Alcoa ha agotado el tiempo de negociación con Liberty House, la compañía que ofrece comprar la planta de aluminio de la estadounidense en San Cibrao (Lugo). Después de marear la perdiz durante meses ahora alega que el acuerdo con la británica "no ha sido posible" y que por ello se reunirá con los representantes de los trabajadores "con el tema único de un plan social para un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE)". "O, a falta de acuerdo sobre un ERTE, la aplicación de un despido colectivo permanente", avisa.

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"Dice Alcoa que la planta no está en venta pero lo que no quiere es tener competencia dentro del territorio europeo mientras ella produce aluminio en terceros países", explican fuentes sindicales de Galicia a Invertia, "Liberty ha aceptado incluso no comprar la planta de alúmina, de la que no quiere deshacerse Alcoa porque mantener ese negocio sí le interesa, pero ni por esas". 

La multinacional británica proponía que al menos firmar un contrato para que Alcoa asegurase un suministro garantizado por 20 años, "y también ahí ha cedido, rebajándolo hasta las exigencias de Alcoa, a 5 años".

Pero no le ha parecido suficiente. "Otro de los puntos que Liberty puso encima de la mesa, con toda la razón, es que si en algún momento Alcoa quisiera vender su planta de Alúmina, tuviera una opción preferente de compra, y tampoco".

Así que, según las mismas fuentes, "lo que ha demostrado Alcoa es que no hay ninguna opción, su único objetivo es cerrar". 

El tiempo de negociación concluyó anoche a las 12 y esta noche el del fin de la prórroga de expediente. "A partir de entonces, impugnaremos el ERE cuando lo presente en la Conxellería de Traballo, y después iniciaríamos la vía judicial", explican los sindicatos, "esperamos que la Xunta también se persone en la causa". 

Gobierno central y gallego, el único salvavidas

Por su parte, tanto gobierno central como gallego están presionando para que se llegue a una solución que salve los más de 500 puestos directos y otros tantos indirectos, además del 80% de la población de la comarca de A Mariña que viven de la actividad de la planta. 

"Nos consta que los dos gobiernos van de la mano para que Alcoa se atenga a razones", continúan, "incluso están de acuerdo en aceptar que la preferencia de compra de la planta de alúmina sea con la SEPI, pero ni aún así".

La Administración regional tiene todavía varias cartas bajo la manga, que pueden entrar en acción. La primera de ellas es solicitar la devolución de las ayudas que ha recibido en los últimos años por incumplimiento de contrato, al ser una empresa que actuaba en régimen de monopolio en la zona.

La segunda puede venir de la mano del Gobierno central, que es revisar la concesión sobre el puerto, que podría limitar la entrada y salida de la producción al mar, lo que pondría en serios aprietos el futuro de Alcoa y su fábrica de alúmina. 

"Y por último, también está la obligación, si quiere irse, de limpiar la laguna de lodos rojos que está a punto de colmatar, llena de sosa cáustica y metales pesados extremadamente contaminante que tiene Alcoa justo en el complejo industrial", concluyen.