España pisa el acelerador fotovoltaico. Durante 2025 se instalaron en el país 10.105 MW de nueva potencia solar, entre plantas en suelo y autoconsumo, consolidando a España como el segundo mercado fotovoltaico de la Unión Europea.
La energía solar ya aporta casi el 23% del mix eléctrico nacional, convirtiéndose en la tecnología con mayor peso en la generación eléctrica española.
Los datos proceden del Informe Anual de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), presentado este 15 de septiembre bajo el título “Desafíos de la segunda fase de la transición energética (2025-2030)”.
El documento, elaborado con la colaboración de la Universidad de Castilla-La Mancha, dibuja un sector que ha alcanzado una escala inédita.
Sin embargo, afronta ahora un cambio de paradigma: el reto ya no es únicamente instalar más megavatios, sino conseguir que la economía española sea capaz de absorber y aprovechar toda esa electricidad renovable.
De los 10.105 MW instalados el pasado año, 8.966 MW correspondieron a plantas fotovoltaicas en suelo y 1.139 MW a autoconsumo.
La nueva potencia en suelo creció un 31% respecto a 2024, mientras que el autoconsumo se estabilizó en torno a los 1,1 GW anuales.
Eso supone un descenso del 4% frente al año anterior.
Con estas incorporaciones, España cuenta ya con 46.286 MW de potencia fotovoltaica en suelo y otros 9.276 MW acumulados de autoconsumo, según los datos de UNEF.
La solar marca precio
El espectacular crecimiento de la fotovoltaica está teniendo además un efecto directo sobre el mercado eléctrico.
Al aportar casi una cuarta parte de la generación, la solar está contribuyendo a reducir de forma significativa los precios de la electricidad durante las horas centrales del día, especialmente en un contexto marcado por la escalada de los precios de los combustibles fósiles.
Esta electricidad barata supone una ventaja para los consumidores y para la industria española, al contribuir a contener la inflación y mejorar la competitividad de las empresas.
Pero también está generando la 'canibalización' para el propio sector: cuanto más fotovoltaica entra en el sistema, menor es el precio que las propias instalaciones consiguen capturar.
El precio capturado por las plantas fotovoltaicas pasó de 42,28 euros/MWh en 2024 a 36,39 euros/MWh en 2025, y se situó en 29,68 euros/MWh durante el primer semestre de 2026.
A ello se suma el aumento de las horas con precios cero o negativos. En 2025 se contabilizaron 797 horas con precios iguales o inferiores a 0 euros/MWh y generación fotovoltaica significativa. En 2026 esa cifra ya se había alcanzado el 7 de julio y rondaba las 900 horas a comienzos de septiembre.
La consecuencia es que los precios bajos que benefician al consumidor pueden, al mismo tiempo, desincentivar nuevas inversiones en generación solar si no se acompasan con un crecimiento de la demanda eléctrica y de la capacidad de almacenamiento.
Electrificar la economía
Para UNEF, España se encuentra ante una segunda fase de la transición energética en la que la prioridad debe ser transformar su ventaja en recurso solar en una ventaja económica e industrial.
La electrificación de los usos finales se sitúa así como uno de los principales desafíos.
España cuenta ya con 71,5 GW de puntos de conexión de demanda concedidos o previstos en la planificación a 2030, a los que se suman otros 24 GW de capacidad solicitada y pendiente de resolución.
Centros de datos, industria, hidrógeno, almacenamiento y movilidad eléctrica concentran buena parte de esta nueva demanda.
El objetivo, según el sector, es que estos nuevos consumos puedan aprovechar la abundante electricidad renovable y barata disponible durante las horas solares.
El razonamiento es sencillo: España ha conseguido instalar una enorme capacidad de generación solar, pero ahora necesita crear demanda capaz de consumir esa electricidad. De lo contrario, el exceso de producción durante determinadas horas seguirá presionando a la baja los precios y dificultando la rentabilidad de nuevos proyectos.
El almacenamiento gana peso
En este escenario, el almacenamiento se convierte en una pieza fundamental. El almacenamiento detrás del contador creció un 65% en 2025, hasta alcanzar los 540 MWh instalados durante el año y 2.745 MWh acumulados desde 2022.
También avanza el almacenamiento asociado a grandes plantas.
España cuenta actualmente con 261 MW instalados de almacenamiento en suelo, de los que 241 MW corresponden a proyectos híbridos y 20 MW a instalaciones independientes.
Además, hay 33.031 MW con permiso concedido y otros 14.607 MW en tramitación.
UNEF reclama en este ámbito medidas que permitan acelerar el despliegue, entre ellas los permisos flexibles de acceso y conexión y una simplificación de las tramitaciones administrativas.
La organización también considera necesario adaptar el funcionamiento del mercado eléctrico a un sistema dominado progresivamente por tecnologías renovables.
Entre sus propuestas figura establecer suelos y techos de precios que eviten la proliferación de horas con precios cero o negativos, así como mejorar la retribución de determinados servicios que prestan las instalaciones renovables.
En el corto plazo, UNEF reclama además medidas como la retribución de las restricciones técnicas, créditos ICO para financiar proyectos, impulso de la hibridación de instalaciones existentes y una remuneración adecuada de los servicios de control de tensión.
9.841 millones
Más allá de los megavatios, el informe destaca el creciente peso económico de la fotovoltaica.
El sector aportó 9.841 millones de euros al PIB español en 2025, aproximadamente el 0,5% del PIB nacional, mientras que su huella económica total alcanzó los 14.121 millones de euros.
La actividad fotovoltaica generó además 134.708 empleos directos, indirectos e inducidos. Las exportaciones alcanzaron los 3.208 millones de euros y las empresas del sector destinaron 473 millones de euros a I+D+i.
La intensidad innovadora de la industria fotovoltaica española se situó en el 3,6%, más del doble de la media de la industria nacional, que se encuentra en el 1,6%.
En el contexto internacional, España fue el segundo mercado fotovoltaico europeo en 2025, en un año en el que se instalaron 67,2 GWp en la Unión Europea.
A escala mundial, la solar volvió a ser la tecnología que más nueva capacidad aportó al sistema eléctrico, con 698 GWp instalados, elevando la potencia fotovoltaica acumulada global por encima de los 3 TWp.
Para Rafael Benjumea, presidente de UNEF, la fotovoltaica ha demostrado que puede desplegarse a gran escala y convertirse en una fuente de empleo, inversión y competitividad.
Pero la siguiente etapa será más compleja: electrificar la economía, desplegar almacenamiento y autoconsumo, adaptar el mercado eléctrico a la nueva realidad renovable y mejorar la integración social de los proyectos.
El desafío, por tanto, ya no es demostrar que España puede convertirse en una potencia solar. Los más de 10 GW instalados en un solo año son la prueba. Ahora la cuestión es cómo convertir esa abundancia de sol y electricidad barata en industria, demanda, almacenamiento y crecimiento económico.
