En 2017, el presidente de Mercadona, Juan Roig, dijo que su página web era “una mierda”. Un año después, la cadena tocó techo alcanzando su tope histórico en número de tiendas físicas (1.636 supermercados). A partir de aquí es cuando se produce un cambio de estrategia colocando al canal online entre los principales pilares del negocio. Algo arriesgado teniendo en cuenta los problemas que tenían los competidores para rentabilizar este tipo de venta. 

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Tres años después, el resultado es más que exitoso para Mercadona. A cierre de su ejercicio 2020, las ventas online han alcanzado 176 millones de euros con más de 1,2 millones de pedidos realizados. Cifras que cuadruplican a las de 2019, cuando alcanzó 46,1 millones de euros de facturación y 332.900 pedidos. 

Aunque las ventas de 2020 no suponen más del 1% de la facturación total (26.932 millones de euros), lo fundamental es que el ecommerce de Mercadona ya es rentable. “Ahora mismo, ya ganamos dinero vendiendo en online”, aseguró Roig durante la presentación de resultados. 

Juan Roig, presidente de Mercadona. EE

Este hecho es importante porque desde hace años todas las empresas que han apostado por la venta online han perdido dinero. Conscientes de que era una tendencia, todas abrieron este canal donde repartir frescos se convirtió en el mayor desafío. La pandemia ha dado un empujón en ventas que, en el caso de Mercadona, ha dejado de perder dinero con este canal para ser rentable en tan solo tres años. 

A nivel sectorial, este canal se ha duplicado en solo un año. Ha pasado de tener una cuota de 1,8% en 2019 al 3,6% en 2020. Dentro de este, el 80% de cuota del ecommerce se lo reparten entre los supermercados tradicionales (Carrefour, Dia y Mercadona), según datos de la consultora Kantar WorldPanel. 

Colmenas

La clave de este éxito está en el modelo de colmenas, almacenes que Mercadona destina exclusivamente para gestionar y preparar los pedidos online. “Tenemos una de las mejores páginas web en nuestras zonas de implantación en Madrid, Barcelona y Valencia”, señaló el presidente de Mercadona durante la presnetación de resultados. 

De hecho, en abril de 2020 estrenó su tercera colmena del país ubicada en Getafe (Madrid). Y lo hizo en un momento en el que tuvo que suspender temporalmente la venta online en algunos puntos de la capital por el aluvión de pedidos registrados en las peores semanas del confinamiento. 

Este nuevo centro de distribución online ha supuesto una inversión de 12 millones de euros y tiene una superficie de 15.000 metros cuadrados, de los cuales 3.800 están destinados a productos frescos, incluyendo un área de almacenamiento en frío para productos refrigerados y congelados. 

Los pedidos en esta zona se preparan de manera perimetral, lo que elimina sobreesfuerzos y evita que la trabajadora o el trabajador esté dentro de la cámara. La colmena de Madrid, en la que actualmente trabajan más de 500 personas, cubre un total de 37 códigos postales de dicha provincia. Ello ha permitido alcanzar los 319.000 pedidos entre abril y diciembre de 2020

Este almacén para gestionar y preparar los pedidos online se suma a los que la compañía tiene en Valencia y Barcelona, en los que trabaja un equipo compuesto por 1.486 personas, incluidos los 123 perfiles tecnológicos que realizan su actividad en las oficinas de Mercadona Tech en Valencia.

Además, para abastecer a los supermercados la parte logística también tiene su importancia. Mercadona lleva años invirtiendo en el desarrollo y gestión de su red logística, que supera los 1,2 millones de metros cuadrados. Compuesta por 15 bloques logísticos operativos, 2 almacenes satélites y 2 almacenes reguladores, en los que trabajan 12.000 personas, 240 de ellas en Portugal.

Y de cara al futuro, Juan Roig ya avisa de que sabe “adónde vamos con Mercadona online”. Así que la cadena valenciana está preparada para liderar el sector también en el ecommerce.