Este es el esquema presentado por el consejero delegado de Abertis, Francisco Reynes, que en una entrevista publicada hoy por el diario económico francés "Les Echos" insiste en su voluntad de "seguir invirtiendo en Francia", que es su primer mercado por delante de España, y confía en que sea posible con el futuro Gobierno, como lo ha sido con los anteriores.

Reynes explica que, como lo había pedido en julio pasado el presidente francés, François Hollande, su empresa ha identificado una serie de necesidades en la red de Sanef "o en sus proximidades" y por eso están trabajando en "un cierto número de propuestas que representan en total cerca de 4.000 millones de euros de obras".

El grueso de esos proyectos se harían en la región de París, donde Sanef tiene la concesión de cinco de las siete autopistas de acceso, y donde se puede constatar que las porciones de autopistas públicas que enlazan con el periférico (las rondas) de la capital "están cada vez más congestionadas".

Por eso, el consejero delegado de Abertis sugiere que su compañía podría ocuparse de la adecuación de esos tramos de autopistas saturadas e integrarlas en su propia red.

A modo de ejemplo, señala que entre sus planes está mejorar la circulación de la autopista A1 entre París y el aeropuerto Charles de Gaulle, un eje "muy importante para el atractivo" de Francia.

A cambio, quiere "una contrapartida razonable" y preferentemente una extensión del periodo de las concesiones, una solución que considera beneficiosa para los trabajadores de las concesionarias -se alarga la vida de sus empresas- para los clientes -que tendrán más tiempo "un servicio de calidad- y para los accionistas -"que ganan en visibilidad para seguir invirtiendo"-.

Reynes se felicita del compromiso que se había logrado con el Ejecutivo francés en las negociaciones que hubo en 2014-2015, y que han dado lugar para Sanef (Sociedad de Autopistas del Norte y del Este de Francia) al plan de obras de 150 millones de euros "compensados con aumentos de tarifas".

En términos generales, insiste en que la gratuidad de las autopistas "no existe", ya que cuando no se abonan peajes en realidad es el contribuyente el que paga.

"El principio de la concesión, que se basa en el pago por el uso, se impone poco a poco en la opinión pública como el más justo para financiar las infraestructuras", según su análisis. EFECOM

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