Los llamados ‘Papeles del Paraíso’ han rescatado la figura de tres personajes importantes pero casi desconocidos por el gran público. El primero es el español Daniel Maté Badenes. En la última lista de multimillonarios de Forbes ocupaba el puesto 973, con una fortuna de 2.100 millones. Desde entonces ha subido bastante en la clasificación. Incluso tras los eventos de los últimos días, sus 2.500 millones le hacen acreedor de la posición 948. 

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¿De dónde salió su dinero? Afloró cuando salió a cotización la sociedad minera Marc Rich & Co, después rebautizada como Glencore, de la que cuenta con más de un 3% y que hoy es una de las grandes protagonistas de la filtración de información del bufete Appleby Global Group Services, de la que la compañía de materias primas era una de sus grandes clientes. Hasta tal punto, que Glencore tenía su propia ‘habitación Glencore’ en su oficina de Bermudas.

Lo que está siendo analizado son las operaciones de la compañía en la República Democrática de Congo, en Australia, y su participación en el negocio naviero. Por ejemplo, en Congo Glencore concedió un préstamo de 45 millones al multimillonario israelí Dan Gertler, amigo del presidente congoleño Joseph Kabila.

Según las filtraciones, Gertler se comprometió a garantizarle a Glencore ciertas autorizaciones gubernamentales. Esto, básicamente, implica que Glencore podría no estar cumpliendo con la normativa anticorrupción en la región. A eso hay que añadir un caso de swaps multidivisas por 25.000 millones en Australia en 2013, que había sido investigado por la Hacienda local por el riesgo de que pudiera ser utilizada para esquivar impuestos. Y la participación de Glencore en SwissMarine, que también habría jugado con las autoridades fiscales australianas en 2013, según la investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación en la que participan, en España, El Confidencial y La Sexta.

El papel de Maté

Maté se unió a la compañía hace casi 30 años, en 1988, y se mudó a Suiza tres años después, seis años antes de que él mismo y otros empleados comprasen la empresa y la rebautizaran como Glencore. En 2000 pasó a codirigir la división de zinc, cobre y plomo. Actualmente es el máximo responsable de la enorme división de Zinc.

También es consejero de la minera peruana Volcán y tiene propiedades en Madrid tan significativas como el número 3 de la madrileña calle Gran Vía a través de Baech Bienes Inmuebles. Maté y su esposa fueron apoderados, hasta 2012, de Dalton Gestión, que actualmente está dirigida por el testaferro malagueño Juan Carlos Ronco Corsi.

Esta sociedad tiene como accionista único a Wille AG, un multifamily office con sede en Zurich y Baar, ciudad de residencia de Maté y sede de Glencore. La fortuna de Maté viene, además, de su participación en la Glencore. Cuenta con el el 3,15% de la compañía, y hay que tener en cuenta el rendimiento que obtiene por beneficios. Una empresa que es, además, dueña de Asturiana del Zinc desde la fusión con Xstrata, y que cuenta con decenas de minas, fundiciones y refinerías en una docena de países, en su mayor parte latinoamericanos. El problema de que Glencore vuelva a salir en los papeles por este tipo de actividades se agrava si tenemos en cuenta su larga y complicada historia. Lo que nos devuelve a la figura fundacional del grupo: Marc Rich.

La extraordinaria vida de Marc Rich

Decir que de Marc Rich podría hacerse una película es menospreciar su vida. En realidad, daría para una serie de HBO. Rich fue uno de los comerciantes de materias primas más exitosos del mundo, y su historia de evasión fiscal era bien conocida. Pero su enorme influencia también. No en vano, consiguió que el entonces presidente Bill Clinton le perdonase por sus delitos fiscales antes de abandonar el cargo.

En 1983 se le imputaron a él y a su socio, Pincus ‘Pinky' Green, 65 cargos que le hubieran supuesto una sentencia de 300 años en prisión. Por evasión fiscal y por hacer tratos con Irán durante la crisis de los rehenes. Pero Rich hizo 'un Puigdemont' y voló a Suiza.

