La transformación digital vuelve a ser motivo de ajustes de plantilla en el sector financiero. Mapfre, según desveló el lunes al presentar sus resultados del primer semestre, tiene ya en marcha un plan de bajas incentivadas para amortizar hasta 250 puestos de trabajo (un 2% de su plantilla en este país). La aseguradora calcula que este proceso le supondrá un coste máximo de unos 75 millones de euros que ya tiene provisionados, lo que equivale a unos 300.000 euros por trabajador. El programa está dirigido exclusivamente a los empleados de mayor edad de la compañía.

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Este importe promedio está por encima de los planteados en los últimos meses por otras compañías del sector financiero. Recientemente, tanto BBVA como CaixaBank han logrado llegar a sendos acuerdos con los representantes sindicales sobre sus respectivos Expedientes de Regulación de Empleo (ERE), que iban dirigidos no solo a los empleados de más edad, sino a toda la plantilla, lo que abarata el coste por trabajador (las indemnizaciones son más altas cuanto mayor es la antigüedad del empleado).

En el caso de BBVA, el gasto medio por trabajador se sitúa en unos 245.000 euros (el coste total de las indemnizaciones es de 720 millones) mientras que en el de CaixaBank el promedio es de unos 265.000 euros (el coste total serán 1.900 millones).

Antonio Huertas, presidente de Mapfre

Santander cerró su propio ERE hace más de medio año y el gasto medio por trabajador ha sido de unos 195.000 euros (el banco registró un impacto de 700 millones por costes de reestructuración en España, como desvela su informe anual de 2020). En el caso de Ibercaja, este importe es de unos 200.000 euros (el total, de unos 151 millones).

Otra entidad financiera que ha acudido a la vía de las prejubilaciones y no el ERE ha sido Sabadell, a la que esta reestructuración le costó unos 304,8 millones de euros, con lo que el gasto medio por empleado fue de unos 170.000 euros.

Mejorar en eficiencia

Para costear este proceso, Mapfre ha provisionado unos 75 millones de euros, de los que 65,2 millones corresponden a la sociedad de No Vida y 9,8 millones a Mapfre Vida, un gasto extraordinario que equivale a un punto porcentual en el ratio combinado del grupo, que se queda en el 93,1%.

El plan es voluntario y se circunscribe a los empleados de operaciones de seguro en España, si bien para poder apuntarse es necesario cumplir ciertos requisitos de edad y de antigüedad en el grupo. El proceso se ejecutará principalmente a lo largo del tercer trimestre de este año y los puestos se amortizarán.

Como detalla Mapfre en su informe financiero del primer semestre, la finalidad del plan es "mejorar la eficiencia en los procesos administrativos y de ventas, derivados de una nueva estructura operativa, así como adaptar los recursos a los nuevos avances en digitalización".

A lo largo del mes de julio, la aseguradora está observando una "gran aceptación" entre sus empleados en los perfiles que son elegibles para este proceso, según dijo Fernando Mata, director financiero de la aseguradora, el lunes durante la presentación de resultados de la compañía. Preguntado sobre si la aseguradora llevará a cabo planes similares en el futuro, el director financiero de la aseguradora se limitó a señalar que "ahora mismo sería muy osado" afirmar que se repetirá.

El que está poniendo en marcha Mapfre no es su primer plan de bajas incentivadas en los últimos años, si bien sí es el primero con este volumen de empleados afectados, como explicó Mata. 

Hace cuatro años, de hecho, la compañía de seguros lanzó otro de estos planes dirigido a un centenar de empleados de sus sociedades Mapfre España, Mapfre Vida y Mapfre Tech, que le costó 35 millones de euros, como recogió en sus cuentas.

En aquel momento, el plan se dirigía a trabajadores de entre 56 y 63 años con una antigüedad superior a veinte en la empresa. Por regla general, recibieron el 70% de su sueldo hasta cumplir los 65 años, si bien aquellos que llevaban más de treinta en la aseguradora se fueron con el 80% del salario. En esta ocasión, no han trascendido los detalles del plan y fuentes sindicales rechazan comentarlo.