Aunque todavía no se conocen cifras concretas sobre la salida de depósitos tras el 1-O en Cataluña, desde Caixabank aseguran que las cosas han vuelto a la normalidad. De hecho, fuentes financieras insisten en que todo se ha recuperado prácticamente.

Eso sí, su CEO, Gonzalo Gortázar, ha insistido en que en ningún momento la entidad ha estado en problemas tras el referéndum de independencia y la posterior retirada de depósitos en octubre y que culminó con el cambio de sede a Valencia. 

"Hemos tenido una liquidez extraordinaria y la seguimos manteniendo", ha afirmado Cortázar. Reconoce que siempre se pueden dar momentos en los que pueda existir un riesgo para esa liquidez o esa solvencia de una entidad, pero que "una entidad debe gestionar y anticiparse para garantizar ambos aspectos".

El modelo bancario, en problemas

Palabras que ha pronunciado en el 13 Encuentro del Sector Bancario organizado por el IESE y EY, en las que ha reconocido que aunque la economía está mejorando, el sistema financiero todavía está a medio gas a la hora de alcanzar la recuperación económica. Una situación derivada de los tipos de interés que se viven en Europa, y que obliga a los bancos a “pensar en el presente porque no hay mucho en los bolsillos”.

Una reflexión que ha hecho el CEO de Caixabank, Gonzalo Gortázar, quien cree que “el modelo de negocio de la banca está en cuestión”. Especialmente en términos de rentabilidad, ya que en estos momentos el coste de capital está en el 10% y no se llega a esos ratios. Así que “aunque no es algo de vida o muerte, hay que tener en cuenta que un sector que no atrae inversión genera externalidades negativas para la economía”, ha dicho.

De hecho, Gortázar cree que -aunque los esfuerzos del sistema español han sido muy fuertes- todavía queda mucho trabajo por hacer. Sin embargo, eso no debe suponer “desbancarizar España”, por lo que ha asegurado que Caixabank -aunque ha cerrado cerca de 4.000 oficinas-, no va a abandonar ninguna localidad en la que esté presente.

El papel de la oficina

“Tenemos oficinas más pequeñas, muy tecnologizadas y eso hace que el mantenimiento sea menor”, ha explicado el CEO de Caixabank. Una situación que -considera- debe plantearse el sector al completo por una cuestión de responsabilidad social, ya que “no todo el mundo tiene acceso a las herramientas on-line”.

Reconoce, además, que esa posición de no desbancarizar el país es algo muy complicado, porque “las oficinas son un pastel que no da más de sí”, y tienen un recorrido muy limitado a futuro.

Sí considera que los clientes son partidarios de pagar comisiones, siempre y cuando “reciban clientes de calidad”. Y precisamente este es un mundo en el que la banca, dice Gortázar, tienen una oportunidad para posicionarse respecto a futuros competidores como pueden ser las fintech, en donde no hay asesoría.

“Tener personas que te den esa confianza que una máquina no da es fundamental”, ha explicado el CEO de Caixabank. De ahí la importancia que tiene para la banca “formar” a sus trabajadores; algo que será cada vez más importante con la llegada de Mifid II a partir de enero de 2018.

BPI

En cuanto a la posibilidad de que Caixabank avance en la compra de entidades financieras en el exterior, Gortázar ha explicado que por ahora no se lo plantean. "Estamos cómodos con nuestra posición", ha dicho, para asegurar que están centrados "en demostrar que nuestro modelo de negocio puede funcionar en Portugal", a través de BPI cuyo control tienen desde el pasado mes de febrero. 

Asume, por tanto, que en este momento no se plantean ningún movimiento más pero sí cree que "llegado el momento" habrá que replanteárselo. 

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