Hoy, el precio de los bonos de fidelización cae ligeramente hasta los 82,5 euros (a la 13.30h), según datos de BME. Y aunque la cifra aún supone un descuento del 17,5% respecto a su valor nominal (100 euros), quien decidiese entrar en estos bonos el día de su estreno en el mercado (convirtiéndose en nuevo bonista del Santander) podría venderlos hoy con una 'plusvalía' del 5,12% respecto a la operación de compra inicial. Cifra que se amplía al 6,5% si tomamos como referencia el cierre de ayer (83 euros). En el mismo periodo, el precio de la acción del Banco Santander limita la subida al 0,71%, al pasar de 5,61 euros a los 5,65 que ronda actualmente.

Según explican desde Auriga Bonos, y teniendo en cuenta que se trata de un papel perpetuo y hay que considerar el cupón, los 83 euros de precio implican una rentabilidad del 3,90% (si se toma como referencia diciembre de 2024, fecha de la primera opción de compra). ¿Si nos lo llevamos a toda la vida del bono, la rentabilidad sería del 6,6%¿, indican los analistas de Auriga Bonos, recordando que se trata de datos de rentabilidad equivalente anual.

El precio del bono de fidelización se ha mantenido en el entorno de esos 83 euros desde el pasado 20 de enero, según datos del mercado. Pero sí ha registrado una notables subida desde principios de año, cuando se situaba en 79,5 euros. Es decir, los minoristas están comprando en el mercado.

Los expertos indican que esta tendencia tampoco es específica de esta emisión perpetua del Santader. Salvo excepciones, los precios de la deuda negociada en el mercado se han comportado al alza tras la mejora de rating de Fitch sobre España, que ha creado una especie de efecto dominó del que se ha beneficiado el precio de la deuda, cayendo por tanto las rentabilidades. ¿El bono de fidelización del Santander no es ni mucho menos la panacea, pero al final no deja de ser un papel respaldado por el nombre del banco, por lo que puede tener más atractivo entre los particulares que otras emisiones¿, explican los expertos consultados.

Teniendo en cuenta que en el mercado para particulares los volúmenes suelen ser bajos, el bono de fidelización está batiendo récords. Según los datos consultados, esta deuda negocia una media diaria de 2 millones de euros, frente al rango de entre 100.000 y 200.000 euros diarios que suelen mover otras emisiones entre particulares, como es el caso de las clásicas emisiones de Autopistas del Atlántico (Audasa) o de Autopista del Sur Leonesa (Aucalsa).

Nuevos bonistas VS afectados del Popular

Después de muchas críticas por la complejidad de un producto destinado principalmente a minoristas (que debían renunciar a demandar a la entidad o sus directivos si aceptaban esta `compensación¿), se quedaron sin colocar un 22,2% de los bonos por volumen, emitiendo Santander finalmente en el mercado 980 millones de euros en este tipo de deuda.

Para los inversores que se arriesgaron a comprarla en su primer día de cotización (18 de diciembre), convirtiéndose en nuevos bonistas del Santander, la alegría será evidente.

Otra cosa es la situación de aquellos que aceptaron el bono de fidelización a cambio de no demandar a la entidad ni a sus directivos, y que decidieron deshacerse de ellos con un descuento superior al 22% aquel 18 de diciembre por lo que pudiera pasar. Para estos casos, y para otros tenedores que se planteen vender ahora en el mercado, deben tener en cuenta que a 83 euros (precio de cierre de ayer),  el descuento del 17,5% sobre el valor nominal supone que deberán exprimir una rentabilidad extra del 4,3% anual para que esos 83 euros igualen los 107 que recibirán quienes hayan decidido quedarse con el bono hasta amortización.

El otro caso posible es el de los que no han vendido en el mercado, apostando por mantener el bono durante los 7 años establecidos para su amortización, recibiendo un interés nominal del 1% anual pagadero trimestralmente durante ese periodo. Es decir, al cabo de los 7 años, el bono valdrá 107 euros (100 euros del nominal más el 1% anual), si Santander así lo estima.

Hay que recordar que, para todos los casos, el propio Santander se reserva el derecho a amortizar la emisión a su voluntad, y de forma anticipada en caso de que este papel dejase de considerarse elegible para el requisito mínimo de fondos propios y pasivos admisibles por el BCE.

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