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Las claves

En la lucha por reducir emisiones de CO2, hay una opción que está tomando cierto protagonismo en el norte de Europa, el almacenamiento de este gas bajo el subsuelo. Reino Unido, Países Bajos, Noruega o Dinamarca tienen ya proyectos en operación o en desarrollo, pero en España apenas hay movimientos incipientes.

Es el caso de un estudio que se va a presentar en abril sobre la seguridad de almacenar permanentemente CO2 bajo tierra en la cuenca del Ebro por un equipo del IGME (Instituto Geológico y Minero de España), CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), CIEMAT y Repsol.

También Repsol está desarrollando el proyecto TarraCO2‑Storage en Tarragona, aunque está en stand by a expensas de que los permisos de investigación preceptivos de la Secretaría de Estado de Medio Ambiente del Gobierno.

O Nexwell, un fondo de capital riesgo estadounidense dedicado hasta ahora a grandes proyectos de energía fotovoltaica en España, que anunció en el otoño pasado que iba a investigar el potencial de un depósito subterráneo de 46 km2 en el noroeste de la Región de Murcia y con capacidad para albergar 366 millones de toneladas de carbono.

Exactamente está analizando el subsuelo de Moratalla, un espacio impermeable con un interior poroso que ha despertado su interés por su posible explotación comercial.

Cuenca del Ebro

En la cuenca del Ebro, la zona de análisis está situada cerca del borde meridional de la cuenca del Ebro, en el emplazamiento de Lopín.

El estudio señala que el nivel principal de almacenamiento estaría a 1.760 metros con respecto a la superficie con un espesor de entre 20 y 70 metros, aunque habría otras zonas a 1.300 metros de profundidad.

Según los datos recogidos, hay suficiente porosidad y permeabilidad de la formación de almacenamiento como para considerarlo como una probabilidad en ese objetivo de almacenar CO2.

 Otro aspecto que se ha tenido en cuenta es la presión hidrostática ya que “la inyección de CO2 provocará un aumento de presión que podría dar lugar a escenarios de riesgo por sobrepresión”.

Imagen de un proyecto de almacenamiento de CO2 Statoil

Consideran dos escenarios principales: uno piloto limitado según la normativa vigente a una inyección de 100.000 toneladas de CO2, y otro de tipo industrial, cuya inyección definida por la capacidad estimada de emplazamiento.

Se ha evaluado los riesgos tomando en consideración los factores críticos para garantizar la seguridad a largo plazo y las incertidumbres para abordar en futuras investigaciones.

Nexwell en Murcia

Por su parte, en octubre pasado, el fondo de inversión Nexwell anunció su interés en poner el foco en una estructura subterránea en Murcia.

Esta área ubicada a 850 metros de profundidad fue catalogada por el Instituto Geológico y Minero de España como un gran almacén geológico potencial de CO2, en el marco de un trabajo científico que dio con un centenar de depósitos en nuestro país con capacidad para albergar once gigatoneladas de este gas.

El almacén (nombrado como 'BG-GE-08') es una capa del subsuelo que abarca una superficie de 46 kilómetros cuadrados, tiene una altura de 640 metros y cuenta con capacidad para inyectar hasta 366,4 millones de toneladas de dióxido de carbono.

La multinacional de EE UU quiere lanzarse al desarrollo de esta tecnología en España y para ello pretende llevar a cabo investigaciones que permitan comprobar el potencial de almacenamiento en otros reservorios, en la comarca del Maestrazgo, en Teruel, que ya ha sido rechazado por los alcaldes de la zona.

Opera a través de la empresa Iberia Decarb Hub SL, y ya obtuvo de la Dirección General de Industria, Energía y Minas de la Región de Murcia un primer permiso de exploración de la zona para realizar "pequeñas catas superficiales y captura de imágenes aéreas".

Después solicitó realizar un sondeo de monitorización para estudios geotécnicos y sísmicos a 300 metros de profundidad. Dicho permiso está en fase de evaluación ambiental.

Tarragona y el CO2

El único proyecto de almacenamiento de CO2 que está en proceso de ejecución y en una fase muy inicial es el TarraCO2‑Storage de Repsol.

El almacén se ubicará en el subsuelo marino, a unos 40‑45 km frente a la costa de Tarragona, conectado con el polo petroquímico mediante gasoductos terrestres y una tubería submarina.

Según la ficha comunitaria, TarraCO2 podría almacenar alrededor de 2 millones de toneladas de CO2 al año, con una capacidad total estimada de unas 54 millones de toneladas a lo largo de su vida útil.

La entrada en funcionamiento se sitúa en el horizonte 2030‑2031, pero con la paralización de los permisos ambientales, su futuro sigue en el aire.

Avance en el norte de Europa

La UE ha fijado un objetivo vinculante de disponer de al menos 50 millones de toneladas al año de capacidad de inyección de CO2 en 2030, dentro del Net‑Zero Industry Act.

La Estrategia de Gestión del Carbono Industrial de 2024 coloca tecnologías para la captura y el almacenamiento de CO2 como pieza “ineludible” de la neutralidad climática, con hojas de ruta indicativas de unos 280 millones de toneladas de carbono capturado en 2040 y alrededor de 450 millones en 2050.

Bruselas prepara normas específicas para redes de transporte transfronterizas, un atlas de almacenamientos, guías de permisos y mecanismos para casar emisores con operadores de transporte y almacenamiento.