La caída se debió a unos ingresos menores de lo previsto por las ventas al consumidor, que no se vio compensada por el aumento de los ingresos en su área de automoción y licencias.

En concreto, la compañía apunta que las ventas fueron "decepcionantes" en los productos de deporte y que el mercado de tecnologías wearables -aquellas que se portan en prendas de vestir o complementos- se quedó lejos de las expectativas.

Los ingresos totales de la compañía en el segundo trimestre ascendieron a 253 millones de euros, un 4 % menos que en el mismo periodo de 2016.

Los ingresos en los segmentos de automoción y licencias crecieron un 28 % interanual hasta los 87 millones de euros y en el de telemática se mantuvieron prácticamente estables en 40,1 millones, si bien esto se vio lastrado por una caída del 20 % en los ingresos por ventas al consumidor, que se situaron en 126,3 millones de euros.

Por otra parte, el resultado bruto de explotación mejoró un 4 % en comparación con el primer trimestre de 2016, hasta los 45,2 millones de euros.

En la primera mitad del año, el beneficio neto ajustado de Tom Tom cayó un 9 %, hasta los 28 millones de euros, frente los 30,7 millones de beneficios cosechados en el primer trimestre de 2016.

El grupo generó hasta el 30 de junio unos ingresos de 446,2 millones de euros, un 3 % menos que el año previo.

Los ingresos se vieron impulsados por el aumento del 23 % (hasta 161,1 millones) en el segmento de automoción y licencias y del 5 % en telemática (80,7 millones), que se vio compensado por el descenso del 18 % en los ingresos por ventas al consumidor (224,3 millones).

El resultado operativo bruto del primer semestre mejoró un 6 % en términos interanuales, hasta 73,2 millones.

La empresa holandesa revisó sus previsiones de ingresos para 2017 y ahora espera que se sitúen en la parte baja del rango que se habían fijado como objetivo, de entre 925 y 950 millones de euros, indicó en un comunicado. EFECOM

lpc/jlm