De esta forma, el gigante que preside Ana Botín vuelve al mercado con un tipo de deuda que no había colocado desde 2014 y con el que tenía previsto emitir un importe máximo de 2.000 millones de euros.

Como en ocasiones anteriores, había decidido excluir el derecho de suscripción preferente para accionistas y había señalado que la emisión se realizaría mediante un proceso de prospección acelerada de la demanda, dirigida únicamente a inversores cualificados.

Los "cocos" están considerados como la mejor fórmula de reforzar el balance de un banco, a juicio de los expertos, y tienen la peculiaridad de que se convierten en acciones si la solvencia de la entidad se situara por debajo de un determinado nivel.

En el caso del Santander los "cocos" emitidos hoy, que la entidad solicitará al BCE que cuenten como capital, se canjearán por nuevas acciones del grupo si su proporción de capital de máxima calidad (CET1) cae del 5,125 %, explica en un hecho relevante remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores.

A cierre de 2016, esa ratio era del 12,534 %, teniendo en cuenta los actuales requerimientos de Basilea III y no los que se exigirán en 2019, porcentaje que se elevaría al 12,661 % incluyendo esta nueva emisión, que cotizará en la Bolsa de Irlanda.

A partir del quinto año el cupón que recibirán los inversores se calculará aplicando un margen de 680,3 puntos básicos sobre el mid-swap, la referencia de las emisiones a tipo fijo, a cinco años.