Las claves
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De un tiempo a esta parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostiene que su objetivo es “bajar el precio del petróleo". Incluso recortar por la mitad el coste de la energía para los hogares estadounidenses, sobre todo el de la gasolina y el de la electricidad.
Pero para lograr esta meta el precio del barril de Brent (el de Texas suele cotizar ligeramente por debajo) tendría que caer por debajo de la horquilla en la que ha fluctuado en 2025, entre los 70 y los 60 dólares. Y ello provocaría que un país productor se enfrentará a un problema grave: Arabia Saudí.
Se le describe como productor “de equilibrio” o “swing producer”, al ajustar su bombeo para estabilizar el mercado o el rango de precios que le interesa.
"Pero el control de facto del petróleo venezolano por parte de Trump desplazará parte de ese poder de ajuste hacia EEUU y el bloque americano. Esto expondrá a Arabia Saudí a un problema: deberá incrementar su endeudamiento en los mercados internacionales de bonos y considerar más ventas de activos para financiar su déficit fiscal", señalan fuentes del sector petrolero a EL ESPAÑOL-Invertia.
"Desde los años 80 se considera que Arabia Saudí cumple el rol de swing producer dentro de la OPEP, el cártel del petróleo, al mover su propia producción más que otros para suavizar shocks de demanda u oferta y así modular la volatilidad del precio", continúan las mismas fuentes.
Evolución del precio del crudo Brent en los úlitmos cinco años
Arabia Saudí ha sido hasta ahora el actor central del mercado mundial de crudo porque combina gran volumen de producción, costes muy bajos y, sobre todo, capacidad ociosa que puede activar o retirar rápido para influir en precios y oferta.
Pero si Washington llega a decidir cuánto crudo venezolano entra y a qué ritmo en el mercado, puede usar ese flujo como instrumento de gestión de precios, restando a Riad su papel clásico de productor de equilibrio, y moviendo de nuevo el tablero geopolítico.
Más de 80 dólares el barril
Hace aproximadamente una década, el actual príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohammed bin Salman, afirmó que la economía de su reino podría sobrevivir sin petróleo a partir de 2020, afirmación que vinculó con enormes inversiones destinadas a impulsar al país hacia una nueva era.
Hoy, indicadores clave muestran que Arabia Saudí sigue dependiendo tanto o más de los petrodólares. Su dependencia de los ingresos petroleros se mantiene prácticamente sin cambios desde 2016 e incluso se ha profundizado en algunos indicadores, según un informe publicado en Bloomberg.
Aún así, el impulso para acabar con la adicción saudí al petróleo crudo ha generado importantes cambios sociales y económicos. Desde entonces, muchas mujeres tienen empleos formales, ha aumentado el turismo y hay nuevas industrias.
"Para que esta nación del Golfo alcance el equilibrio fiscal, el precio del barril del petróleo debería situarse por encima de los 80 dólares", señalan las mismas fuentes a este diario.
"Esto se debe principalmente al aumento del gasto público para mantener el estilo de vida de los saudíes y los megaproyectos ostentosos. Y cuando sube el precio del petróleo, hay más presión popular para aumentar el gasto"
El petróleo sigue aportando alrededor del 60% de los ingresos del Gobierno saudí y representa más del 65% de las exportaciones del país.
Déficit fiscal
“Dado el fuerte aumento del gasto público en los últimos años y la caída del precio del petróleo este año, es prudente adoptar una postura fiscal más cautelosa”, asegura Monica Malik, economista jefe de Abu Dhabi Commercial Bank PJSC, en Bloomberg.
“Arabia Saudí cuenta con fuertes reservas fiscales, aunque estas podrían erosionarse rápidamente”, añade.
Este pasado mes de diciembre, el país proyectó un déficit de 165.000 millones de riyales (44.000 millones de dólares), equivalente a aproximadamente el 3,3% del producto interior bruto.
La deuda pública ha alcanzado el 31,7% del PIB para ayudar a cubrir las necesidades de financiación de este año, según el Ministerio de Hacienda del país y "el nivel de deuda pública aunque es vulnerable a una nueva caída del precio del petróleo", concluye Malik.
La situación no pinta positiva de cara a este 2026. En general, hay una perspectiva bajista para el petróleo basada en estimaciones de sobrecoste. Y más aún con el control de EEUU sobre el petróleo venezolano. Tanto la Agencia Internacional de Energía como la Administración de Información Energética de Estados Unidos prevén que la oferta de crudo supere la demanda en cifras de seis dígitos este año.
