La crisis del Covid-19 ha golpeado como un ariete a las grandes empresas españolas, provocando que su facturación cayera en el primer trimestre del año a pesar de que su impacto en este periodo fue de solo medio mes. Y este efecto ha continuado en los meses sucesivos. Parece que la V asimétrica prevista por el Gobierno para la evolución de la economía se aleja, al menos en este caso.

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Según los datos que proporciona la Agencia Tributaria, las ventas de las grandes compañías (que son aquellas cuya facturación está por encima de los seis millones de euros) se redujeron, respecto al año pasado, un 32% en abril y un 23% en mayo. Aunque el ligero retorno a la actividad se notó en el quinto mes del año, las cifras negativas siguen lastrando a las empresas.

“La caída no fue tan intensa como en abril debido al progresivo levantamiento de las medidas de confinamiento”, indica la Agencia en su informe. “La disminución de las ventas se sigue produciendo tanto en su componente interno como en el externo, dada la situación generalizada de menor actividad”, añade.

Una cajera en el supermercado. Gtres

Así, los números negativos se trasladan a todas la ramas de las ventas, particularmente a las exportaciones por las barreras que el virus ha generado en el comercio internacional. En mayo la caída anual de las exportaciones fue de un significativo 26%, mientras que las importaciones se redujeron un 24%.

Por otro lado, las ventas interiores aguantaron mejor el tirón… aunque no demasiado. La facturación de las grandes empresas por sus ventas dentro de España cayó un 22%. Aún así cabe matizar que esta caída es inferior a la de abril, cuando el confinamiento fue completo y el desplome fue mucho mayor (casi del 32%).

Paro

El impacto en el empleo es notable y se sostiene. Y, cómo no, es negativo. El número de asalariados se redujo un 13% anual, una proporción similar a la de abril.

En este sentido, la propia Agencia Tributaria recuerda que los expedientes de regulación de empleo temporales (ERTE) por el Covid-19 son los que impiden que la caída del empleo sea más acentuada, puesto que permiten que se mantenga la relación entre empleados y empresas e impiden que destruyan los puestos de trabajo.

Sin embargo, cabe recordar que las prestaciones de desempleo que se perciben son inferiores (en algunos casos, muy inferiores) a los salarios habituales de los trabajadores.

Esto tiene su correspondiente impacto estadístico y hace que el rendimiento bruto medio de los salarios descienda en mayo un 1,4% anual, “anulando las subidas acumuladas en los dos primeros meses del año”.

Futuro de los ERTE

La próxima semana el Congreso de los Diputados votará la convalidación del real decreto-ley que extendió las ayudas a los autónomos y los ERTE excepcionales hasta finales de septiembre, pero los agentes sociales ya tienen en la cabeza la ampliación hasta finales de año.

Este jueves, Pepe Álvarez, secretario general de UGT, ha avanzado algunas de las líneas de lo que los agentes sociales quieren para los ERTE, que si se producen abusos por parte de los empresarios serían difíciles de mantener. La idea de los agentes sociales es ir a un "nuevo" sistema de ERTE "menos metido dentro de la Seguridad Social", que seguramente vaya más hacia "un fondo propio" y más ligado no tanto a la pandemia como en la actualidad sino a procesos "de cambios tecnológicos en las empresas" o de "alguna catástrofe puntual".

Pepe Álvarez, durante una rueda de prensa. EP

Pero si finalmente hay un "abuso" y un fraude por parte de los empresarios como el que asegura que se está viendo, habría que hacer "normas más cerradas", lo que supondrían quejas, "con razón", de que las normas "son poco flexibles, que exigen mucha burocracia".

Por ello, ha vuelto a hacer esa llamada a la responsabilidad de los empresarios, para que "por responsabilidad, por dignidad, por sentido de la ética, por patriotismo, hagan el favor de no hacer trampas en relación con el tema de los ERTE".