Por fin, después de dos años de dimes y diretes, los industriales tienen en sus manos el ansiado Estatuto del Consumidor Electrointensivo. Se trata de un marco normativo que pretendía conseguirles unos precios de la luz tan reducidos como para competir con sus homólogos en Francia y Alemania.

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Sin embargo, nada más lejos de la realidad. "El Estatuto no nos sirve, solo nos rebaja en 54 céntimos de euro el precio de la electricidad", explica a Invertia Andrés Barceló, director general de UNESID, la patronal de la siderurgia en España.

"Es insuficiente a todas luces si comparamos lo que pagan los franceses por la electricidad, 21 euros/MWh o los alemanes, 20 euros/MWh, respecto a nosotros, en España, 45 euros/MWh", señala por su parte Fernando Soto, director general de AEGE (Asociación de Empresas con gran consumo de energía). 

Un texto 'viejo'

"Son 36 páginas que coinciden con el mismo texto que nos presentaron en febrero pasado, no han movido ni una coma. Tanto es así que cometen el error de mencionar detalles como la interrumpibilidad, que el Gobierno eliminó a principio de verano", apunta Barceló.

Así aparece recogido en el artículo 10 del Real Decreto 1106/2020, de 15 de diciembre, donde se dice que 'los consumidores electrointensivos que presten el servicio de gestión de la demanda de interrumpibilidad', cuando este escenario ya no existe ni existirá en el futuro. 

"Tampoco tiene sentido que se introduzca el método de los pagos por compensación indirecta de CO2, porque dejará de ser efectivo a finales de este mismo mes. Además, no tiene que ver con el Estatuto", añade. 

Andrés Barceló, director general de UNESID

Requisitos para ser intensivos

Otro de los puntos que llevan a debate es el artículo 3.2 del RD en el que se señala quién puede ser industria electrointensiva. "Haber consumido, durante al menos dos de los tres años anteriores un volumen anual de energía eléctrica superior a 1 GWh, y, a la vez, para esos mismos periodos, haber consumido en las horas correspondientes al periodo tarifario valle al menos el 50% de la energía", expone.

"Han bajado tanto el listón que con ello hasta un taller de motos puede solicitar ser un consumidor electrointensivo", dice Barceló. 

Una opinión que es justo la opuesta a la de las papeleras. "La caracterización del consumidor electrointensivo recogida en el Estatuto, en opinión de la industria papelera, es adecuada y está en línea con lo amparado por la Comisión Europea", dice Aspapel, la patronal del sector. 

Aún así coincide con el resto de la gran industria que las compensaciones que recoge el Estatuto no son la solución definitiva para la industria exportadora, ya que el diferencial de precios con los competidores europeos persiste; pero suponen al menos un punto de partida y un punto de inflexión en el apoyo a la industria.

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Renovables y PPAs

Por último, a la gran industria le parece preocupante que el Gobierno hable de "exigencias" a la hora de contratar suministro de energía renovable.

En su artículo 12 dice que "los consumidores electrointensivos deberán acreditar la contratación de, al menos, un 10%de su consumo anual de electricidad mediante instrumentos a plazo, directa o indirectamente, de electricidad de origen renovable con una duración mínima de cinco años".

Y esta obligación comenzará, como muy pronto, 'una vez entre en vigor el mecanismo de cobertura de riesgos para los contratos a plazo de consumidores electrointensivos', es decir, a mediados del próximo año, cuando se formalice la creación de la Comisión por parte de CESCE (Compañía Española de Seguros de Crédito a la Exportación).

"La mayoría de las empresas ya tenemos cierta cobertura con contratos de electricidad, aunque no llegan al 10%", continúa Barceló. El consumo medio de una planta siderúrgica es de unos 50 GWh al año, por lo que deberían buscar suministros de, al menos, 5 GWh.

"Esta condición a quienes realmente favorecen es a los promotores renovables, que saben que sí o sí, estamos obligados a contratar su energía", puntualiza. 

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Demandas de la industria

"Tendremos que aceptar el Estatuto pero los problemas que tiene la siderurgia en España no se solucionan", concluye el director general de UNESID. "Seguiremos demandando una normativa que nos permita competir en igualdad de condiciones con alemanes y franceses". 

"Atendiendo al texto, es lo mismo que teníamos en febrero y no resuelve el problema de base de la industria electrointensiva. Es una pena que no se hayan incorporado las mismas medidas que tienen nuestros países competidores", aporta finalmente el director general de AEGE. 

"Aprobado el Estatuto por el Consejo de Ministros es un primer paso positivo pero insuficiente", apostilla en un comunicado Isaac del Moral, director de Energía de ASPAPEL, "es el momento de seguir colaborando y trabajando con el Gobierno en medidas adicionales más potentes y de mayor ambición que apalanquen la competitividad de la industria española".