La venta de cigarrillos en España comenzó el año con buenas perspectivas, repuntando por primera vez después de 10 años de caídas. El número de cajetillas dispensadas creció un 0,5% en 2019, hasta los 2.243 millones de unidades y generó ingresos por valor de 10.201 millones de euros, un 0,3% más que un año antes. El número de cajetillas comercializadas, eso sí, se desplomó cerca de un 50% y el volumen de facturación sumaba ya un retroceso del 12% en la última década, lo que propició un incremento en el precio medio por unidad de 4,50 euros.

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En todo caso, una década más tarde, los datos anuales del Comisionado para el Mercado de Tabacos (CMT), en los que están incluidos la Península y Baleares, sin Ceuta, Melilla y Canarias, reflejaron un cambio de tendencia el pasado año tras drásticos y constantes retrocesos. El último aumento databa de 2008, cuando se cerró el año con 4.500 millones de cajetillas vendidas, el doble que al finalizar 2019.

Por marcas, Marlboro seguía copando el ránking, con un 13,81% de cuota de mercado; seguido por Camel (9,6%), Winston Classic y Chesterfield (8%), Fortuna (7,37%), Lucky Strike (7,32%), Winston (5,21%) y L&M (4,25%). Otro dato a destacar es que la comercialización de tabaco de liar, que se impone en España, creció un 3,4%, hasta las 6.012 toneladas.

En cuanto a compañías, Philip Morris era líder con el 30,72% del negocio; Altadis-Imperial Tobacco España le seguía con el 28,03%, Japan Tobacco International atesoraba el 24,5% y British American Tobacco España tenía el 11,84%.

Por comunidades, Cataluña lideraba la clasificación con cerca de 427 millones de dispensadas, muy por delante de Andalucía, con 361,3 millones; y Madrid, 282,9 millones.

Estado de alarma

El mercado se las prometía felices este año con los datos del pasado en las manos y en marzo, el sábado 14, llegó el estado de alarma. La incertidumbre sobre qué comercios iban a permanecer cerrados provocó que el día anterior, el viernes 13, se formaran largas colas ante los estancos en previsión deque se mantuvieran cerrados. Los fumadores agotaron las existencias en balde, puesto que el lunes volvieron a abrir, como lo hicieron los establecimientos de alimentación, las farmacias e inicialmente las peluquerías. Aguardaban semanas de confinamiento pero los entusiastas del tabaco podían respirar tranquilos.

Cualquiera podría pensar entonces que el encerramiento obligado pero con permiso para salir a comprar tabaco provocaría un mayor consumo, aunque con datos en las manos no fue así. La venta retrocedió otra vez en el mes de marzo un 2%, aunque creció el acumulado del primer trimestre.

Varias personas hacen cola ante un estanco la jornada previa a imponerse el estado de alarma. Europa Press

Entre enero y febrero, el mercado creció un 3,3% con respecto a los dos primeros meses de 2019, un avance que se vio reducido en marzo hasta el 1,4%. Ese mes se vendieron 171,8 millones de cajetillas, un 1,7% menos que un año anterior, mientras que en febrero el incremento era superior al 4%.

Las mayores caídas se dieron en Navarra, con un retroceso del 11%; Baleares (7%) y en la Comunidad Valenciana, con cerca del 6%; y aumentaron en Castilla y León (7%) y Castilla-La Mancha (6%). Pero lo peor estaba por llegar.

Desplome del 26%

Las ventas se desploman un 26,4% en el abril, mes en el que se vendieron 49 millones menos de cajetillas. La industria tabaquera perdía en abril 226 millones de euros y entraba en negativo en el año, con una caída acumulada desde enero del 6,2% y unos 197 millones de euros.

Este descenso histórico no se daba desde 2013 y atendía, según el sector, a que la situación económica adversa va ligada a un menor consumo de tabaco, al contrario de lo que pueda pensarse. También la dificultad para comprar tabaco, con bares y restaurantes cerrados y máquinas de vending inactivas, ayudó a ese descenso, que unido al cierre de fronteras y la imposibilidad de atraer a fumadores franceses causaron un desastre que no se vivía en siete años. De hecho, fue en las zonas fronterizas con Francia donde más se notó la disminución de las ventas.

