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Las claves

Los precios de los combustibles no dan tregua. Llenar el depósito medio de un vehículo diésel (55 litros) cuesta en estos últimos días de agosto -en plena operación retorno de vacaciones- un 22% más que a principios de julio, hace apenas dos meses.

En concreto, quienes recargasen el depósito en dicho momento pagaron unos 85 euros según los datos del Geoportal de Hidrocarburos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco). Ahora, la factura por llenar el mismo tanque asciende hasta los 103 euros.

La gasolina tampoco ha dado tregua en este tiempo. Su precio ha subido un 14% desde principios de julio.

Así, llenar el depósito de este tipo de combustible ha subido unos 11 euros en dos meses. Y la gasolina alcanza ya los 1,88 euros por litro según los datos del Geoportal.

La subida del precio de los carburantes a lo largo del año ha estado catalizada por el repunte de los precios del petróleo, tensionados desde que estalló en conflicto en Irán por los continuos bloqueos que ha sufrido el estrecho de Ormuz.

Sin embargo, y a pesar de que en estos dos meses el precio del petróleo Brent -el de referencia en Europa- ha subido en torno a un 20%, el repunte de los precios de los carburantes no radica esta vez en el repunte del coste del oro líquido.

El problema está en los precios de transformar el petróleo crudo en gasóleo, es decir, en los márgenes del refino. Este proceso se ha encarecido más de un 200% en este tiempo según el índice que mide el diferencial de refino del gasóleo respecto al Brent.

La guerra en Irán ha paralizado la actividad de muchas refinerías en Oriente Próximo. Y a esto hay que sumarle que gran parte de las refinerías rusas tampoco están operando por los ataques ucranianos con drones, lo que en su conjunto ha provocado grandes cuellos de botella a nivel global a la hora de refinar el crudo.

Hay otro motivo que ha hecho que el bolsillo sufra más a la hora de repostar. Las ayudas que el Gobierno anunció para paliar los efectos de la guerra en Irán -entre ellas, las rebajas en los precios del combustible- se han ido reduciendo poco a poco tal y como se estipuló en su momento.

El Ejecutivo rebajó en marzo el IVA de los carburantes hasta el 10%. Esto se tradujo en una bajada aproximada de 30 céntimos por litro.

En julio cayó este primer paquete de ayudas, aunque el Gobierno aprobó una nueva rebaja de 15 céntimos por litro. Y en agosto, dicho descuento bajó hasta los 10 céntimos por litro, lo que también explica que el precio haya subido respecto a hace dos meses.

En septiembre, y aunque la rebaja se tendría que reducido aún más, hasta los 5 céntimos por litro, el descuento subirá a 20 céntimos por litro, por lo que duplicará la ayuda que hay ahora mismo en vigor.

Respecto a ello, la Federación Nacional de Asociaciones de Transporte de España (Fenadismer) ha advertido de que la nueva ayuda no llegará a los transportistas profesionales. Cuando llegue septiembre, la bonificación para este colectivo se reducirá a 5 céntimos por litro.