El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, ha afirmado que “todas las empresas van a necesitar inteligencia artificial” y que la inteligencia cognitiva “va a facilitar una nueva relación con el cliente”. El directivo realizó esta reflexión durante las jornadas ‘Europa y España ante la transformación digital’, organizada por la Fundación Empresa Seguridad y Sociedad (Esys).

Álvarez-Pallete sigue en pleno proceso de difusión de su plataforma Aura, el cerebro de la red de Telefónica, una cuarta plataforma destinada a organizar los datos de valor que generan los clientes por su relación con Telefónica. El directivo, a quien siempre se pregunta por la monetización futura de Aura, insistió en que su objetivo es fidelizar a los abonados, evitar que se vayan a otras compañías ofreciéndoles otros servicios y “cambiar el modelo de relación con el cliente”.

El directivo lamentó, una vez más, las dificultades que está teniendo Europa para competir en el apartado de la innovación, no porque no haya recursos sino porque no se invierten de la mejor manera posible.

La jornada organizada por la Fundación Esys ha abordado la transformación digital y su impacto en las empresas, la seguridad y los gobiernos. Javier Gómez Navarro, presidente de la Fundación, recordó que el papel de la misma es el de sensibilizar a la sociedad de los retos de la transformación digital para individuos y para empresas, con un enfoque interdisciplinar y tomando en cuenta distintos puntos de vista. 

"La gente y las empresas no son conscientes de los riesgos, y es nuestra misión, como entidad sin ánimo de lucro, ayudar a entenderlos y afrontarlos", subrayó en declaraciones a EL ESPAÑOL.

El quinto espacio

En la misma jornada, Javier Solana, exministro de Exteriores, antiguo Secretario General de la OTAN, Alto Representante del Consejo para la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE y Comandante en Jefe de la EUFOR, hizo un llamamiento al correcto funcionamiento de Internet, al que calificó como “el quinto espacio”, y afirmó que de eso “va a depender nuestro bienestar futuro”.

Solana llamó a no dejar que la ciberseguridad y la militarización dominen el debate de Internet y defendió un “quinto espacio más inclusivo”, al menos “si queremos que sea un bien global público que tiene que estar al alcance de más gente”.



“Yo llegué al Gobierno en plena Guerra Fría, todas estas cosas de las que estamos hablando ahora ni se imaginaban entonces, y hemos ido afrontando los retos”, subrayó Solana, quien destacó en todo caso el buen papel de los cuerpos de seguridad del Estado en esta materia. “En la lucha contra el terrorismo en Internet los servicios de inteligencia españoles están por encima de otros más grandes”, subrayó.

“Si no se reparte bien el pastel de Internet y hay ganadores y perdedores, funcionará peor. No puede ser que algunas grandes compañías se queden con la crema y otras con infraestructura básica que tiene un rendimiento menor”, señaló Solana, en una frase que Telefónica ha dicho, de una u otra forma, durante los últimos años.

El republicano Michael J. Rogers, comentarista de seguridad en CNN, que fue congresista de EEUU hasta 2015 y presidió la Comisión Permanente Selecta sobre Inteligencia, subrayó la importancia de las conexiones entre máquinas en las vulnerabilidades de Internet, y recordó el ataque a través del botnet Mirai que logró ‘tirar’ Internet el año pasado aprovechándose de dispositivos conectados.

Un zoo para humanos

Despertó una sonrisa en el público al recordar a Android Dick, el robot de David Hanson que, alimentado con la obra y conversaciones del autor de ciencia-ficción Philip K. Dick, y preguntado por si las máquinas se volverán contra los hombres respondió: “No te preocupes, incluso si evoluciono para convertirme en un Terminator seré bueno contigo. Te mantendré calentito y a salvo en mi zoo para personas, donde puedo echarte un vistazo en honor de los viejos tiempos”.



Pero la sonrisa se borró rápidamente cuando recordó que, con el coche autónomo, estamos a punto de eliminar el trabajo para 5 millones de personas sólo en EEUU. “El impacto de la tecnología también debe ser visto desde una perspectiva social”, advirtió. 

José Manuel González Páramo, consejero ejecutivo de BBVA, lamentó la fragmentación en Europa y recordó que sólo el 16% de los consumidores compra en comercios con sede en otros países de la Unión. También lamentó que los emprendedores europeos tienen problemas de capital, talento, apoyos institucionales y regulación. “Es infinitamente más complicado crear una start-up que en EEUU”, subrayó. 

Y hablando de los recursos mal invertidos mencionados por Álvarez-Pallete, González Páramo recordó los “200 millones de euros malgastados” tratando de poner en marcha Quaero, el proyecto cancelado en 2006 que se presentaba como alternativa europea a Google. 

Problemas ¿transitorios? de empleo 

Emilio Lamo de Espinosa, presidente del Real Instituto Elcano, dudó de la fiabilidad de la amenaza para el empleo de la tecnología. "Estos movimientos generan problemas transitorios de empleo pero también sirven para crear empleo. Pero los desafíos que surgen llevan a otros temas como la reindustrialización o la renta básica", subrayó.



Lamentó especialmente el surgimiento de "burbujas de comunicación autorreferenciadas que llevan a la creación de hechos alternativos y una retribalización en redes, unas redes que saltan fronteras y rompen la existencia de un 'demos', un pueblo con una comunidad y su propia comunicación. Si tienes una comunicación rota no tienes una comunidad", previno Lamo de Espinosa. 

Conviene mantener casi inalteradas sus palabras: “No todas las sociedades son igual de innovadoras, no todas tienen la rutina de saber cambiar de rutinas y Europa es bastante más resistente que EEUU. Además, el problema demográfico de Europa afecta a todo. Una sociedad joven es más propensa a la innovación, y la edad media en Europa es de 45 años. Además, en EEUU la cultura corporativa atiende a la creación de valor para el accionista y en Europa se busca a un grupo de ‘stakeholders’ mucho más amplio. Por último, EEUU es un mercado mucho más grande que Europa, e Internet sí tiene fronteras. Eso tiene que ver mucho con lo que en EEUU ha sido la máquina tradicional de innovación tecnológica, con la vinculación exitosa entre la innovación de Defensa, las universidades y las empresas de alta tecnología. Nosotros no tenemos nada de ese estilo”.  

Lamo de Espinosa fue moderadamente optimista al confiar en que la regeneración del eje franco-alemán después del verano lleve a una agenda centrada en estos temas y vuelva a subir Europa al tren de la innovación.

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