La crisis económica ha hecho someterse a la banca española a una estricta dieta de adelgazamiento, que podría continuar en los próximos años, si hacemos caso a las directrices que marca el Banco Central Europeo instando a la concentración.

Una pérdida de peso que ha llevado a que se hayan cerrado en nuestro país cerca de 18.000 oficinas en una década. En concreto, 17.766 entre 2007 y el cierre del pasado ejercicio, según datos del Banco de España.

Estos datos significan que se ha cerrado el 39% de las oficinas que había en nuestro país. Los mayores procesos de cierre se han producido en Cataluña donde han bajado la persiana 4.216 sucursales, seguida de Madrid con 2.516 y Valencia con 2.238. En el lado contrario encontramos a Ceuta y Melilla con una tímida reducción de 9 entidades, seguidas de Cantabria con 161 y La Rioja con 171.

Ahora bien, esos números brutos conviene ponerlos en relación con el número de oficinas que había antes de la crisis. Esto significa que donde más presencia bancaria se ha producido ha sido en Andalucía, donde la capacidad se ha reducido en un 55%, seguido de Cataluña con el 52% y Valencia con el 45%. Nuevamente Melilla y Ceuta  

Empleados

Esa reducción de oficinas ha conllevado también una importante reducción de trabajadores. Mientras que en el año 2007 -en España- la banca daba empleo a 269.920 personas, al cierre de año 2016 -último dato disponible en el Banco de España- trabajan en el sector 189.210 personas. Un goteo incesante que comenzaba en el año 2008, último curso en el que las entidades financieras presentaban una cifra positiva en la entrada de personal en nuestro país.

Ajuste de personal y oficinas fruto de la desaparición de algunas marcas, fruto del proceso de concentración que se ha vivido en nuestro país. El último ejemplo ha sido la fusión de Santander con Popular, motivado por los problemas de esta última entidad; y que ha hecho desaparecer a 78 entidades financieras, pasando en este momento a 123 frente a las 208 que había antes que comenzara la crisis económica.

Gastos de personal

Todos estos ajustes han permitido, además, que la banca sea más eficiente en sus gastos de personal. Los datos del Banco de España reflejan cómo el sector financiero ha reducido el gasto en salarios en la última década.

Así, según el regulador, en 2017 el conjunto del sistema abonó 13.395 millones de euros, muy lejos de los 18.133 millones que invirtieron en el 2008, el año que marcó el punto de inflexión para la banca española.

En ese curso se batían los récords de gastos de personal, número de oficinas y entidades, así como en número de trabajadores.