UniCredit da un paso al frente y aprueba el nombramiento de Andrea Orcel como nuevo consejero delegado de la entidad este miércoles. Su designación confirma los rumores que en los últimos días se habían producido desde que el 13 de enero se filtró que el banquero italiano era el favorito para sustituir en el cargo a Jean Pierre Mustier. 

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El nombramiento se ha producido con la unanimidad del consejo de administración del banco italiano, como ha señalado en un comunicado corporativo en el que explica que el fichaje llega "tras una búsqueda intensa y un proceso de evaluación completa". Así lo ha señalado el presidente de la entidad, Cesare Bisoni, que ha subrayado la "impresionante trayectoria" del elegido.

Ahora, el nombramiento de Orcel se someterá al voto de la junta general de accionistas que Unicredit prevé celebrar el próximo 15 de abril. Después, el Banco Central Europeo (BCE) revisará la documentación que sobre el nombramiento remita Unicredit para realizar su preceptiva valoración de idoneidad.

Juicio con Santander

El nombramiento se produce un mes y medio antes de que Orcel se vea las caras con Banco Santander en el juicio que se celebrará el próximo 10 de marzo por su 'fichaje frustrado' por parte del banco cántabro. El banco italiano ya había valorado este punto muy detenidamente antes de tomar su decisión, pues los directivos de la entidad son plenamente conscientes de que no pueden mantener la sombra de este litigio con otra gran entidad financiera europea. 

Fuentes consultadas a mediados de enero por Invertia explicaban que ni el banco ni los reguladores verían con buenos ojos que uno de sus principales directivos estuviese involucrado en conflictos judiciales. En este sentido, se abrirían dos opciones para el banquero italiano. Por un lado, la posibilidad de que retirar la demanda, algo que también beneficiaría a Banco Santander, o rebajar el importe de su reclamación. 

"Al fin y al cabo, aunque el banquero iba a por todas contra el Santander, quizá ahora le compense más seguir trabajando en un sector del que había quedado prácticamente excluido tras su fichaje frustrado", explican fuentes jurídicas consultadas. 

La pretensión inicial de Orcel es reclamar al Santander una indemnización de 112 millones de euros, tal y como dejaron claro sus abogados en la vista previa celebrada el pasado mes de septiembre.

En el juicio, si finalmente se celebra, Santander defenderá que Orcel solo recibió del banco una "carta-oferta" para que el directivo fuese el nuevo CEO de la entidad, mientras que la otra parte aludirá que ese documento era un contrato formal con todas sus consecuencias. "No lo era porque la retribución no estaba pactada; si haces un contrato de prestación de servicios y no llegas a un acuerdo con la retribución, no hay contrato", explican fuentes jurídicas.

Según la versión del banco, la carta únicamente mencionaba un precio máximo a pagar de 35 millones de euros en el caso de que UBS no pagara nada a Orcel tras su salida de la entidad suiza. Pero UBS indicó finalmente una indemnización de entre 12 y 14 millones de euros, que Orcel no iba a restar del tope propuesto por Santander.

Las diferencias entre ambas partes e iniciaron a principios de 2019, cuando el grupo financiero español decidió no fichar al que fuera consejero delegado de UBS. Orcel optó entonces por demandar a Santander, al que reclamaba inicialmente su incorporación al cargo para el que fue solicitado su fichaje, consejero delegado, o una indemnización de 112 millones de euros, que sigue solicitando. Santander, por su parte, mantiene que trató de llegar a un acuerdo con él tras renunciar a su fichaje como número dos de Botín en la entidad.