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Las claves

La Cámara de Representantes de EEUU ha respaldado a su presidente Donald Trump al aprobar la imposición de aranceles de hasta el 100% a los países que compran petróleo y gas rusos.

Esta decisión no solo apunta a la línea de flotación de la economía (bélica) de Vladimir Putin, que se mantiene por los ingresos de los combustibles fósiles, también pone en el punto de mira a los países que le compran con descuentos como India o China.

La Ley Lindsey O. Graham de Sanciones a Rusia e Irán de 2026, que es la que se vota este miércoles, incluye un amplio paquete de sanciones dirigidas a los pilares clave de su economía, entre otros el proyecto insignia del país, la planta de licuefacción de gas Arctic Yamal LNG.

Si deja de exportar por esta vía se le priva al presidente ruso de los recursos económicos necesarios para financiar la guerra contra Ucrania.

El proyecto de ley lleva el nombre del difunto senador Lindsey Graham de Carolina del Sur, quien dedicó más de un año a su elaboración. Una vez que la Cámara de Representantes lo apruebe, Trump tendrá que firmarlo para su promulgación definitiva.

Un gas más caro

Pero como nunca llueve a gusto de todos, aunque esta legislación apoya a Ucrania y asfixia a Rusia para poner fin a casi dos años de relativo estancamiento, en Europa puede tener un efecto boomerang.

La medida sanciona a los gigantes energéticos estatales rusos, bancos y la Flota de la Sombra, esos buques cisterna que mantienen el flujo de energía rusa navegando ilegalmente.

Arctic Yamal LNG

El Arctic Yamal LNG es uno de los grandes proyectos energéticos desarrollados en el Ártico ruso y tiene una importancia estratégica tanto para Rusia como para el mercado mundial del gas natural licuado (GNL). Ubicado en la península de Yamal, en Siberia, el proyecto aprovecha unas enormes reservas de gas de la región y cuenta con una capacidad de producción de alrededor de 16,5 millones de toneladas de GNL al año. Su puesta en marcha permitió a Rusia ampliar significativamente su capacidad de exportación de GNL y reducir su dependencia de las rutas tradicionales de gasoductos hacia Europa.

Además, ordena a Trump que imponga aranceles de hasta el 100% a los cinco principales importadores de petróleo o gas natural ruso, con una excepción para los países que importan menos del 15% de las exportaciones de gas natural de Rusia y que han tomado medidas significativas para reducir dichas importaciones.

Sin embargo, al reducirse el flujo de combustibles fósiles en el mercado internacional, y con la inestabilidad sobre el estrecho de Ormuz, aumenta la tensión de los precios en su cotización en Europa.

El gas, según el índice holandés de referencia para la UE, el TTF, roza ya los 86 euros/MWh y los futuros para invierno suben más de un 60% desde agosto, según advierte Selectra, empresa de asesoramiento y comparación de tarifas.

"El futuro del gas natural en MIBGAS (que está alineado con el europeo) para el cuarto trimestre de 2026 ha pasado de 51 a más de 82 €/MWh desde principios de agosto", destaca.

Y en España, "en lo que llevamos de septiembre, el precio medio del mercado eléctrico alcanza los 147,38 euros/MWh, más del doble que los 61,04 euros/MWh registrados de media en septiembre de 2025, lo que supone un incremento del 141,5% interanual".

Expectativas de los próximos meses

“La situación geopolítica, lejos de mejorar, nos está trayendo precios altos de la energía y se espera lo mismo durante los próximos meses. Tanto el petróleo como el gas están sufriendo importantes subidas que, lógicamente, afectan al precio de la electricidad", explica Borja Osta, experto en energía de Selectra.

"El gas tiene un papel muy importante en la formación del precio de la electricidad porque normalmente necesitamos recurrir a los ciclos combinados para cubrir la demanda fuera de las horas solares".

“La presión resulta especialmente relevante ante la llegada de los meses de mayor consumo de gas por el uso de la calefacción", puntualiza.

Y del gas al petróleo. El petróleo Brent ha escalado este martes hasta los 107,55 dólares por barril, después de nuevas amenazas sobre el suministro y ataques contra infraestructuras energéticas en Oriente Medio.

El ataque y el consiguiente cierre del oleoducto saudí Este-Oeste han sacudido el mercado petrolero y mantienen los precios firmes, dice por su parte Norbert Rücker, director de Economía e Investigación de Nueva Generación del banco suizo Julius Baer.

Esta infraestructura es fundamental para compensar la reducción de los flujos a través del estrecho de Ormuz. El suceso aumenta la incertidumbre sobre las tendencias de la oferta y la evolución futura de los precios.

Sin embargo, relaja las perspectivas. "El transporte de petróleo mediante convoyes parece haberse consolidado como una vía de salida resiliente desde el Golfo Pérsico".

"El mercado petrolero cuenta con un margen de maniobra considerable para afrontar cualquier interrupción a corto plazo en el suministro, como la avería del oleoducto saudí".

La evolución del petróleo no determina directamente el precio de la electricidad española, pero influye en los mercados internacionales de la energía que luego se traslada a otros sectores de la economía.