La banca europea está cada vez más preocupada por el avance que las bigtech están haciendo en materia financiera. Basta fijarse -por ejemplo- en Google que, a través de Wallet, permite efectuar pagos o hacer transferencias a una cuenta y que, además, tiene licencia bancaria en varios países.

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Google es un ejemplo como lo es también Facebook, que ya cuenta con licencia bancaria en Irlanda (lo que le permita operar en Europa), que ya está haciendo sus pinitos con los pagos y que, además, en Estados Unidos ya trata de negociar con algunas entidades para permitir que sus clientes puedan consultar el saldo bancario a través de su cuenta en la red social.

A estas dos grandes compañías podríamos sumar otras como Apple o Samsung. Grandes tecnológicas que, poco a poco, dan pasos para acaparar servicios que hasta ahora ofrecían sólo las entidades financieras. Así que el riesgo está ahí, sobre todo porque de continuar así la banca podría terminar reducida a un proveedor mayorista de servicios, que estará alejado del cliente que empleará otras plataformas.

Esta situación provocada por las bigtech también se repite con las fintech, ya que todas ellas aprovechan las brechas regulatorias para ofrecer servicios financieros pero con exigencias mucho menores que las de un banco, dado que sus productos no requieren de las mismas regulaciones que las entidades financieras. Algo que escuece, y mucho, a los bancos tradicionales.

Jaime Guardiola, el consejero delegado del Sabadell, ha sido el último en alzar la voz contra ellos. Lo ha hecho advirtiendo de que si la cosa no cambia “podrían convertirse” en el principal competir de la banca en la era digital. Sobre todo porque “cuentan con características únicas y están sujetos a una regulación menos estricta, lo que les posiciona “en una situación competitiva muy favorable”.

Nuevas reglas

A juicio del responsable de la entidad las asimetrías regulatorias se solventarían “equilibrando” las reglas del juego por parte de los reguladores. ¿De qué manera? Pues con una actuación de los reguladores de modo que “los usuarios de los servicios de estas compañías tengan un nivel de protección similar al de las entidades de crédito”.

En concreto, la crítica viene por el hecho de que las entidades financieras se ven obligadas a efectuar grandes provisiones dentro de sus operaciones, sobre todo para los grandes préstamos hipotecarios. Es cierto que las fintech y las bigtech no pueden efectuarlos, pero sí que pueden ofrecer asesoramiento en productos de inversión, realizar transferencias o préstamos al consumo -que requieren un bajo nivel de protección- en este momento.

Guardiola no es el único que ha hecho esta advertencia en las últimas horas, también la ha lanzado la consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa. Ambos han coincidido en el Congreso en el marco de la comisión de investigación del sistema financiero, en donde Dancausa también ha insistido en pedir a los legisladores que les protejan de la competencia desleal de las fintech.

El impuesto a la banca

En esa comisión ambos directivos han defendido el papel de los bancos durante la crisis económica, y han coincidido en que el principal reto al que se enfrentan está en la rentabilidad. Para mejorar será necesario que suban los tipos y se reduzcan las exigencias de capital a las que se ven sometidas por los constantes cambios legislativos que se producen en torno al sistema financiero.

Guardiola también se ha referido a la decisión de Pedro Sánchez de gravar las transacciones financieras, algo que de llevarse a cabo provocaría “una disgresión al mercado y una pérdida de competitividad en el mundo financiero” de nuestro país, dado que los movimientos de capital en Europa son libres, ha explicado.

Una vez más, el consejero delegado del Sabadell ha insistido en que no se puede poner un impuesto a la banca porque el sistema financiero soporta ya una carga “muy elevada y eso golpea la rentabilidad”