Aunque él siempre proclamó su inocencia, sus empresas no. Terminaron reconociendo 35 cargos y pagando 90 millones de dólares en multas. Rich pasó años ocupando la primera posición entre los diez hombres más buscados por el FBI. A punto estuvieron de capturarle en varias ocasiones, y ni siquiera volvió a EEUU para asistir al funeral de su hija, en 1996. Recibió el perdón presidencial en enero de 2001 por un Clinton que más adelante expresó su pesar por la decisión debido el daño que había hecho a su reputación.

Fue un perdón comprado, pero no sólo por sus enormes aportaciones a la campaña de Hillary Clinton al Senado o a su biblioteca presidencial. También por las peticiones de clemencia recibidas por las autoridades israelíes, país en el que Rich hizo numerosas inversiones para causas benéficas. Pero no sólo benéficas. Su contribución a la inteligencia israelí fue significativa, y ayudó a financiar al Mossad y garantizar el suministro de petróleo de Israel a través de un oleoducto secreto.

Aunque Rich pensó que había abandonado la ciudadanía estadounidense al convertirse en ciudadano español, un tribunal dictaminó en 1991 que, según las leyes estadounidenses, seguía siendo ciudadano y estaba sometido a la fiscalidad americana. Falleció de un infarto en junio de 2013.

Marc Rich y España

La relación del multimillonario con nuestro país se remontaba a muchos años antes de los delitos que se le imputaban. Así que cuando sus emisarios preguntaron a José Barrionuevo, entonces ministro del Interior, si en España tendría refugio después de haber obtenido la nacionalidad española durante el Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo, la respuesta fue positiva.

El convenio de extradición con EEUU no contemplaba la extradición de ciudadanos españoles, y Rich lo era desde 1981. Se le otorgó en tiempos de Pío Cabanillas como titular de Justicia sin ningún problema.

De padre alemán y madre francesa, huído de los nazis durante el holocausto, llevaba viviendo y trabajando en Madrid desde mediados de los 60. En aquel entonces ocupaba la dirección general de Phibro en España, en el rascacielos de la Torre de Madrid y se convirtió en un apasionado de nuestro país en general y de Marbella, en particular.

Su gran idea fue concebir que se podía comerciar con el petróleo como con el resto de materias primas. Sus acuerdos con Irán durante la guerra del Yom Kipur dispararon los beneficios de Phibro y sirvieron para poner en marcha el mercado spot, ajeno a las siete dueñas de refinerías que controlaban todo el crudo del planeta.

La Marc Rich & Company fue fundada en 1974 en Madrid pero con sede social en Zug (Suiza). A partir de ahí, y hasta sus problemas fiscales a mitad de los ochenta, Rich, que fue conocido como El Matador, vivió entre la capital española y su casa neoyorquina de Park Avenue.

La oficina madrileña, donde Maté comenzó a trabajar, era una de las que generaba mayor volumen de negocio, y Rich cultivó estrechas relaciones también con la comunidad judía nacional y con personalidades como el sustituto de Barrionuevo en Interior, José Luis Corcuera. Y algo más debió de conseguir. Entre quienes pidieron el indulto para el empresario se encontraba el rey emérito Juan Carlos I o Camilo José Cela, que presidió la Fundación Rich en España.

Rich siempre dijo que su empresa era "apolítica"  pero no dudó en comerciar con Irán tras la llegada de Jomeini y a pesar de los embargos. En el Parlamento suizo se refirieron a él como "el chupasangres del tercer mundo". Tanto es así, que Glencore oculta su origen siempre que puede.

Los políticos estadounidenses nunca le perdonaron que trabajase con la Libia de Gadafi. O que comerciase con Cuba a pesar del embargo de Kennedy. "Se ha publicado que ha comerciado con casi todos los enemigos de EEUU durante los últimos veinte años, muchos de los cuales estaban bajo embargo", señaló en una ocasión Dan Barton, presidente del Comité sobre Reforma Gubernamental del Congreso en su informe sobre Rich, según cita Daniel Amman en su libro El Rey del Petróleo: Las Vidas Secretas de Marc Rich. En todo caso, los ‘papeles del paraíso’ vuelven a poner a Glencore frente al pasado que siempre trataron de olvidar. Bajo la larga sombra de Marc Rich.