Hace tan solo un mes, la empresa aragonesa Forestalia vendía a Repsol un proyecto eólico con una capacidad de 860 MW para construir 26 parques eólicos; un pelotazo por una cifra millonaria -que no trascendió, pero se calculó en un millón por cada MW-. Detrás de esta operación se esconde un negocio cuyo alma mater es Fernando Samper, un empresario que dejó su puesto de consejero delegado en Grupo Jorge para emprender una aventura energética con la que ha arrebatado a las grandes del sector varias adjudicaciones.

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No satisfecho con ello, ahora vuelve a agitar el sector con una nueva empresa. Bajo el nombre Energía Inagotable de Ryu, Samper ha constituido esta nueva sociedad cuya razón social es la de producción, venta y comercialización de energía eléctrica y térmica de origen renovable (eólica, fotovoltaica y de cualquier otro tipo), según publica el Boletín Oficial del Registro Mercantil (Borme) en su edición del 31 de marzo.

Y dos días después, este jueves el Borme revela que ha creado otras nueve empresas para la comercialización de energía eléctrica y térmica: Energía Inagotable de Esnif, Energía Inagotable de Oreades, Energía Inagotable de Ukara, Energía Inagotable de Intercrus, Energía Inagotable de Mira o Energía Inagotable de Manto, entre otras. 

Las nuevas compañía creada descuelga de un entramado empresarial cuya cúspide es la patrimonial del empresario aragonés, Fernando Sol SL. De esta última sale Nearco Renovables, que controla a su vez a la nueva sociedad, a Forestalia y a más de 200 sociedades mercantiles vinculadas, según los datos del Registro Mercantil.

Hasta aquí todo aparentemente normal, pero ¿cómo es posible que una empresa casi desconocida en el sector de la energía posea esta estructura empresarial y haya vendido a Repsol un proyecto de tal envergadura? ¿O qué papel juega estas nuevas sociedades?

Para responder a estas preguntas hay que echar la vista una década atrás. Samper es el mayor de cinco hermanos -Jorge, Carmen, Olga, y Sergio-. En 2011 decidió romper con la empresa familiar (Grupo Jorge) para emprender su proyecto energético en solitario con Forestalia y sus filiales.

Y aunque lo parezca, no se lanzó a ‘lo loco’ a este sector. Desde finales de 1990, Grupo Jorge -además de exportar jamón a China- cuenta con una división de energía desde la que Samper ya trasteaba. De hecho, acabó compitiendo contra ella en 2016 en una subasta de renovables.

A golpe de pelotazo

Y es precisamente aquí donde arranca la jugada maestra de Samper. Entre 2016 y 2017 se hizo con 1.900 MW en tres subastas de renovables que sacó el Ministerio de Industria y Energía. Resultó ser la mayor adjudicataria por encima de las grandes del sector; aunque también tuvo el respaldo de General Electric. En total, Forestalia llegó a contar con una cartera de proyectos de 5,5 GW.

Por aquel entonces muchos subestimaron el poder de este empresario. Y erraron. A la vista está cuando consiguió arañar muchos MW a las grandes. Donde no se equivocaron fue en acabaría desprendiéndose de muchos proyectos a golpe de pelotazo. Y así ha sido en algunos casos.

En 2019, vendió 335 MW a Repsol y 350 MW a Copenhagen Infraestructure Partners (CIP), cerca del 40% de los MW que había ganado en las subastas. En ese año perdió a tres de sus principales directivos; hecho que no afectó en las operaciones de la compañía. Así, en febrero de este año colocó a Repsol 860 MW.

Entremedias de las subastas y las ventas, la facturación de Forestalia se disparó de los escasos 35.000 euros a cierre de 2015 a los 15,71 millones de euros en 2018, según datos del Registro Mercantil. De igual forma, sus beneficio alcanzaron los 950.707 euros en 2018 tras cosechar unas pérdidas de 2,7 millones de euros tan solo un ejercicio antes.

De estos buenos resultados también se contagió la patrimonial matriz de Forestalia (Fernando Sol), que consiguió un beneficio de de 34,2 millones de euros cuando solo un año antes estaba en números rojos. 

El único fallo

Pero en este plan Samper cometió un error. Se le echó el tiempo encima y no consiguió colocar más proyectos antes de 2020, cuando vencían los compromisos que debía cumplir. De los casi 2GW que ganó en la subasta, 550 MW no pudo ponerlos en funcionamiento en el plazo fijado por lo que ha tenido que pagar los avales correspondientes.

Y ahora, su último movimiento ha sido la creación de Energía Inagotable de Ryu. Constitución que para la compañía se enmarca en un contexto de normalidad. “Es muy habitual en el sector crear mercantiles para alojar proyectos concretos y así reducir el factor riesgo de cada proyecto”, explican desde Forestalia. Así, a la nueva sociedad se le adjudicará previsiblemente uno de los proyectos que tiene la compañía en cartera. Y quién sabe, quizás acabe dando otro pelotazo energético.