Durante los primeros seis meses del año, Uber perdió al menos 1.200 millones de dólares entre todos los países en los que está presente. España no es una excepción. Y tampoco es un mercado rentable para la tecnológica. Pese a todo, la empresa espera alcanzar los beneficios “en poco tiempo”. Quiere concentrarse para avanzar en ese objetivo sólo en Madrid y no pone fecha a su aterrizaje en Barcelona. Prueba de ello es el nuevo lanzamiento de un servicio a nivel mundial: Uber One, con “varias decenas” de vehículos Tesla Model S 100% eléctricos.

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“En muchos mercados somos rentables; en España no hay un plan específico pero no creemos que vayamos a tardar mucho en conseguirlo”, explica a este medio el director general de la compañía para el Sur de Europa, Carlos Lloret. En este sentido, recuerda que España ha sido el último país en el que la compañía ha lanzado su servicio de vehículo con conductor privado (en 2014 puso en marcha el referido a particulares que está suspendido cautelarmente por un juez). “Y tenemos mucho menos tiempo de operaciones que otros países... Tardaremos poco tiempo en ser rentables”.

A más tiempo de actividad, más vehículos y, por tanto, más posibilidades de ser rentable. Es lo que ha sucedido por ejemplo en Francia: Uber lanzó en París en 2013 y hoy cuenta con 14.000 conductores activos. O lo logrado en Reino Unido: en Londres arrancó un poco antes que en territorio galo y hoy hay 30.000 conductores. “Todo el mercado de licencias VTC [vehículo con conductor] en Madrid está formado por 2.000, por lo tanto la escala del negocio no es equiparable”, apunta Lloret.

Desde la tecnológica no ofrecen la cifra de conductores que ya tienen trabajando en su plataforma en Madrid. Sólo se limitan a decir que en estos nueve meses esa cifra se ha multiplicado por seis.

Sin ayuda de Barcelona

En esta estrategia, Barcelona, cuna de la compañía en España antes de la ‘reconversión’ hacia la VTC, sigue pasando desapercibida como mercado al que atacar. “Es muy pronto para hablar de Barcelona, porque no es un mercado tan maduro como el de Madrid”, explica el directivo. Y ofrece cifras: mientras que en Madrid hay 2.000 licencias de VTC, en Barcelona apenas hay 500.

Este panorama cambiará en los dos próximos años. Se espera que se incorporen muchos de los conductores que reclamaron vía judicial la concesión de una licencia entre el periodo 2009 y 2015. Aun así, Barcelona “no es una prioridad porque no hay visibilidad de cuándo llegarán y cuántas licencias”.

Ese mismo argumento vale para descartar el lanzamiento, al menos por el momento, de su servicio de VTC en otras ciudades más pequeñas. La falta de red tupida de conductores hace que no sea interesante para la empresa poner una pica en esos mercados.

Con un servicio eléctrico

Pese a ese objetivo de ser rentables, la compañía no quiere dejar de invertir. El último ejemplo es el nuevo lanzamiento que pondrá en marcha la próxima semana (en primicia mundial) en Madrid y que presentará hoy en el Ayuntamiento de la capital. Se trata de UberONE, su servicio eléctrico Premium.

Estará disponible el próximo 22 de diciembre.

¿Cómo lo ofrecerá? Durante los últimos meses ha llegado a acuerdos con varias empresas de chóferes privados que serán los encargados de prestar este servicio a través de una flota de coches eléctricos (marca Tesla) que estará formada por “varias decenas” de unidades para toda la ciudad. Su objetivo es expandir disponibilidad y modelos durante el año 2017.

Está destinado a un cliente más corporativo, con las prestaciones de un vehículo eléctrico de alta gama. La diferencia de precios respecto al servicio UberX, activo desde el pasado mes de marzo en Madrid, es importante. Mientras que en este último un viaje al aeropuerto puede costar entre 18 y 21 euros, en el caso de UberOne puede ascender a 30 euros. La tarifa mínima es de 8 euros con un precio de 1,50 euros por kilómetro y 0,45 euros por minuto.

No es el único servicio que la compañía va a tener en su portfolio en los próximos meses. Según desveló El Economista, se ultima el lanzamiento de UberEats, dedicado al reparto de comida. En los últimos meses ha llevado a cabo el reclutamiento de repartidores y el cierre de acuerdos con distintos restaurantes.

Los retos legales

Más allá de la estrategia de crecimiento, hoy Uber España es protagonista de un proceso judicial en Europa que ofrecer algo más de luz en la regulación de estos nuevos modelos de negocio. El Tribunal Superior de Justicia de la UE escuchó a la compañía, taxistas, Comisión Europa y países miembro para decidir si se trata de una empresa tecnológica (que se regiría por la Ley de la Sociedad de la Información) o una empresa de transporte.

La Comisión aseguró durante la vista en Luxemburgo que Uber "no constituyen solamente un servicio de la sociedad de la información". Y este pronunciamiento no preocupa a la compañía porque entienden que va en la línea con su opinión. “No somos sólo tecnología y no podemos decir que no tengamos nada que ver con el transporte, pues tenemos obligaciones”, explica Lloret, quien apostilla: “Uber sabe que es tecnología; la duda es si además somos transporte; y en la medida en que nos toca velar por que se cumplan con una serie de características, lo somos”. Pero siguen defendiendo en que no son una empresa de transporte al uso, puesto que no tienen conductores en plantilla, ni vehículos.

En este contexto, la compañía descarta retomar su servicio entre particulares, Uberpop, suspendido cautelarmente por un juez de Lo Mercantil en Madrid. Incluso, si hay un pronunciamiento favorable del juez de la UE. “Es un producto lanzado hace dos años, que nos llevó a una medida cautelar y que si tuviéramos un pronunciamiento seguiríamos hablando de un cambio normativo a nivel de transporte y no debatiríamos si lanzamos o no”, apunta Lloret.