Bruselas

El nivel de precios marcó en febrero un nuevo máximo histórico en la eurozona debido al aumento desbocado de los precios de la energía, que se han descontrolado todavía más tras el ataque militar de Rusia contra Ucrania y que se contagian cada vez más al resto de sectores. En concreto, la inflación anual subió hasta el 5,8%, siete décimas más que en diciembre, según la estimación preliminar publicada este miércoles por Eurostat, la oficina estadística comunitaria. Se trata de la cifra más alta desde la creación del euro.

El descontrol de los precios complica la respuesta del Banco Central Europeo (BCE) al impacto de la guerra de Ucrania sobre la economía de la eurozona. La institución dirigida por Christine Lagarde se preparaba para poner fin a la compra de deuda y llevar a cabo una primera subida de los tipos de interés a finales de año con el fin de anclar las expectativas de inflación en su objetivo del 2%. Ahora, estos planes están en cuestión porque asfixiarían la recuperación en pleno shock económico por el conflicto bélico.

Tasa de inflación en los países de la eurozona en febrero de 2021

Si se analizan los principales componentes de la inflación de la zona del euro, la mayor subida corresponde a la energía (31,7% de incremento anual frente al 28,8% de enero); seguida de alimentación, alcohol y tabaco (4,1% frente al 3,5% en enero); productos industriales no energéticos (3% frente al 2,1% en enero) y servicios (2,5% comparado con el 2,3% en enero).

Por su parte, la inflación subyacente (que excluye los componentes más volátiles como son la energía, alimentos no procesados, alcohol y tabaco) también se dispara del 2,3% en enero al 2,7% en febrero.

Los incrementos de precios más fuertes se registran en Lituania (13,9%), Estonia (12,4%) y Bélgica (9,6%). Pero incluso los países con menos tensiones inflacionistas superan el objetivo del 2% del BCE: Francia (4,1%), Finlandia y Malta (4,3%) o Portugal (4,4%). La inflación en España (7,5%) supera en 1,7 puntos porcentuales la media de la eurozona, lo que amenaza con derivar en una pérdida de competitividad.

Lagarde promete hacer lo necesario

En su última comparecencia tras el Ecofin del pasado viernes, Lagarde aseguró que "el BCE está dispuesto a tomar las medidas que sean necesarias, dentro de su responsabilidad, para garantizar la estabilidad de precios y la estabilidad financiera en la eurozona". Eso sí, sin asumir ningún compromiso concreto, dejando abiertas todas las posibilidades.

La presidenta afirma que todavía es demasiado pronto para evaluar en cifras el impacto económico de la guerra de Putin, porque la situación sigue evolucionando. No obstante, ha señalado que los dos principales canales de contagio son los precios de la energía y el aumento de la incertidumbre económica, ya que el comercio de la eurozona con Rusia "es limitado".

En cuanto al alza de la energía, Lagarde resalta que los precios del gas son ahora seis veces más altos que hace un año, mientras que el petróleo se ha encarecido un 54%. "La incertidumbre ya se ha reflejado en los mercados financieros, en los que la confianza se ha deteriorado, pero no de forma desordenada", ha relatado.

En todo caso, el impacto de la guerra de Ucrania en la economía de la eurozona será doble. Por un lado, la escalada continua de los precios de la energía a corto plazo disparará todavía más la inflación, que seguirá muy por encima del objetivo del 2% del BCE. Al mismo tiempo, "la incertidumbre persistente lastrará probablemente el consumo y la inversión y obstaculizará el crecimiento", sostiene la presidenta.

El Consejo de Gobierno tendrá en cuenta todos estos factores en su próxima reunión del 10 de marzo, en la que en principio había previsto acelerar el fin del programa de compra de deuda. Lagarde insistió en que cualquier decisión se basará en dos principios: la opcionalidad, para adaptarse a las situaciones cambiantes; y la flexibilidad, para tener plena capacidad de respuesta a los tiempos de crisis.

"Operamos dentro de nuestro mandato, que es la estabilidad de precios y la estabilidad financiera, nos basamos en los datos y nos moveremos de forma gradual. Pero, en cualquier caso, actuaremos de forma veloz en caso de emergencia (ya lo hicimos durante la Covid), nos guiaremos por la necesidad de mantener la confianza, garantizaremos que la liquidez esté disponible y los sistemas de pago funcionarán adecuadamente", ha señalado la presidenta. 

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