El aterrizaje de Emilio Saracho en la presidencia de Banco Popular ha ido acompañada de distintas informaciones que apuntan a desinversiones en distintos negocios no estratégicos de la entidad. A la espera de los 100 días de rigor, el banquero de inversión habría puesto el foco en preservar el cogollo del Popular, banca minorista y de empresas, y sondear el interés del mercado en otras divisiones.

Según las noticias que se han ido conociendo en las últimas dos semanas, TotalBank (filial estadounidense), Wizink (negocio de tarjetas y crédito al consumo), Targobank (entidad a medias con Crédit Mutuel), Banco Popular Portugal y la división de banca privada tendrían colgado el cartel de ¿se vende¿.

Una estrategia que esbozó el presidente saliente, Ángle Ron, durante la presentación de los resultados anuales: un banco más pequeño y centrado en España. Según los cálculos, estas desinversiones se traducirían en capital para Popular, pero también en una reducción de un 10% del beneficio bancario.

Todas estas divisiones, menos Targobank que registró pérdidas, supusieron 105 millones de euros del beneficio del negocio bancario de Banco Popular en 2016, que alcanzó los 998 millones de euros. Si se descuenta esas ganancias, el resultado habría sido de 893 millones, un 10% menos que el anunciado.

¿Pero Popular no acabó el pasado ejercicio con pérdidas récord? A esos 998 millones que ganó el negocio bancario en 2016, hay que restarle las pérdidas de 819 millones del negocio inmobiliario y las fuertes provisiones, que dan como resultado las pérdidas de 3.485 millones de euros anunciadas.

Goldman Sachs apunta en un reciente informe que el beneficio de Banco Popular se situaría en los 603 millones de euros en 2017. Unas estimaciones hechas con todas las divisiones que actualmente estarían en proceso de enajenación, que suponen un 10% del beneficio del Popular, y que de venderse reducirían las ganancias futuras.

¿QUÉ APORTÓ CADA UNIDAD?

Unidad por unidad, Total Bank aportó 14 millones de euros al beneficio de Banco Popular. Según las distintas informaciones, Saracho podría conseguir 450 millones de euros por la venta de la filial estadounidense. Popular Portugal sumó 13 millones de euros a las ganancias y por su desinversión podría obtener en torno a 435 millones.

La división de banca privada de Popular, por su parte, sumó 12 millones de euros al beneficio del grupo. Según algunas estimaciones, si decidiera venderla podría ingresar 200 millones de euros. Algunos analistas ponen el foco en esta posible desinversión, ya que los clientes de este negocio aportan mucho valor añadido a la entidad.

Wizink, la división de tarjetas y de crédito que tiene a medias con el fondo Värde Partners, fue la que más aportó a la línea de ganancias del balance: 66 millones de euros. Con la enajenación de esta participación podría obtener 1.100 millones, en total valdría 2.200 millones que si

Con estas desinversiones conseguiría ingresar en torno a 2.200 millones de euros, todo dependerá de lo que estén dispuestos a pagar los compradores. Un dinero que según los analistas dedicaría a reforzar sus ratios de capital. Las estimaciones de Kepler Cheuvreux apuntan a que podrían aumentar en dos puntos su capital de mayor calidad, el CET 1 fully loaded, del 8,17% del cierre de 2016 al entorno del 10%, en línea con el resto de competidores.