La vuelta del 737 MAX de Boeing cada día parece estar más cerca. El fabricante estadounidense ultima desde hace unos días los cambios necesarios para que los fallos en el software -que ocasionaron dos accidentes mortales a finales de 2018 y principios de 2019 en aeronaves de esta familia- queden erradicados. Pero estas modificaciones no se circunscribirán sólo a cuestiones técnicas.

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Todo parece apuntar a que el 737 MAX va a desaparecer como marca dejando paso a 737-8. Un cambio con el que Boeing querría desligar a la aeronave de un nombre totalmente manchado por las tragedias protagonizadas y dotarlo de una nueva identidad. Una idea que no es nueva y que ya puso sobre la mesa el mismísimo Donald Trump

El presidente de los Estados Unidos lanzó en abril de 2019 la siguiente propuesta a Boeing: "¿Qué se yo de marcas? Seguramente nada (pero he conseguido llegar a presidente de los Estados Unidos). Si yo fuera Boeing, arreglaría el 737 MAX, le añadiría nuevas funcionalidades y le cambiaría su marca con un nuevo nombre. Pocos productos han sufrido como este pero, una vez más, ¿qué demonios sé?"

Dicho y hecho. El fabricante estadounidense y la polaca Enter Air han anunciado que la aerolínea va a ampliar su compromiso con la familia 737 con un nuevo pedido de dos aviones 737-8 más opciones para dos jets más. Un comunicado en el que la palabra MAX desaparece dejando paso a su nueva denominación.

Enter Air, un operador que utiliza aeronaves de Boeing en exclusiva ha confiado en la familia 737 desde sus inicios en 2010. Hoy en día, la flota de la aerolínea incluye 22 aviones 737 de próxima generación y dos aviones 737 MAX, que actualmente no pueden volar. Cuando el nuevo acuerdo de compra se ejerza en su totalidad, la flota de los nuevos modelos 737 aumentará hasta los 10 aviones.

Un cambio que viene recogido en las propias palabras de Grzegorz Polaniecki, director general de Enter Air. "A pesar de la crisis actual, es importante pensar en el futuro. Con ese fin, hemos acordado pedir aviones 737-8 adicionales. Después de las rigurosas comprobaciones a las que se está sometiendo el 737 MAX, estoy convencido de que será el mejor avión del mundo durante muchos años”.

Momento crítico

Este anuncio llega en un momento crítico para Boeing. Durante los primeros seis meses de 2020 el gigante aeronáutico entregó 70 aviones a sus clientes. Una cifra que muestra el mal momento que vive el sector, ya que en los primeros semestres de los últimos 57 años, Boeing siempre entregó más aviones a las aerolíneas que en lo que va de 2020. 

El fabricante acumula 843 cancelaciones frente a sólo 59 pedidos nuevos firmados en la primera mitad del año. Lo que se ha traducido en pérdidas históricas en este periodo. Con estos datos, la cartera del gigante estadounidense queda en 4.500 aeronaves, cuando antes de la crisis del 737 MAX superaba holgadamente las 5.000.

Ahora que la Administración Federal de Aviación (FAA) ya ha publicado los cambios que Boeing debe realizar en el software de esta aeronave para que pueda volver a volar, el fabricante aeronáutico enfila la pista para poner en marcha el que seguramente será el despegue con mayor impacto para su historia.

Buena parte de su futuro depende de que la familia 737, sea cual sea el apelativo que le acompañe, pueda ponerse cuanto antes en velocidad de crucero y deje atrás estos meses de pesadilla.