El responsable de las operaciones industriales de Nissan Motor Ibérica (NMISA) y vicepresidente ejecutivo de Nissan en Rusia, Frank Torres, ha explicado este martes que la compañía ha planteado a los sindicatos extender la fecha de cierre de las plantas catalanas hasta finales de junio de 2021.

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En una rueda de prensa telemática, ha subrayado que la empresa da ese margen porque es el tiempo que les han pedido para estudiar opciones de reindustrialización, y se ha comprometido a no hacer "despidos traumáticos" entre el periodo de consultas y el 20 de diciembre de 2020.

Las condiciones que pone la compañía para aplazar la fecha de cierre son alcanzar un acuerdo antes del fin del periodo de consultas y reiniciar la producción en las plantas de la Zona Franca de Barcelona, de Sant Andreu de la Barca y de Montcada i Reixac (Barcelona) tras la parada técnica de verano.

Torres ha defendido la importancia de alcanzar un acuerdo sobre los términos económicos y finalización del plan de salidas para que, si no hay opción de reindustrialización, la empresa pueda ejecutar el ERE y los empleados tengan garantizadas sus indemnizaciones.

Preguntado por la cuantía de estas compensaciones, ha respondido que es una parte que deben pactar en el proceso de consultas y que espera poner en breve sobre la mesa, antes de acabar el periodo de consultas, que debe terminar el 30 de julio.

Sin ofertas de reindustrialización

Torres ha explicado que no existe ninguna oferta "concreta, robusta y viable" para la reindustrialización de las plantas catalanas, aunque sí intereses, pero son primeros acercamientos que necesitarán tiempo.

"Hoy en día no existe ninguna alternativa concreta, pero estamos dispuestos a ofrecer tiempo, pactado en este marco, que además lo permite. Sin necesidad de iniciar el ERE podemos pactar ganar tiempo, y además lo podemos hacer garantizando durante un cierto tiempo que no haya despidos", ha añadido.

Torres ha dicho que, por petición de las administraciones, Nissan ha trasladado su intención de crear un grupo de trabajo para asegurar el mantenimiento en Cataluña del centro técnico de Nissan en Europa, así como el centro de compras.

Los empleados piden actuación política

Unos 2.000 trabajadores de Nissan, según estimaciones de Unión Sindical Obrera (USO), marcharon la semana pasada desde la glorieta de Carlos V de Madrid hasta el Congreso de los Diputados para pedir "implicación política" para el futuro industrial de las plantas que la firma automovilística japonesa pretende cerrar en Cataluña a finales de este año.

Con gritos de "Nissan no se cierra", "Futuro para Nissan ya" o "Nissan basta ya de mentiras", el lema de una de sus pancartas, han exigido un "futuro real". Los empleados de la compañía nipona solicitaron al Gobierno y a los diferentes grupos parlamentarios su implicación para garantizar los puestos de trabajo directos de más de 2.500 personas y de unas 25.000 personas de forma indirecta.

El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, que participó en la manifestación, exigió a Nissan que retire el ERE y negocie otra salida. "La solución no es el cierre. Se debe aplazar el proceso para seguir negociando, que Nissan se lo piense mejor y encontrar otras salidas", afirmó.