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Las claves

Marruecos ha desarrollado en las últimas décadas una posición de creciente influencia sobre España en ámbitos como el control migratorio, la lucha contra el narcotráfico o la cooperación antiterrorista.

Sin embargo, existe una dependencia en sentido contrario, mucho menos conocida y especialmente relevante en el ámbito energético: las interconexiones eléctricas y gasistas, que convierten a España en una pieza estratégica para garantizar el suministro energético a la población del Reino Alauíta. En concreto, el 25% de su electricidad y el 100% de su gas proceden de nuestro país.

"Es curioso, porque en España existe la falsa percepción de una dependencia estratégica unidireccional de Marruecos", señala en redes sociales Ignacio Urbasos, Investigador Asociado de Center for Global Affairs & Strategic Studies (GASS) de la Universidad de Navarra.

Su autor pone el foco en la denominada "dependencia asimétrica" de Marruecos respecto a España, ya que el 100% del gas que compra el país en el mercado internacional debe llegar primero a las regasificadoras españolas, ya que no cuentan con ninguna en territorio magrebí.

Además, las conexiones eléctricas submarinas en el Estrecho tienen un saldo neto positivo para España, que sumando al gas que necesita el país para sus ciclos combinados, sólo en 2025 se ha cubierto alrededor del 25% del suministro total eléctrico marroquí.

Saldo de exportación e importación de electricidad España-Marruecos en el últmo año. REE

Su análisis coincide en el tiempo con ciertas informaciones anunciadas en televisión (ya desmentidas por el Gobierno) de que el Ejecutivo preparaba un plan de contingencia contra Marruecos para disuadirle de volver a provocar una crisis migratoria, preguntando a Redeia y a Enagas sobre la dependencia que tiene el país vecino de España.

Tanto fuentes del Ministerio para la Transición Ecológica como Moncloa y las empresas energéticas señaladas han negado a este diario que se estuviera preparando ningún informe, ni pensando en hacerlo.

Interconexiones eléctricas

Aun así, hay que tener en cuenta que los dos países están conectados desde finales de los años noventa mediante dos interconexiones submarinas que unen las redes de Tarifa y Fardioua, en Marruecos.

Según Red Eléctrica (REE), España dispone actualmente de una capacidad comercial de intercambio de hasta 900 MW con Marruecos en sentido exportador, frente a 600 MW en sentido importador.

La importancia de estos cables va, además, mucho más allá del volumen de electricidad intercambiado. Marruecos es el único país africano conectado directamente con el sistema eléctrico europeo, y las interconexiones con España permiten que su red opere sincronizada con la europea.

Esto aporta estabilidad de frecuencia y capacidad para absorber las variaciones de un sistema eléctrico en el que las energías renovables tienen cada vez más peso.

El flujo histórico confirma la asimetría. Según los datos de los últimos años, cada vez más Marruecos depende de la electricidad que se produce en España. De hecho, las cifras lo confirman. En 2025, el 90% de la energía que circulaba por las interconexiones lo hace desde España hacia Marruecos.

En los últimos doce meses sube a más del 97%.

Y ese flujo ha llegado a proporcionar en torno al 8%-15% de la demanda eléctrica marroquí, aunque la dependencia aumenta al 25% si se contabiliza el gas, que también llega desde España, para que sus ciclos combinados funcionen.

La posición de Marruecos se vuelve todavía más vulnerable si se observa el mapa regional.

La interconexión eléctrica con Argelia dejó de operar en 2021, por lo que España se ha convertido en la única conexión eléctrica internacional efectiva del sistema marroquí.

Otro cordón umbilical: el gas

La dependencia energética no termina en los cables eléctricos. La ruptura de relaciones energéticas entre Marruecos y Argelia en 2021 provocó el cierre del Gasoducto Magreb-Europa en el lado argelino.

Durante años había transportado gas argelino hacia España atravesando territorio marroquí y abasteciendo también a Marruecos.

Pero desde entonces, Marruecos ha recurrido al mercado internacional de gas natural licuado. El GNL adquirido por el país se regasifica en instalaciones españolas y posteriormente puede ser enviado hacia Marruecos a través del gasoducto Magreb-Europa, utilizado en sentido inverso.

Urbasos señala que este gas alimenta las centrales de ciclo combinado marroquíes, que aportan flexibilidad a un sistema eléctrico todavía muy dependiente del carbón.

El resultado es una especie de doble dependencia: electricidad y gas atraviesan España antes de llegar al sistema energético marroquí.

Para España, sin embargo, la situación es diferente. La interconexión con Marruecos no resulta esencial para la seguridad de suministro.

Rabat busca la independencia

Marruecos lleva años impulsando nuevas conexiones. España y Marruecos acordaron en 2019 estudiar una tercera interconexión eléctrica, con una capacidad prevista de 700 MW, precisamente para aumentar los intercambios y favorecer la integración de energías renovables.

La estrategia marroquí pasa también por diversificar sus puertas de entrada de energía. El país ha planteado en los últimos años diferentes proyectos de terminales de regasificación, mientras busca aumentar la generación solar y eólica y reducir progresivamente el peso del carbón.

En julio de 2026, Marruecos y Portugal acordaron reactivar los planes para una interconexión eléctrica directa entre ambos países y buscar financiación europea para el proyecto.

La paradoja es que, mientras Rabat aspira a convertirse en una potencia energética renovable capaz de exportar electricidad hacia Europa, hoy mantiene una dependencia significativa de España para garantizar la estabilidad y parte del suministro de su propio sistema eléctrico.