En medio del frenazo por el que pasa la economía española, la industria se enfrenta a una genuina debacle. Los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) revelan que la cifra de negocios de la industria encadena tres meses consecutivos en negativo.

En abril la facturación cayó un 5,4% y en mayo un 3,7% respecto a los mismos meses de 2022. Y en junio la caída alcanzó su máximo de este año y llegó al 8,9%. Y las previsiones apuntan a un empeoramiento de las cifras para lo que queda de año. 

Hay que asomarse a agosto de 2020, cuando irrumpió la Covid, para encontrar un desplome mayor. Las caídas están lideradas por los sectores de la energía y del refino del petróleo, con un 41% de pérdida. Fueron los ámbitos que más dispararon su facturación por la inflación energética durante el verano de 2022, cuando el índice de precios de producción industrial se incrementó en dobles dígitos, algo que se trasladó a la facturación.

Concretamente, en abril, en mayo y en junio del año pasado los precios industriales crecieron un 44%, un 43% y un 43%, respectivamente. En cambio, este 2023 se ha producido un efecto escalón, por la notoria caída del coste de la energía, que ha llevado a que estos precios se reduzcan.

El economista Carlos Díez razona que la evolución de la facturación de la industria va acompasada a la de los precios industriales. "En junio, la caída de los precios industriales fue superior al 8%", explica, "y ello le ha pasado factura al negocio de la industria".

Caídas acompasadas

La rebaja de precios también se ha producido en los meses anteriores, con reducciones del 4,5% en abril y del 6,8% en mayo. Caídas que coinciden con las pérdidas de ventas de la industria.

Pérdidas de facturación que también se han producido en el sector químico (cuyo negocio cae un 26,6% en junio, un 28,6% en mayo y un 25,2% en abril) y en el de la metalurgia (con descensos del 23%, del 22% y del 23%).

Con todo, pese a estas caídas, el dato de negocio de junio sigue siendo muy superior al del mismo periodo de 2019. De hecho, ha crecido casi un 20% respecto a aquellos años.

Pese a esto, lo cierto es que la evolución es inquietante. Las ventas caen, particularmente, un 8,5% en el mercado interior. Y las exportaciones también se precipitan al decrecimiento

Las previsiones no invitan al optimismo. "Las perspectivas del índice PMI anticipan un segundo semestre complicado", alerta Díez.

Este indicador, basado en encuestas a las propias empresas del ámbito industrial, muestra un empeoramiento de la producción. "El deterioro del sector manufacturero español avanza a paso firme, aunque sin pánico", apunta Cyrus de la Rubia, economista jefe de Hamburg Commercial Bank.

El propio De la Rubia añade que la caída de la producción y la disminución de los nuevos pedidos alientan una mayor posibilidad de que el sector experimente una "recesión leve" en la segunda mitad del año.

A esto se suma que el mercado exterior cada vez impulsa menos la producción. Así lo indica el descenso de las exportaciones y de su aportación al PIB del segundo trimestre de este año.

Exportaciones

Es cierto que, en términos acumulados, las exportaciones españolas están en datos récord en el primer semestre del año, con 199.951 millones de euros. Sin embargo, si se tiene en cuenta sólo el mes de junio, las exportaciones cayeron un 2,8% respecto al año pasado, hasta quedarse en los 33.982 millones de euros. 

A las exportaciones españoles de pasa factura la situación económica de los países de la zona euro (uno de nuestros principales clientes). De hecho, Países Bajos ha entrado en recesión.

Hay más señales de alarma, y están en el sector servicios. La facturación de uno de los sectores clave de nuestro país cayó en junio un 0,9%. La causa está en la reducción de las ventas del comercio al por mayor (-9,8%) y el de logística(-5,6%).