Las claves
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El caos en la red eléctrica tendrá este viernes 20 de febrero una cita esperada con la transparencia. Red Eléctrica deberá hacer públicos los mapas de capacidad de sus redes, una obligación que ha hecho saltar por los aires la ya delicada convivencia entre el operador y las eléctricas, resentida hasta el límite tras el apagón.
Lejos de reducirse a un intercambio de reproches, la saturación de la red ha revelado un mundo de negocios y prácticas paralelas: permisos de acceso que se solicitan sólo para hacer caja, potencia reservada que queda “aparcada” sin un uso real, así como proyectos que se repiten una y otra vez en diferentes nudos.
La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) busca que estos mapas sirvan para poner orden y eliminar prácticas puramente especulativas.
El regulador ha detectado casos de riesgo en los que los permisos de acceso se solicitan únicamente para guardarlos, con el margen de cinco años de vigencia que permite la norma, sin intención real de ejecutar el proyecto.
La estrategia consiste en esperar a que la competencia por un nudo concreto encarezca el acceso a la red y luego vender esa posición al mejor postor, maximizando su valor sobre el papel, según explican fuentes conocedoras a este periódico.
Es un mercado soterrado de "derechos para enchufarse a la red", en el que se monetiza la expectativa de escasez.
Otro problema detectado por el regulador apunta a grandes grupos industriales de matriz extranjera que han reservado capacidad de conexión en torno a sus fábricas mientras siguen operando con hornos de gas, escudándose en compromisos internos de futura electrificación.
Aunque estas plantas continúan funcionando con gas, la potencia eléctrica se mantiene "en la recámara" para proyectos aún por concretar, dejando fuera a otros solicitantes que necesitan conectarse y convirtiendo la red en un tablero donde la posición vale casi más que la energía.
A este subsuelo de la red se suman las ya conocidas duplicidades de permisos para un mismo proyecto en distintos puntos.
En muchos casos, estas peticiones pueden llegar a triplicarse, cuadruplicarse o, incluso, quintuplicarse, con el único objetivo de asegurarse el nudo más atractivo cuando llegue la criba.
Según datos difundidos por Aelec, en 2024 las solicitudes de acceso y conexión de demanda superaron los 67 gigavatios (GW), el equivalente a alrededor del 40% de toda la potencia contratada en España, fijada en unos 178 GW.
Los mapas de capacidad
En medio de un cruce de reproches entre REE y las grandes eléctricas, la CNMC hizo pública el viernes pasado su decisión de no retrasar la publicación de los mapas de capacidad de acceso de la demanda a la red de transporte eléctrico.
El operador del sistema pidió formalmente aplazar tres meses la publicación de los mapas, alegando falta de acuerdo en numerosos nudos frontera transporte‑distribución y la ausencia de parte de la normativa técnica que afecta al cálculo de capacidad.
Sin embargo, el regulador concluyó que no hay una expectativa razonable de lograr consensos en ese plazo ni de tener las reglas pendientes cerradas, y ha optado por forzar la foto de la red tal y como está hoy.
Esa foto incluirá, por primera vez, qué nudos frontera están saturados y cuáles tienen margen real. Aunque en el último mes la cuota de nudos que cuentan con un acuerdo claro sobre la capacidad disponible ha aumentado.
Una parte considerable sigue en un limbo técnico, entre redes al límite y discrepancias sobre cuánto más pueden soportar sin comprometer la seguridad del suministro.
La CNMC ha ordenado que esos puntos sin acuerdo aparezcan señalados en los mapas y ha dado un mes a REE y a las distribuidoras para que le remitan, nudo a nudo, las causas concretas de la falta de consenso y las soluciones que proponen para desbloquearlos.
