Santander, BBVA, Banco Popular y Merlín, actuales accionistas de referencia de la socimi de pisos en alquiler han renunciado a los derechos de suscripción en la actual ampliación.

En virtud de esta nueva ampliación, Testa Residencial emitirá 2,55 millones de nuevas acciones, a un precio de 0,126 euros por acción, prima de emisión incluida.

Con estos títulos la compañía ofrece a los minoritarios evitar diluir su participación tras la ampliación de capital no dineraria que Testa cerró a comienzos de año, por valor de 660 millones de euros, por la que Santander, BBVA y Popular inyectaron 3.317 viviendas en renta en la firma.

En virtud de esta ampliación mediante canje de acciones por viviendas, el Santander pasó a controlar el 44,3% de Testa Residencial, el BBVA un 33,57% y el Popular, el 3,9%.

Merlín en cambio diluyó su participación en la compañía hasta el 16,10%, desde el 34,2% con que contaba en la empresa, si bien no acudirá a la nueva ampliación.

EN BUSCA DE SOCIO QUE APORTE VIVIENDAS

Testa Residencial aborda esta nueva ampliación de capital en tanto mantiene su objetivo estratégico de incorporar nuevos socios a su capital a cambio de la aportación de viviendas, con el fin de seguir creciendo como primer grupo de alquiler de pisos del país.

En este sentido, en fuentes del sector indicaron recientemente que Testa y Acciona Real Estate, la filial patrinomial del grupo de construcción que cuenta con una cartera de unos 1.400 pisos, estarían negociando su integración.

Por el momento, y tras la reciente aportación de los bancos accionistas, Testa Residencial cuenta con una cartera de 7.992 viviendas, que la sitúa como "una de las compañías especializadas en alquiler residencial con mayor oferta".

Testa Residencial es una sociedad surgida de la fusión de Metrovacesa y Merlín Properties que el pasado año dio lugar al primer grupo patrimonial cotizado español, un 'gigante inmobiliario' con activos de oficinas, centros comerciales y logísticos por valor de casi 10.000 millones de euros.

Merlín y Santander, BBVA y Popular, los tres bancos que controlaban Metrovacesa, optaron entonces por canalizar los pisos en renta que tenían las dos empresas en una filial especializada, con lo que los fusionaron en Testa Residencial.