Las claves
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Desde que el pasado 9 de enero el presidente de EEUU, Donald Trump, convocó a una reunión en la Casa Blanca a las principales petroleras estadounidenses y algunas europeas, como Repsol, para impulsar la economía de Venezuela, aún no se han aprobado las licencias para comenzar la producción.
Sin embargo, se espera que sea en las próximas semanas, según fuentes cercanas a la energética española. Unas expectativas que encajan con los planes de la Administración estadounidense de acelerar todo el proceso de modernizar las infraestructuras y comenzar a explotar los activos.
Hasta el momento, el Tesoro de EEUU sí ha emitido una licencia general para que las empresas seleccionadas comercien, transporten y refinen crudo venezolano, pero la perforación y nuevas inversiones siguen requiriendo licencias específicas tipo Chevron.
La “descongelación” de sanciones debe ir acompañada de licencias que permitan a las petroleras comercializar el crudo venezolano y suministrar diluyentes, reforzando el control estadounidense sobre toda la cadena de valor (producción, mezcla, transporte y venta).
Desde el gobierno interino de Venezuela, respaldado por Washington, ya ha habido movimientos. Se ha impulsado la reforma de la Ley de Hidrocarburos, flexibilizando la participación privada, recortando el control estatal y mejorando las garantías a inversores extranjeros.
China y Rusia, los perdedores
Mientras tanto, en ese proceso, los gigantes petroleros chinos, que poseen las mayores concesiones petroleras en Venezuela entre las empresas extranjeras, serán las grandes perjudicadas porque deberán abandonar el país caribeño.
Se estima que entre el 3% y el 4% de lo que importa China de petróleo proviene de Venezuela, la mayor parte transportada por la flota de la sombra, que busca eludir las sanciones estadounidenses.
Empresas chinas participan en proyectos petroleros que representan alrededor del 10% de la producción venezolana. Además, el país latino ha recibido préstamos de China, con un valor aproximado de 60.000 millones de dólares, a pagar con petróleo.
Y se estima que la deuda de Venezuela con China asciende actualmente a entre 10.000 y 12.000 millones de dólares, una deuda que sería difícil de recuperar si se interrumpen las exportaciones de petróleo.
Las empresas estatales chinas poseen las mayores concesiones petroleras entre las empresas extranjeras
En el caso de Rusia, es cierto que no es un importador significativo de crudo venezolano; por el contrario, suministró crudo ligero y nafta para diluir el crudo pesado venezolano a través de la flota oscura, eludiendo las sanciones para ambas partes, según El Real Instituto Elcano.
Los intereses de Rusia incluyen la producción de petróleo y la recuperación de la deuda impagada. Sus compañías petroleras participan en empresas mixtas que representaron más del 20% de la producción venezolana a mediados de 2024.
A fines de 2023, Venezuela debía a Rusia unos 1.500 millones de dólares en deudas impagas de PDVSA, pero es probable que la exposición de Rusia a la enorme deuda venezolana sea mucho mayor.
Aunque se desconoce la identidad de los tenedores de más del 80% de los bonos emitidos por Venezuela y PDVSA, existe evidencia de que varios oligarcas rusos pueden poseer cantidades significativas de ambos.
El 50% de la electricidad, Repsol
Repsol no solo tiene una responsabilidad en materia de hidrocarburos (petróleo y gas), sino también en el futuro de la infraestructura eléctrica del país.
Su consejero delegado, Josu Jon Imaz, ha defendido que la compañía juega un papel importante en impulsar el desarrollo económico y social de Venezuela, en su participación en el 23º Encuentro del sector energético del IESE y Deloitte.
Imaz ha insistido en que "se ha abierto el futuro y la puerta a una Venezuela mejor", considerando que "se han disipado" las dudas que podían existir hace más de un mes, cuando se produjo la detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos.
Además, aquí Repsol juega "un papel importante" ya que el 50% del sistema eléctrico venezolano depende del gas que produce la multinacional española.
"En este contexto, en los últimos 10 años, muchos sin cobrar ni un sólo dolar por ese gas, hemos mantenido la producción al mismo nivel para que el país no se caiga", apuntó el consejero delegado de Repsol, que considera que la energética es "ahora parte de la solución", junto a la italiana Eni.
En lo que respecta al desarrollo económico de Venezuela, el ejecutivo de la energética afirmó que los hidrocarburos son una palanca clave para la economía venezolana en este momento, por lo que estimó que el país caribeño debe aumentar sustancialmente su producción, un apartado en el que Repsol puede tener un papel relevante.
Y es que Imaz recordó que Repsol conoce como pocos el país, siendo el segundo productor de petróleo allí, tras la estadounidense Chevron, y añadió que, para cambiar la situación de Venezuela, es crucial que quienes están sobre el terreno inviertan para subir la producción y generar ingresos fiscales para las instituciones venezolanas, "para que puedan realmente tener un desarrollo económico".
"Es muy importante que los que estamos sobre el terreno, los que tenemos gente, los que tenemos activos, los que tenemos capacidades técnicas, los que tenemos los medios para hacerlo, invirtamos en Venezuela para que esta producción suba y el país tenga un futuro mejor y lo consigamos", resaltó.
