Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han acordado subir los impuestos a los más ricos. Una cuestión de “justicia social” que pretende mejorar la “progresividad fiscal” del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas (IRPF). El objetivo es incrementar dos puntos los tipos sobre la base general para los contribuyentes con rentas superiores a los 130.000 euros, y en cuatro para quienes excedan de los 300.00 euros.

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Un alza fiscal con la que buscan paliar el aumento de gasto de 3.000 millones de euros que, según las previsiones más conservadoras, se avecina para sufragar la batería de medida sociales que quieren poner en marcha. Sin embargo, el tiro puede salirles por la culata ya que subir los impuestos a los ricos no siempre supone aumentar la recaudación. De hecho, más les valdría preguntar a Cristóbal Montoro para conocer de primera mano la experiencia.

Si echamos la vista atrás y analizamos los datos de la Agencia Tributaria (AEAT) se puede comprobar cómo en 2012 y 2013, cuando el exministro de Hacienda puso en marcha un "recargo extraordinario" para meter en vereda el déficit, los ricos no ingresaron más dinero en las arcas públicas. Más bien todo lo contrario.

La experiencia Montoro

Analizando el tramo de ‘ricos’, que supone todos aquellos contribuyentes que están a partir de los 150.000 euros hasta los 600.000 euros y el siguiente, el de aquellos que superan esa cifra, se puede comprobar cómo la recaudación descendió tras la subida impositiva de Montoro. Si en 2011 la base liquidable general sometida a gravamen era de 15.204 millones de euros, un año después se consiguieron 14.053 millones de euros.

Hablamos de una caída del 7,5% en términos interanuales, y que siguió también en 2013 con otro descenso del 2% respecto al año anterior. ¿El motivo? Fundamentalmente la espantada de declarantes que hubo en estos dos tramos. Sólo en 2012 el número de personas que reconocían ganar más de 150.000 euros cayó en 8.850, y eso que la subida de impuestos les pilló por sorpresa ya que el Gobierno de Rajoy la hizo pública el 30 de diciembre de 2011, pocos días después de asumir el Gobierno.

Esa caída de declarantes en esos dos tramos más altos continuó en 2013 cuando ‘volaron’ otras 1.800 personas. Es decir, en sólo dos años de subida impositiva con especial énfasis en las rentas más altas, dejaron de tributar en IRPF cerca de 9.600 personas que -por su posición laboral- tuvieron seguramente la posibilidad de pasar a cobrar a través de sociedades.

Para comprobar el efecto de esa subida de impuestos a los ricos establecida por Montoro se puede echar un vistazo también a la cuota resultante de la autoliquidación. Aquí las cosas son ligeramente distintas. Se puede apreciar que, tras incorporar todos los elementos de la declaración (y no sólo las rentas del trabajo) sí se logró recaudar más.

Para la galería

Los ‘ricos’ pagaron en 7.826 millones de euros en 2011, un año más tarde tuvieron que abonar 7.832 millones de euros. Es decir, una exigua subida de algo más de seis millones. ¿Qué ocurrió un año después? Básicamente que el resultado de la autoliquidación cayó entre los más pudientes hasta los 7.762 millones de euros, lo que supone un retroceso de 70 millones de euros respecto al ejercicio 2012.

Si a este le unimos la evolución del ciclo económico, explican algunos expertos económicos, esa subida a los ricos anunciada por Sánchez e Iglesias se hará de cara a la galería. Quizá a corto plazo puedan lograr un tímido aumento de recaudación (como le ocurrió a Montoro), pero a medio y largo plazo terminarán recaudando menos fruto de la planificación fiscal que harán los afectados.