Roma

Si en algo es experto el primer ministro italiano, Matteo Renzi, es en promocionar sus logros. Y poco ha tardado en responder al anuncio de Ryanair de invertir en Italia 1.000 millones de dólares (883 millones de euros) en 2017. “Reducir los impuestos no es sólo justo, sino un modo de aumentar la competitividad. Lo demuestra en estos momentos el acuerdo con Ryanair, sólo un ejemplo de lo que podemos hacer”, señaló Renzi en su cuenta de Facebook.

La aerolínea irlandesa había anunciado el día anterior a bombo y platillo la que sería su “mayor inversión” en Italia. Estos casi 900 millones de euros se dedicarán a trasladar de forma permanente 10 aviones de la compañía a territorio italiano y a abrir 44 nuevas rutas desde este país, entre las que se encuentra una conexión entre Milán y Gran Canaria.

La aerolínea irlandesa calcula que se crearán 2.250 nuevos puestos en Italia. Y lo que es más importante, mantendrán los ya existentes, que el consejero delegado de Ryanair, Michael O’Leary, había amenazado con suprimir.

La polémica surgió a primeros de año, cuando el gobierno italiano aumentó el precio de las tasas aeroportuarias por pasajero de 6,5 a 9 euros para remunerar a pilotos jubilados de Alitalia. Un anuncio que llevó a la ‘low cost’ a comunicar que cerraría su base en la ciudad de Pescara y eliminaría vuelos en el país transalpino a partir de octubre.

Una subida de 2,5 euros

La compañía de bajo coste declaró en febrero que trasladaría bases italianas a países como España, donde no tienen que asumir esas tasas por cada cliente. Pero a pocas semanas de cumplirse el ultimátum, el ministro de Infraestructuras y Transporte italiano, Graziano Delrio, cedió ante las peticiones de la primera aerolínea en Italia por número de pasajeros.

El aumento de 2,5 euros de las tasas quedará suspendido desde septiembre hasta finales de año. Y según las palabras del responsable de Infraestructuras, desde su ministerio negocian con el Ejecutivo para que el precio se mantenga congelado durante los dos próximos años.

“Agradecemos enormemente al primer ministro, Matteo Renzi, y al ministro de Transportes, Graziano Delrio, por tomar estas decisiones que permitirán crecer al turismo en Italia”, declaró O’Leary en una rueda de prensa convocada en Roma. Y como premio extra la aerolínea puso a la venta 100.000 billetes desde Italia a otros destinos por 8 euros.

Si los analistas auguraban que el ‘brexit’ y la amenaza terrorista en los aeropuertos supondría un frenazo para la compañía irlandesa, cuya principal base de operaciones está en el aeródromo londinense de Stansted, a O’Leary no le salen las mismas cuentas. Para este año, Ryanair pretende ganar entre 1.375 y 1.425 millones de euros y aumentar un 10% el tráfico de pasajeros hasta alcanzar 117 millones.

La influencia de Ryanair

Hace ya años que la compañía aérea que transporta a un mayor número de personas en Europa tiene capacidad para determinar decisiones de los gobiernos. Y ahora aprovecha la debilidad de Italia para poder seguir manteniendo sus costes al mínimo.

La congelación de la economía del país transalpino en el último trimestre o las previsiones de instituciones como Morgan Stanley o la patronal italiana, que rebajan las expectativas de crecimiento a un 0,8% para este año y al 0,6% para el que viene, suponen un varapalo para el Gobierno. Acuciado por el volumen de créditos morosos de la banca y una sempiterna elevada deuda pública, pocas balas le quedan en la recámara a Renzi.

Recurrentes son ya sus peticiones de mayor flexibilidad a la UE, que busca impedir una vuelta al aumento del déficit al tiempo que es consciente de que un empeoramiento de la economía italiana podría dejar al gobierno de Renzi a los pies de los caballos. El antieuropeísta Movimiento 5 Estrellas se mantiene a la expectativa, ante el todo o nada que plantea el primer ministro con la convocatoria de un referéndum constitucional en otoño, en el que ya ha anunciado que renunciará si lo pierde.

Por tanto, Renzi ha avanzado que para la vuelta de vacaciones pondrá en marcha un paquete de estímulos que anticipará a 2017 recortes de impuestos previstos para 2018. Mientras la oposición critica su deriva y defiende que la presión fiscal no ha cedido, el líder de la socialdemocracia italiana hace bandera de su pragmatismo ideológico. “No conozco una mejor receta que bajar impuestos para continuar con las reformas estructurales”, sentencia. “Y ofrecerle a quien quiere invertir –como Ryanair- las condiciones para hacerlo”, concluye.

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