La banca ha llevado a cabo este año la mayor reestructuración de empleados de su historia. A través de seis grandes Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) va a enviar al mercado de trabajo a miles de trabajadores que cuatro empresas especializadas en Recursos Humanos van a intentar recolocar: Lee Hecht Harrison (Adecco), Randstad, Manpower y Eurofirms.

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En diciembre del pasado 2020 y a lo largo de este ejercicio las entidades han estado negociando con los representantes de sus respectivas plantillas varios ERE que afectan en total a más de 16.500 empleados.

No todos necesitarán un nuevo empleo, dado que habrán pasado a la jubilación o están muy cerca. Sin embargo, el hecho de que en esta ocasión los bancos hayan intentado priorizar que se apuntaran al ERE colectivos más jóvenes y que las prejubilaciones se hayan concedido a trabajadores desde los 50 años hace que muchos de ellos quieran coger esta oportunidad de ser recolocados para volver a trabajar.

Los bancos, como toda empresa que ejecute un procedimiento de despido colectivo para más de cincuenta empleados, están obligados a poner en marcha después un plan de recolocación con una empresa externa que tenga una extensión mínima de seis meses.

Así lo han hecho todos los bancos que han puesto en marcha un ERE este año e, incluso, algunos se han comprometido a que la recolocación se realice durante un año o por tiempo indefinido y para el 100% de los trabajadores que dejen la entidad y quieran encontrar un nuevo trabajo.

Adecco, más de 11.000

Entre estas empresas que se encargarán de la recolocación de miles de exempleados de bancos españoles, Lee Hecht Harrison será la que lo hará con la gran mayoría. La firma, perteneciente al grupo Adecco, ha sido elegida para ejecutar el plan de recolocación de los últimos ERE de Santander (3.572 empleados afectados), CaixaBank (6.452 trabajadores) y Unicaja (mínimo 1.314 empleados). Es decir, tendrá que encontrar un nuevo trabajo para hasta 11.338 personas anteriormente pertenecientes al sector bancario.

Por su parte, Randstad deberá hacerlo con hasta 2.725 trabajadores que están abandonando estos meses BBVA, Manpower con los 1.380 que abandonarán Sabadell y Eurofirms con los 750 que ya han dejado Ibercaja.

Una sucursal de Caixabank.

En estos planes de recolocación no solamente se les busca un trabajo similar al que tenían, sino que se analiza con el candidato qué quiere hacer en el futuro. Así, se plantean también las opciones de ayudarle a incorporarse a otro sector o a montar su propio negocio. 

El plan debe incluir medidas de formación y orientación profesional, atención personalizada al trabajador afectado y búsqueda activa de empleo, como marca la normativa. Eso sí, están exentas de esta obligación las empresas sometidas a concurso.

El tiempo medio que tarda en encontrar trabajo a través de un programa de recolocación un empleado que sale de una empresa por un despido colectivo es de seis meses, mientras que tarda el doble si lo hace por su cuenta, según explicaba hace unos meses a EL ESPAÑOL-Invertia Natalia March, directora de Operaciones de Lee Hecht Harrison, firma que, para afrontar un proceso de estas características, cuenta con un equipo de más de cien consultores.

Así, estos planes implican un beneficio para los empleados, pero su éxito también beneficia a los bancos, dado que cuando las empresas llevan a cabo un despido colectivo de estas características y tienen beneficios están obligadas a compensar al Estado por el coste extraordinario en prestaciones que le supone la entrada repentina en situación de paro de miles de personas.

Así, cuantos más exempleados encuentren trabajo, menor será el coste de esta compensación. Como ya contó EL ESPAÑOL-Invertia el pasado mes de mayo, antes de la puesta en marcha de los grandes ERE de este 2021, la factura pendiente de la banca con el Tesoro era de unos 10,3 millones de euros.

Difícil recolocación

Un trabajo de recolocación que, pese a la especialización de estas firmas, será duro, habida cuenta de que muchos empleados no podrán volver a ejercer las funciones que desarrollaban en su anterior banco, pues el grueso de los despidos se centra en las redes de sucursales.

Las entidades están estos meses bajando la persiana de miles de oficinas que ya no les son rentables, en parte porque la digitalización de su clientela las está haciendo menos necesarias, al menos para todo el catálogo de funciones que han tenido históricamente. Ahora se están reconvirtiendo en centros de asesoramiento más que en canales de distribución, por lo que seguirán necesitando empleados, pero con otras funciones.

Además, los bancos cada vez buscan más perfiles tecnológicos y matemáticos, por lo que la reconversión y la incorporación a otros sectores va a ser clave para estos trabajadores. Siempre que no decidan, claro está, hacer uso de su prejubilación.