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Las claves

Marruecos quiere llevar a cabo una transformación acelerada de sus infraestructuras energéticas e hidráulicas y quien le están ayudando a conseguirlo son las empresas españolas, con un papel relevante en este proceso.

Desde grandes desaladoras hasta plantas solares, pasando por ingeniería, tratamiento de aguas e inspección industrial, compañías como Acciona, Cox, TSK, OCA Global o Lantania han encontrado en el país vecino un mercado con interés por crecer.

La oportunidad es especialmente evidente en el sector del agua. Marruecos pretende alcanzar una producción de alrededor de 1.700 millones de metros cúbicos de agua desalinizada al año en 2030, una estrategia impulsada por los años de sequía que ha sufrido el país.

El Instituto de Comercio Exterior (ICEX) destaca precisamente la experiencia española en desalación, reutilización, sensores, telemetría y gestión del agua como una de las ventajas competitivas de las compañías nacionales en este mercado.

La presencia española no es nueva, pero está adquiriendo una dimensión creciente a medida que Rabat acelera sus inversiones gracias, entre otros, a la ayuda de la Unión Europea, que sólo para el periodo 2021-2025, la asignación bilateral de la UE a Marruecos fue de unos 1.150 millones de euros.

La financiación se canaliza principalmente mediante el instrumento europeo NDICI-Global Europe.

Y esa aportación de financiación, inversiones y acceso a programas europeos es a cambio de que Rabat coopere en cuestiones que son estratégicas para la UE, especialmente migración, seguridad, energía, comercio y estabilidad regional.

Acciona: grandes desaladoras

Uno de los principales actores es Acciona, que acumula más de 70 proyectos realizados en Marruecos, según la web de la propia compañía, en ámbitos como infraestructuras y energías renovables.

Uno de sus proyectos más relevantes actualmente es la desaladora de Casablanca, destinada a reforzar el suministro de agua potable de la región de Casablanca-Settat. La instalación forma parte de la estrategia marroquí para aumentar la producción de agua desalada y reducir la vulnerabilidad del país frente a la sequía.

Acciona también ha desarrollado históricamente proyectos hidráulicos en el país y ha convertido el agua en uno de sus principales vectores de expansión internacional.

La compañía española compite además por nuevos proyectos energéticos. Acciona Energía figuró entre las empresas precalificadas para el desarrollo y operación de 800 MW renovables en Marruecos, dentro de un plan de 1.600 MW.

Cox: agua y energía

Otra de las compañías españolas que está aprovechando el desarrollo marroquí es Cox, especializada precisamente en infraestructuras de agua y energía.

La empresa gestiona la desaladora de Agadir, cuya capacidad se está ampliando hasta alcanzar los 400.000 metros cúbicos diarios. En julio de 2025, Cox se adjudicó una nueva concesión para ampliar la instalación en 125.000 metros cúbicos diarios.

También gestiona la planta de ciclo combinado de gas Aïn Beni Mathar, en el noreste de Marruecos, cerca de Oujda/Jerada, de 472 MW de potencia total.

Es una de las dos únicas centrales térmicas que producen electricidad con gas de todo el país y de la que depende el 9% del total del consumo nacional.

TSK y Noor Midelt

En energía destaca especialmente la asturiana TSK, que se ha convertido en uno de los referentes españoles de la ingeniería energética en Marruecos.

La compañía fue seleccionada para diseñar y construir la primera fase del complejo Noor Midelt, uno de los proyectos solares más emblemáticos del país.

La planta híbrida diseñada por TSK combina tecnología fotovoltaica y termosolar y suma 800 MW de potencia instalada. La propia compañía la presenta como la primera planta del mundo en combinar ambas tecnologías a esta escala.

El complejo forma parte de la estrategia marroquí para aumentar la generación renovable y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

El desarrollo del complejo continúa, además, con nuevas fases. En 2025 se adjudicaron a ACWA Power los proyectos Noor Midelt II y III, con otros 800 MW fotovoltaicos y sistemas de almacenamiento mediante baterías por 602 MWh.

El caso de TSK refleja cómo las ingenierías españolas pueden participar en el desarrollo de grandes infraestructuras energéticas sin necesidad de ser las propietarias de los activos.

Lantania y tratamiento de aguas

El agua se ha convertido también en una de las grandes apuestas de Lantania, que cuenta con experiencia internacional en el norte de África.

La compañía participa en la estación depuradora de aguas residuales de Salé, con una capacidad de tratamiento de 10.000 metros cúbicos diarios. Lantania señala, además, que ha desarrollado grandes proyectos hidráulicos en el norte de África y los Balcanes.

La apuesta por el agua se ha reforzado en los últimos años. En 2026, el grupo emiratí NMDC ha adquirido el 51% de Lantania Aguas, operación que afecta precisamente a los negocios de desalación, transporte y gestión del agua. El Consejo de la Competencia marroquí recoge la operación y los sectores implicados.

La operación encaja con el giro estratégico de Lantania hacia el negocio hidráulico. La compañía prevé que su división de agua alcance alrededor de 600 millones de euros de ingresos en 2030, frente a unos 145 millones anteriormente.

OCA Global y Cobra: ingeniería española

El desarrollo de estas grandes infraestructuras necesita también una extensa red de empresas de ingeniería, certificación, inspección y control de calidad.

Ahí aparece OCA Global, grupo español especializado en inspección reglamentaria, ensayos, certificación, asistencia técnica y consultoría e ingeniería en energías renovables.

La compañía opera en Marruecos dentro de su red internacional y presta servicios de inspección y ensayos industriales, entre otros ámbitos, para sectores como energía, petróleo y gas.

Este tipo de compañías desempeñan un papel menos visible que el de los grandes constructores o promotores, pero resultan fundamentales para que las instalaciones puedan diseñarse, construirse, certificarse y ponerse en funcionamiento de acuerdo con los estándares técnicos exigidos.

También Cobra, integrada en el grupo francés Vinci tras su adquisición a ACS, forma parte de la larga trayectoria española de ingeniería y construcción industrial en el norte de África.

La compañía cuenta con una experiencia histórica en proyectos EPC —llave en mano— de generación eléctrica, redes, agua y grandes instalaciones industriales. Su modelo abarca desde la ingeniería y el suministro hasta la construcción, puesta en marcha y operación y mantenimiento.

Además, ACS ya señalaba hace años que buena parte de la cartera internacional de su división industrial se concentraba en México, Oriente Medio y el norte de África, con Cobra como una de sus principales plataformas de ejecución de proyectos EPC.

Su presencia se enmarca así en una relación empresarial más amplia entre España y Marruecos que se extiende por la energía, el agua, las infraestructuras y la industria.