Bruselas

El Parlamento Europeo quiere acelerar la transición del sector automovilístico hacia tecnologías más limpias. Los eurodiputados han aprobado este miércoles -por una amplia mayoría de 389 votos a favor, 239 en contra y 41 abstenciones- exigir un recorte del 40% en las emisiones de CO2 de los coches nuevos de aquí a 2030, con un objetivo intermedio del 20% en 2025. La nueva norma ha disparado todas las alarmas en la industria automovilística de la UE, que considera el nuevo objetivo poco realista y avisa de un impacto negativo en el empleo.

De hecho, la meta aprobada por la Eurocámara es más ambiciosa que el 30% de recorte que había propuesto originalmente la Comisión Europea. Los parlamentarios sostienen que esta revisión al alza es imprescindible para reducir la contaminación y combatir el cambio climático.

La nueva norma impone además cuotas obligatorias de coches eléctricos y poco contaminantes, los que emiten menos de 50 gramos de CO2 por kilómetro). Los fabricantes deberán garantizar que estos vehículos limpios suponen un 35% de los coches y furgonetas nuevos en 2030 (y un 20% en 2025).

Sin embargo, la votación en Estrasburgo todavía no es la última fase del procedimiento. Ahora, el Parlamento debe alcanzar un acuerdo con los Gobiernos de los 28, que todavía no han definido su posición. Tienen previsto hacerlo en una reunión de ministros de Trasporte el 9 de octubre. Y aquí Alemania mantiene una posición muy dura en defensa de su industria: la canciller Angela Merkel ha asegurado que no aceptará ningún recorte superior al 30%.

Impacto negativo en el empleo

Por lo que se refiere a España, los eurodiputados del PSOE, Podemos y Ciudadanos han votado a favor del 40%. "La lucha contra el cambio climático no es una opción. Tenemos que buscar el equilibrio entre la industria que genera actividad económica y empleo en  países como España y la obligación de reducir las emisiones", ha dicho el socialista José Blanco.

En contraste, la delegación del PP ha votado en contra de la norma y ha defendido un objetivo intermedio de recorte de emisiones del 35%. La eurodiputada Pilar Ayuso ha recordado que España es el segundo fabricante de turismos y el primer fabricante de vehículos comerciales a nivel europeo, un sector que supone un 10% del PIB y unas exportaciones por valor de más de 34.000 millones de euros. Un objetivo del 40% parece "desproporcionado".

Para la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA), que representa a todas las grandes empresas del sector, la meta de reducción de emisiones aprobada por el Parlamento es "extremadamente agresiva" y poco realista. "Esta votación corre el riesgo de tener un impacto muy negativo en el empleo en toda la cadena de valor automovilística. Obligaría a la industria a una transformación dramática en tiempo récord", denuncia su secretario general, Erik Jonnaert.

Los fabricantes se han quejado además que la Eurocámara quiera acelerar la transición al coche eléctrico sin que exista una infraestructura de recarga adecuada y con incentivos para la compra muy diferentes en cada Estado miembro. "Esperamos que los Gobiernos aporten algo de realismo cuando adopten su posición común sobre los futuros objetivos de CO2 la semana que viene", ha dicho Jonnaert.

Noticias relacionadas