La crisis que azotó la economía española entre 2008 y 2012 provocó que las compañías dedicadas al negocio de la construcción y las concesiones de infraestructuras tomaran una serie de decisiones que modificó sustancialmente los que, hasta ese momento, fueron parte de sus pilares fundamentales. La radical reducción de endeudamiento y la apuesta por captar negocio fuera de España transformaron la configuración de los balances de los gigantes del sector.

Noticias relacionadas

ACS, Ferrovial, FCC, Sacyr, Acciona y OHL acumulaban 94.595 millones de euros de deuda al comenzar 2008. En cambio, este grupo de compañías arrancó 2020 con un nivel de endeudamiento que asciende a 15.870 millones. Una disminución del 84% de esta partida o, lo que es lo mismo, 78.725 millones de euros menos

Además de reducirse, el peso de la deuda también ha variado sustancialmente si se compara con otras partidas de las compañías. En lo que tiene que ver con la cotización bursátil, en 2008 el endeudamiento de las compañías suponía más del doble de los 40.000 millones a los que cotizaban el conjunto de sus acciones.

A día de hoy, la deuda de las empresas de construcción representa la mitad de su capitalización bursátil de las seis grandes, que asciende a 32.000 millones. Una cifra que, además, está fuertemente influenciada por el impacto que durante las últimas semanas ha tenido el coronavirus en la evolución del precio de las acciones del sector que pese a la recuperación de los últimos días acumula una caída conjunta del 27%. No obstante, Societé Générale se ha convertido en el segundo mayor accionista de ACS.

En lo que respecta a la cifra de negocio, el endeudamiento de las compañías representó durante el pasado ejercicio un 24% de los 65.700 millones que facturaron entre todas. En 2008, la deuda de este grupo de empresas duplicaba los 57.000 millones de sus ventas.

Apuesta por la internacionalización

Además de la gran reducción de deuda, el otro elemento que diferencia la situación que viven hoy las principales compañías de construcción e infraestructuras en comparación al pasado es el peso del negocio internacional en sus cuentas. Si en los años de la anterior crisis las seis grandes captaban 23.000 millones fuera de las fronteras españolas, en 2019 esta cifra superó los 50.000 millones.

En concreto, durante el último ejercicio, el negocio internacional supuso el 76% del total de lo facturado por estas empresas. En el arranque de la crisis que estalló en 2008, los ingresos que llegaban desde el extranjero sólo pesaban un 39% del total de las ventas de este grupo de empresas. 

En este apartado, durante 2019 ACS captó fuera de España el 86% de su negocio; Ferrovial, el 83% y OHL, 72%, imponiéndose como las compañías en las que más peso tuvo el negocio extranjero. FCC, por su parte, fue la única de las seis grandes en las que el mercado nacional pesó más que el internacional, que llegó al 45%.

Futura carga de trabajo

De cara al futuro, las previsiones de estas compañías indican que, de no vivir grandes cancelaciones de proyectos, cuentan con cimientos sólidos. Entre todas acumulan 180.000 millones de euros en cartera. ACS lidera esta partida con 77.756 millones de euros, Sacyr cuenta con 42.965 millones de euros y FCC 31.000 millones de euros. Estas tres son las compañías que más trabajo tienen asegurado a medio plazo.

La cifra conseguida durante 2019 supone un incremento del 5,5% con respecto a 2018. Durante este ejercicio las empresas españolas acumularon una cartera valorada en 170.000 millones de euros.

Así las cosas, el grupo conformado por ACS, Ferrovial, FCC, Sacyr, Acciona y OHL afronta los próximos meses un reto mayúsculo. Mientras no llegue una vacuna para el coronavirus, estas empresas deberán conjugar su actividad con nuevas medidas de seguridad y restricciones en partes de sus negocios con las que tendrán que convivir.

Unas circunstancias que tendrán seguro un impacto en sus negocios. Sin embargo, las decisiones adoptadas durante la última década les permiten afrontan los meses de dificultades que se avecinan desde una posición mucho más sólida que la que tenían cuando tuvieron que plantar cara a la crisis de 2008