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Las claves

Las exportaciones de gas desde España hacia Marruecos a través del gasoducto del Magreb Europa (GME) han comenzado a reducirse en los últimos días de agosto después del fuerte incremento registrado durante los meses de mayor demanda eléctrica del verano.

La caída coincide con el final del pico de consumo estival y con una menor utilización de las centrales de ciclo combinado marroquíes. Pero ¿quién decide cuánto gas llega realmente a Marruecos?

Aunque el combustible necesita y utiliza infraestructuras españolas, no es el Gobierno español quien determina diariamente el volumen que recibe el país vecino.

La operativa responde principalmente a las necesidades de generación eléctrica de Marruecos: es la demanda de su sistema, gestionado por la ONEE (Office National de l'Électricité et de l'Eau Potable), la que determina cuánto combustible necesitan sus centrales.

"Comercializadoras habilitadas en nuestro país se encargan de adquirirlo y transportarlo a las plantas regasificadoras de España, ya que Marruecos no tiene ni una y no podría utilizar el gas que llega licuado (GNL) en barcos metaneros", explican fuentes del sector gasista a EL ESPAÑOL-Invertia.

El GNL adquirido en el mercado internacional llega a España, se regasifica en las plantas españolas y posteriormente se introduce en el GME en sentido inverso al que hasta 2021, año en el que rompieron las relaciones con Argelia, se utilizaba para conectarse al gas vecino de camino hacia la Península.

La capacidad de exportación desde Tarifa, Cádiz, (donde se ubica el GME) ronda los 32 GWh diarios, equivalente aproximadamente a 1 bcm (miles de millones de metros cúbicos). El gasoducto Medgaz, que une España con Argelia, puede transportar 10,5 bcm.

Relaciones comerciales

Fuentes del sector gasista español señalan a ONEE (Office National de l'Électricité et de l'Eau Potable), la empresa energética estatal de Marruecos, como el actor que determina las necesidades de generación del sistema marroquí. A partir de ahí, los comercializadores buscan y entregan el combustible necesario.

Marruecos cuenta con dos grandes centrales de ciclo combinado: Tahaddart, cerca de Tánger, y Aïn Beni Mathar, próxima a Jerada. Una de ellas está gestionada por Cox, la energética española presidida por Enrique Riquelme.

Ambas instalaciones permiten aportar flexibilidad a un sistema eléctrico que mantiene todavía una elevada dependencia del carbón.

El fuerte aumento de la demanda durante las semanas más calurosas del verano obligó a elevar la producción de estas centrales. Ahora, con el pico de consumo superado, también se reduce la necesidad de combustible.

Shell, principal comercializadora

La particularidad del sistema es que todo el gas que Marruecos compra actualmente en los mercados internacionales se regasifica previamente en España antes de llegar al país vecino.

Entre los países que han suministrado GNL se encuentran Estados Unidos y Perú.

El sistema incorpora además mecanismos de trazabilidad para garantizar que el gas enviado hacia Marruecos no procede de Argelia.

En esta cadena participan grandes comercializadoras internacionales.

"Shell mantiene un contrato con la ONEE para el suministro de GNL y cuenta con actividad comercializadora en España".

"Así se le permite comprar, vender y utilizar las infraestructuras españolas antes de que el gas entre en Marruecos", explican por su parte, fuentes del sector gasista europeo a este diario.

¿Puede España cerrar el grifo?

Técnicamente, España controla infraestructuras fundamentales para que el gas llegue a Marruecos. Pero eso no significa que pueda decidir unilateralmente reducir el suministro como si se tratara de una exportación estatal.

Aún así, "es posible que España pueda abrir y cerrar el grifo a Marruecos, pero al final como pasa muchas veces el enfoque es más de acuerdos comerciales entre empresas que entre países, hay que descartar que eso pasara a día de hoy, a no ser que estemos en un escenario bélico", señalan las mismas fuentes expertas.

La operativa habitual está determinada por contratos comerciales y por las necesidades del sistema eléctrico marroquí.

Para que los flujos aumenten, Marruecos tiene que necesitar más gas; para que disminuyan, basta con que las centrales funcionen menos horas.

La situación sí revela una dependencia energética considerable. Marruecos necesita las infraestructuras españolas para recibir el GNL y mantiene además una fuerte dependencia de España en sus intercambios eléctricos.

En 2025, alrededor del 90% de la energía intercambiada por las interconexiones eléctricas circuló desde España hacia Marruecos y, durante los últimos doce meses, el porcentaje ha superado el 97%.

Un verano diferente al español

El descenso del consumo de gas tampoco puede explicarse exactamente con los mismos parámetros que en España.

Aunque Marruecos afronta temperaturas muy elevadas en verano, la penetración del aire acondicionado en los hogares se sitúa aproximadamente entre el 20% y el 30%, frente a más del 60% en España.

Una parte del parque residencial marroquí mantiene elementos de arquitectura tradicional, como muros gruesos, patios interiores y ventilación natural, que ayudan a combatir el calor sin recurrir tanto a la refrigeración eléctrica.

Tampoco agosto supone necesariamente una caída de población. Los millones de marroquíes residentes en Europa regresan al país durante el verano, especialmente en agosto, aumentando la afluencia de población. Los desplazamientos internos también están muy condicionados por la renta.

De ahí que la reducción de los flujos de gas deba interpretarse con cautela. El factor decisivo no es únicamente la temperatura o las vacaciones, sino la necesidad concreta de generación eléctrica mediante ciclos combinados.

"Otra razón que puede tener mucho peso es el precio del gas en los mercados internacionales. Si en Europa pesa que el índice de referencia, el holandés TTF, se sitúe ya cerca de los 70 euros/MWh, para un país de la economía de Marruecos más aún", concluyen las fuentes consultadas por este diario.