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Las claves

Preocupación en los mercados internacionales de diésel. El conflicto entre Estados Unidos e Irán camina a enquistarse y lo que es peor, mantiene la incertidumbre sobre la apertura del estrecho de Ormuz.

"Hay días que se cierra completamente, otras veces está al 10% y otras al 50%, nunca se sabe", señalan fuentes del sector petrolero a EL ESPAÑOL-Invertia.

Pero el principal problema es que no hay suficientes refinerías para procesar el crudo y convertirlo en productos derivados. Especialmente en diésel, que es el rey indiscutible del transporte global, con más del 60% del consumo, y también de la demanda mundial de energía (supera el 30%).

La combinación de ataques continuados a las principales plantas de refinado de Rusia y la vulnerabilidad de las infraestructuras clave en el Golfo Pérsico amenaza con desencadenar un acusado déficit de gasóleo en los próximos meses.

De mantenerse este cuello de botella estructural, el precio del litro de diésel en las gasolineras podría escalar de forma sostenida hasta superar la barrera psicológica de los 2 euros por litro de cara a 2027.

"Para llegar a un escenario de racionamiento o escasez de diésel hay que pasar muchas pantallas, se pueden activar más medidas mientras tanto, pero eso no evitará que suba el precio", señalan las mismas fuentes.

Entre esas medidas, podría repetirse lo decidido el pasado mes de abril cuando los países de la OCDE y de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), incluido EEUU, aprobaron la liberación de millones de barriles de sus reservas de emergencia para inundar el mercado, estabilizar los precios y frenar la inflación.

Sin refino ruso

El principal catalizador de esta nueva tensión es la pérdida sistemática de capacidad de procesamiento en Rusia, uno de los mayores proveedores históricos de gasóleo a escala global.

Tras las incursiones con drones de largo alcance que han alcanzado entre 20 y 30 refinerías clave, incluidas 8 de las 10 plantas más grandes del país, Moscú se ha visto obligada a suspender y prolongar las restricciones a sus exportaciones de diésel para garantizar el abastecimiento de su mercado interno.

Con un 45% de la capacidad de refinado rusa golpeada o fuera de servicio temporalmente, los flujos internacionales de destilados se han visto drásticamente recortados.

La retirada paulatina del producto ruso en los mercados globales ha obligado a los compradores europeos e asiáticos a recurrir a proveedores alternativos que ya operan cerca del límite de su capacidad.

Los países árabes, en tablas

A la crisis del este de Europa se suma la persistente inestabilidad en el Golfo Pérsico, región que concentra parte del pulmón de refinado del planeta. Arabia Saudí, Kuwait, Irak, Irán, Qatar o Emiratos han sufrido daños en sus refinerías en los últimos meses

Unos daños de diversa consideración debido a ataques con misiles, drones y actos de sabotaje, que los expertos apuntan a necesitar hasta tres años para su completa restauración.

Por ejemplo, Saudi Aramco en Arabia Saudita ha tenido episodios de alto impacto en plantas críticas como Abqaiq y Khurais, además de conatos de sabotaje en el puerto petrolero de Ras Tanura.

Por su parte, Kuwait e Irak tienen antecedentes de graves parones operativos e incendios en complejos clave como Baiji (Irak) o Mina Al-Ahmadi (Kuwait) durante conflictos pasados y recientes, cuya reconstrucción condiciona periódicamente los volúmenes de exportación.

Y luego también incidentes puntuales e intercepciones de proyectiles cerca de nodos energéticos en zonas industriales de Qatar (como Ras Laffan) y Emiratos Árabes Unidos mantienen elevadas las primas de riesgo e inciden en los costes de aseguramiento marítimo.

Pero ¿por qué sufre más el diésel que la gasolina? A diferencia de la gasolina, el diésel (gasóleo A), la capacidad global para refinar petróleo crudo y convertirlo específicamente en gasóleo de alta calidad es limitada y requiere un proceso más complejo.

"Cuando se destruyen o paralizan las torres de fraccionamiento y los hidrodesulfuradores de las grandes refinerías, no basta con extraer más petróleo del suelo: falta la capacidad física para transformarlo en el combustible que mueven los camiones y los barcos", señalan analistas de mercado.

Con una demanda industrial que se mantiene firme y una oferta mermada por los conflictos en Eurasia y Oriente Medio, los futuros del gasóleo en los mercados de materias primas prevén tensiones alcistas continuadas.

Si los cuellos de botella en el refinado no se solucionan a medio plazo, el traslado de estos costes al consumidor final parece inevitable hacia 2027, impactando directamente en la inflación general y la cadena de suministro global.