Bruselas

La Comisión Europea ha presentado este miércoles un paquete de propuestas cuyo objetivo es obligar a los fabricantes a que sus productos sean más duraderos, energéticamente eficientes y reparables, poniendo coto a la obsolescencia programada. El plan, que se inscribe en el Pacto Verde Europeo, pretende además reforzar la independencia de la UE en materia de recursos. También se prohibirán las prácticas de "blanqueo ecológico", es decir, el uso de falsos reclamos ambientales como argumento de venta.

"Los consumidores europeos quieren, y tienen razón, productos más respetuosos con el medio ambiente y más duraderos. Una mayor sostenibilidad y una utilización más racional de los recursos son igualmente sinónimos de resiliencia cuando una crisis viene a perturbar nuestras cadenas de suministro industriales", ha dicho el comisario de Industria, el francés Thierry Breton. 

La pieza central del paquete presentado por el Ejecutivo comunitario es la reforma del reglamento de ecodiseño de la UE. El diseño determina hasta un 80% del impacto ambiental del ciclo de vida de un producto. La modificación que plantea Bruselas establece nuevos requisitos para hacer que los productos sean más duraderos, reutilizables, actualizables, reparables, más fáciles de mantener, reacondicionar y reciclar, y eficientes en términos de energía y recursos.

Además, el reglamento establece exigencias de información para cada producto con el fin de que los consumidores conozcan los impactos ambientales de sus compras. Todos los productos regulados tendrán un pasaporte digital, cuyo propósito es facilitar su reparación o reciclaje, así como el seguimiento de sustancias preocupantes a lo largo de la cadena de suministro. 

La propuesta amplía la actual normativa de diseño ecológico de dos maneras. En primer lugar, para cubrir la gama de productos más amplia posible. Y también al extender el alcance de los requisitos exigidos, que no se limitan únicamente a la eficiencia energética sino también a la circularidad y la reducción general de la huella ambiental y climática de los productos. Ello conducirá, según Bruselas, a una "mayor independencia energética y de recursos y a una menor contaminación". 

La reforma se basa y pretende ampliar el éxito de las normas vigentes, que según Bruselas ya han permitido "una reducción considerable del consumo energético de la UE y un ahorro significativo para los consumidores". Sólo en 2021, los requisitos actuales de diseño ecológico ahorraron a los consumidores 120.000 millones de euros. Estas normas también se han traducido en una reducción del 10% en el consumo anual de energía de los productos en cuestión.

Para 2030, el nuevo reglamento permitirá ahorrar 132 Mtep (megatoneladas equivalentes de petróleo) de energía, o alrededor de 150.000 millones de metros cúbicos de gas natural, lo que es casi equivalente a las importaciones de gas ruso por parte de la UE.

En paralelo, Bruselas ha aprobado también este miércoles una estrategia de sostenibilidad para el sector textil. El objetivo de esta iniciativa, que de momento no tiene carácter vinculante, es hacer frente a la moda rápida, los residuos textiles y la destrucción de los textiles no vendidos, y garantizar que su producción se realice respetando plenamente los derechos sociales.

Finalmente, el Ejecutivo comunitario ha puesto en marcha una revisión del reglamento sobre productos de construcción. Al igual que con el resto de medidas, Bruselas pretende que estos materiales sean más duraderos, reparables y reciclables.

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