Las previsiones del sector, que había comenzado el año con buenas sensaciones, cambiaron por completo al finalizar abril y ya no se atisbaba una visión positiva para el resto del año. Es más, se temía una subida de impuestos que finalmente se tradujo, en mayo, en un reajuste para determinadas marcas -publicado en el BOE el día 2-, aunque no era una subida generalizada, ya que algunos productos subían pero otros bajaban.

Junio reaviva la llama pero cierra un semestre nefasto

En el mes de junio, la industria tabaquera ha comenzado a ver la luz ya de manera inesperada dados los datos de los meses precedentes, aunque será difícil reactivar las ventas para cerrar el año con optimismo tras las fuertes caídas, especialmente la del mes de abril.

El mercado tabaquero ha revivido en junio, aumentando un 0,7% frente al mismo mes de 2019, aunque cierra el semestre con una caída del 8%. La mejoría, en cualquier caso, no oculta que el primer semestre de 2020 se haya convertido en el peor de la historia desde que la Agencia Tributaria publica los datos cada mes.

De enero a junio las ventas ascendieron a 4.483 millones de euros, un 8,8% menos, en un sector que en los últimos diez años ha visto esfumarse una cuarta parte de sus ingresos. En unidades, 991 millones de cajetillas, un 8,5% menos.

El estado de alarma finalizó el día 21 y a eso se agarran los más halagüeños para justificar una recuperación más constante en el segundo semestre, y datos como que el consumo de tabaco de pipa se ha disparado hasta un 40% también hacen albergar esperanzas. En junio se vendieron en la Península, Baleares, Ceuta y Melilla 847 millones de euros en tabaco, un 0,7% más que un año antes, con un incremento del 24% con respecto a mayo; 186,5 millones de cajetillas vendidas que reflejan un crecimiento del 1%.

El contrabando se nota

Los altos impuestos en Francia, donde una cajetilla llega a costar el doble que en la Península, provocaron en las zonas fronterizas españolas un incremento en las ventas del 12,3% en diciembre de 2019 con respecto al mismo mes del año anterior, hasta 133 millones de cajetillas, según los datos del Comisionado para el Mercado de Tabacos.

La novedad entonces fue que Cataluña se convirtió en la gran beneficiaria del aumento, puesto que, tras crecer el 2,35%, pasó a acapara el 20% de las ventas a ciudadanos del país vecino, hasta 2.314 millones de euros.

La consecuencia más evidente de la desproporcionada subida de los impuestos sobre el tabaco en el país vecino es que el comercio ilegal se ha disparado allí un 28%, diez puntos porcentuales más en dos años. Según datos de la Aduana francesa, las cantidades de tabaco incautadas en 2019 crecieron casi un 50% y la tendencia continúa en 2020.

En junio, las zonas fronterizas con Francia más visitadas por los fumadores galos han sufrido las caídas más notables, aunque la región más castigada fue Baleares (-34%). Gerona (-18%), Alicante (-18%), Navarra (-16%) y Guipúzcoa (-16%) sigun a las islas como más damnificadas.

"En esta situación de desplome de la economía como consecuencia de la Covid-19, nos preocupa especialmente que pueda haber un repunte del comercio ilegal del tabaco como ocurrió en la anterior crisis económica, después de que en 2019 el consumo de cigarrillos ilícito cayera al mínimo desde 2006", afirma la Mesa del Tabaco, que apunta que "las ventas durante el mes de junio reflejan una ligera recuperación del mercado, entre otras razones por la salida completa de la situación de confinamiento y por la estabilización de los stocks por parte de los estancos". Sin embargo, "en el conjunto del año, el mercado de tabacos sigue acusando el impacto de los meses anteriores y la caída de las ventas ligadas a los turistas que nos visitan".