La ingeniería sevillana Montrel entra en la lista de españoles que está participando en el despegue del GNL en el norte de Alemania, un desarrollo estratégico para un país en plena revolución energética.
Berlín está desde hace años a la tarea –con toda la UE, en realidad– de depender cada vez menos de las importaciones de gas ruso, rechazadas por los 27 tras la invasión de Ucrania en 2022 e importar más de otros lugares, pero el país tiene un reto adicional.
Porque ese gas que ahora compra en mayor cantidad a EEUU y Noruega debe pasar primero a través de los vecinos con capacidad regasificadora, como España, que gracias a la coyuntura se ha convertido en un gran surtidor europeo.
Todo porque sus puertos no están adaptados para la tarea, algo que llevan tiempo intentando cambiar con potentes inversiones que han desatado una carrera empresarial por todo el continente para participar en el desarrollo. Montrel acaba de entrar a lo grande en esa competición.
Porque ha resultado adjudicataria de contratos para el diseño, suministro, instalación y puesta en marcha de los cargaderos de camiones cisterna de GNL en las futuras terminales del norte de Alemania.
El servicio permitirá transportar el gas hasta los consumidores industriales y redes regionales. Según ha podido saber este periódico, el alcance de los contratos incluye ingeniería de detalle, suministro de equipos, sistemas de automatización, instrumentación, montaje mecánico y eléctrico, así como la puesta en marcha y asistencia técnica.
Salto para españoles
Se trata de un nuevo paso del desarrollo alemán, que a grandes rasgos ha abierto un nuevo camino para varias empresas españolas, las cuales pueden ahora crecer en campos a veces inéditos por la dimensión para ellas. Es el caso de Montrel.
La firma sevillana, con más de 60 años de experiencia, ha participado en todas las terminales de GNL que hay en España, precisamente las que han sido decisivas para que nuestro país fuese proveedor estratégico, y cuenta también con enorme experiencia en lo referido a su carga y descarga de cisternas tanto en nuestro país como en Sudamérica.
A nivel europeo, no obstante, se había desempeñado como asesor técnico de los gasistas de Bélgica y Grecia. De ahí que estos contratos en Alemania supongan ahora un salto de envergadura para la compañía.
Es un camino que también están aprovechando otras empresas españolas como Sener. La ingeniería vasca está detrás de la construcción de German LNG, la primera terminal de regasificación terrestre alemana.
La infraestructura permitirá al país introducir en su red de gasoductos el combustible que llega por vía marítima, convirtiéndose en una alternativa al gas proveniente por vía terrestre.
Esta planta está ubicada al norte del país, en la localidad de Brunsbüttel, justo en la desembocadura del Elba y conectada al ChemCoast Park, un gran polo industrial del norte de Alemania.
