La petrolera española se ha desenganchado del fuerte subidón que está experimentando el crudo. Los precios del petróleo suben y toca su nivel más alto desde finales de 2014. Entre los motivos, la reducción de los inventarios en Estados Unidos y las pretensiones de Arabia Saudí de impulsar los precios.

Los futuros de la referencia Brent tocaron los 74,44 dólares el barril, su nivel más fuerte desde el 27 de noviembre de 2014. Los futuros del West Texas Intermediate (WTI) ganaban 56 centavos a 69,02 dólares el barril. Instantes antes, habían tocado los 69,27 dólares, su mejor referencia desde el 2 de diciembre de 2014.

Sin embargo, cuando faltan siete días de cotización para cerrar abril, Repsol se dispone a dar carpetazo al mejor mes en lo que va de año. En este primaveral y lluvioso abril, la energética acumula unas ganancias del 9%. Tan sólo ha cerrado otro mes en positivo en este 2018, enero. Entonces lo hizo con un ascenso del 2,7%.

Si comparamos la evolución de la compañía que preside Brufau con la materia prima, destaca cómo la escalada del Brent en lo que va de año, más de un 34%, hasta cotizar por encima de los 74 dólares, contrasta con una subida de Repsol en el año de poco más del 6%.

La revalorización del crudo sí que ha dejado rastro en las cotizaciones de las otras grandes petroleras europeas. Shell, Total, BP, Galp, Eni y OMV reflejan en sus precios estas alzas del oro negro. Todas ellas lograban superar el 1% arriba. Sin embargo, la noruega Statoil ha perdido un 0,24%.

DETRÁS DE LA CAÍDA DE REPSOL

Cuando el pasado 10 de abril, directivos de Repsol se reunieron con analistas, tanto en Madrid como en Londres,  para detallar sus planes estratégicos y sus resultados trimestrales, los informes de las casas de bolsa no se hicieron esperar. Advertían de unas cuentas flojas, y de su repercusión en la cotización. Entonces Repsol cotizaba a 15,3 euros, hoy lo hace a 15,6, solo un 1,9% más; en este mismo intervalo el Brent ha pasado de los 69 dólares a 74, un 7,2% más.