al IVA a los carburantes que decayó en junio (desde el 10% al 21%) por los requerimientos de disciplina presupuestaria dictados por la Comisión Europea.

Es así como -desde algunos sectores- se ha pedido volver a la fórmula aprobada de manera temporal tras el impacto de la guerra de Ucrania que incluye bonificaciones directas al combustible y que llegaron a ser de 20 céntimos por litro.

Por otro lado, Sumar y los principales sindicatos ejercen presión para reactivar el tope eléctrico para contener de forma indirecta la inflación generalizada, aunque cuenta con la oposición de las empresas del sector.

En el Ejecutivo han deslizado en los últimos días que aprobarán un paquete "ambicioso" que no sólo mantenga y aumente las ayudas a los sectores profesionales, sino que se centre también en ayudar a los consumidores domésticos.

Y es que en las últimas dos semanas los precios de la gasolina y del diésel se han disparado por encima de los dos euros por litro. Antes de la retirada de las ayudas en junio estaban en torno a los 1,50-1,60 euros.

Por otro lado, las cifras de Global Petrol Prices reflejan que el crecimiento del precio de la gasolina en España está muy por encima de la mayoría de los países desarrollados.

Al comienzo de la crisis, el Gobierno celebraba que España estaba siendo uno de los países que mejor estaba resistiendo el impacto de la subida de los precios de los carburantes.

Pero las cifras reflejan que en los últimos dos meses los precios se han disparado. En la OCDE sólo nos supera Estados Unidos, con una subida del 46% en la gasolina; Australia, con un 42,7%; y Turquía, con un 40,5%.

A nivel europeo sólo Noruega está por encima de la subida española, con un 38,3%; Polonia, con un 37,7% de alza; y República Checa, con un 34%.

Según los datos de Global Petrol Prices, España está por encima de casi todos los países de la Unión Europea y de las grandes economías del continente.

En este mismo periodo, la gasolina ha subido un 30,6% en Reino Unido, un 26,6% en Italia, un 29,5% en Francia, un 28,9% en Alemania, un 25% en Portugal o un 18,9% en Países Bajos.

Entonces, ¿qué ha pasado en España? En primer lugar, el fin de las ayudas que golpeó directamente los bolsillos de los consumidores. Desde el verano las ayudas estatales se han reducido gradualmente hasta llegar sólo a los cinco céntimos por litro en el caso de la gasolina.

Pero el conflicto internacional tampoco ha sido favorable. Las incertidumbres respecto de la apertura del Estrecho de Ormuz y las tensiones en el Mar Rojo han llevado al petróleo a rozar los 110 dólares en la última semana.

Gasolina vs diésel

Del mismo modo, el petróleo cotiza internacionalmente en dólares estadounidenses. Al debilitarse el euro frente al dólar, a España y al resto de la eurozona les cuesta más dinero importar la misma cantidad de crudo, lo que encarece toda la cadena logística interna.

También hay que tomar en cuenta que el diésel exige procesos de filtrado más costosos (para eliminar el azufre) y su escasez global lo hace más rentable, por lo que las refinerías han priorizado la producción de gasóleo en detrimento de la gasolina.