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Las claves

España quiere convertir sus redes energéticas en una de las palancas para desarrollar la nueva industria de los gases renovables.

Y el coste de ese impulso tendrá una vía de entrada muy concreta: el sistema gasista.

Las nuevas circulares de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) establecen incentivos económicos para favorecer la inyección de gases distintos del gas natural en las redes.

Se fijan en 2,689 euros por MWh el incentivo unitario para determinados gases inyectados desde plantas de producción que cumplan las condiciones establecidas por la regulación.

La clave está en quién paga la retribución de estas infraestructuras. La Circular 4/2026 establece que los costes de las instalaciones de transporte de gas y de las plantas de GNL (gas natural licuado) se financian con los ingresos procedentes de los peajes y cánones que pagan los usuarios de las redes.

La Circular 6/2026 establece el mismo principio para las redes de distribución.

Es decir, el incentivo no sale directamente de los Presupuestos Generales del Estado: se integra en la retribución regulada del sistema gasista. Y, por tanto, su financiación se produce a través del mecanismo que sostiene económicamente las redes: los peajes y cánones que abonan los usuarios.

2,69 euros por cada MWh

La nueva metodología retributiva comenzará a aplicarse el 1 de octubre de 2026.

Y establece para el periodo 2027-2032 un incentivo de 2,689 euros/MWh para otros gases diferentes del gas natural que sean facturados e inyectados desde plantas de producción registradas conforme al Real Decreto 376/2022 y conectadas a la red de transporte después del 30 de septiembre de 2026.

La cifra se reproduce prácticamente en los mismos términos en las redes de distribución: también se fija un incentivo unitario de 2,689 euros/MWh para determinados gases diferentes del gas natural inyectados en estas redes desde nuevas instalaciones que cumplan los requisitos establecidos por la circular.

En otros supuestos contemplados por la regulación, el incentivo se reduce a 1,344 euros/MWh.

La diferencia no es menor.

La CNMC está introduciendo así una señal económica dentro de la propia regulación de las redes para favorecer que nuevas moléculas puedan utilizar unas infraestructuras que hasta ahora han estado diseñadas fundamentalmente alrededor del gas natural.

No aparece en la factura

Sin embargo, que nadie espere que el consumidor encuentre en su factura un concepto específico de 2,689 euros por cada MWh destinado a financiar hidrógeno verde.

El mecanismo es más indirecto.

La CNMC determina la retribución que reciben los titulares de las redes y establece que esa retribución se financia mediante los ingresos obtenidos de los peajes y cánones por el uso de las instalaciones.

Por tanto, los incentivos forman parte de la arquitectura económica del sistema gasista y su coste se recupera dentro del esquema regulado que pagan los usuarios de las redes.

La propia Circular 4/2026 deja claro que la metodología debe tener en cuenta, entre otros elementos, la demanda de gas, el equilibrio económico y financiero del sistema y la competitividad de los precios finales del suministro de gas a los consumidores.

España pretende acelerar el desarrollo de una nueva industria de gases renovables con el mismo sistema retributivo que pagan los usuarios.

Uso de redes gasistas

España dispone de una extensa infraestructura gasista y el Gobierno pretende que parte de ella pueda desempeñar un papel en la transición hacia un sistema energético menos dependiente de los combustibles fósiles.

La orientación política previa a estas circulares ya contemplaba que la metodología retributiva pudiera incluir medidas para fomentar la inyección de gases renovables.

De hecho, señalaba la posibilidad de establecer mecanismos relacionados con las infraestructuras de transporte y distribución de hidrógeno.

Las nuevas circulares convierten ahora ese principio en incentivos concretos dentro del régimen económico de las redes.

Así que no basta con producir hidrógeno renovable; también hay que construir y adaptar las infraestructuras que permitan transportarlo y distribuirlo.

El regulador está empezando a poner precio a esa transición.

Incentivo para biogases

La CNMC no habla específicamente de “hidrógeno verde” cuando fija los 2,689 euros/MWh.

El concepto utilizado es "otros gases diferentes al gas natural", siempre que procedan de plantas registradas conforme al Real Decreto 376/2022 y cumplan las condiciones previstas.

Por eso, la medida debe entenderse como un incentivo a la incorporación de nuevos gases al sistema gasista, dentro de la estrategia de descarbonización y desarrollo de gases renovables, y no como una prima exclusiva al hidrógeno.

La misma regulación contempla incentivos específicos relacionados con el bioGNL, para el que establece un valor adicional de 2,017 euros/MWh en determinados supuestos de carga desde plantas de GNL para su utilización como combustible marítimo.

Por tanto, el coste de una política de transición de gas fósil a biogases queda integrado en el sistema regulado de peajes y cánones.

La cuestión que queda abierta es cuánto supondrá finalmente para los consumidores. Es difícil, por sí solo, calcular cuánto aumentará la factura final, porque el impacto dependerá del volumen de gas que resulte incentivado y de cómo evolucione la demanda y la retribución total del sistema.

Pero sí dejan una señal clara: el desarrollo de las nuevas moléculas renovables tendrá un componente de coste regulado y una parte de ese coste se canalizará a través de las redes gasistas que utilizan y pagan los consumidores.