El Banco de España ha confirmado este lunes sus proyecciones de crecimiento para la economía española en 2019 y los próximos dos años. Con esta decisión, ratifica el escenario que dibujó la pasada semana el Banco Central Europeo (BCE) con el mensaje de que la desaceleración podría estar tocando fondo, lo que significa que la caída del crecimiento está estabilizándose en los países de la Eurozona y también en España.

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Sin embargo, el organismo ha alertado sobre el déficit y las consecuencias de la falta de Gobierno, al empeorar sus previsiones para el cierre de este año en una décima y en otras tres para 2020 y 2021. Según las proyecciones de este lunes, el déficit de las Administraciones Públicas cerrará 2019 en el 2,5% y en el 2,1% el próximo año.

Esta sería una de las consecuencias de la ausencia de unos Presupuestos Generales del Estado que pongan en orden los escenarios de gasto público y recaudación que se fijaron en 2018 con las últimas cuentas del Gobierno de Mariano Rajoy.

Según el organismo, más allá de los riesgos externos que acechan a la economía española, "en el plano nacional, persiste la incertidumbre acerca del diseño futuro de las políticas económicas y, en particular, de los elementos necesarios para retomar el proceso de consolidación fiscal". En ese sentido, considera que poner orden en el terreno político y abordar la consolidación fiscal podría ayudar a impulsar la economía.

Después de que el pasado septiembre, el BdE rebajara de golpe cuatro décimas el crecimiento de la economía española (dos décimas fueron por un ajuste técnico realizado en las estadísticas del INE), el organismo ha mantenido sus proyecciones y prevé que el PIB avance este año un 2%, frente al 2,4% del pasado año. Su crecimiento se moderaría hasta el 1,7 y 1,6% en 2020 y 2021. Además, ha añadido su previsión de PIB para 2022 al situarla en el 1,5%.

Paro en el 12,6% en 2022

En materia de empleo, la institución que preside Pablo Hernández de Cos ha mejorado sus previsiones para 2019 en dos décimas, hasta el 2% este año y el 1,3% el próximo. Esta decisión se produce en un contexto en el que otros servicios de estudio también están manteniendo una tímida creación de empleo en los próximos meses en los que el crecimiento español será inferior al 2% interanual, algo novedoso para la economía española y que sería un efecto positivo de la reforma laboral de 2012.

Además, esas proyecciones se realizan después de que el Banco de España fuera muy crítico con el impacto en el empleo que tendría la subida del SMI del pasado enero por los puestos de trabajo que se dejarían de crear.

En ese sentido, el departamento que dirige Óscar Arce ha advertido que esa subida del SMI, junto con la de las bases máximas de cotización en 2019 han aumentado los costes laborales y están teniendo un impacto en la productividad.

Según el documento actualizado este 16 de diciembre, la tasa de paro en 2022 permanecerá todavía en el 12,6%. "Los indicadores más recientes del mercado laboral
son coherentes con esta progresiva desaceleración [de la economía]. En todo caso, el aumento de la ocupación permitirá que la tasa de paro siga descendiendo, aunque a un ritmo menor que el observado en los años anteriores", señala el organismo en el citado texto.

Menos consumo de los hogares

Pese a mantener sus previsiones de la economía, el BdE advierte de que el menor crecimiento frente a años anteriores se explica por una menor aportación tanto de la demanda externa, como de la demanda interna.

En el caso del consumo de los hogares, se espera un "menor vigor" en los próximos años. En este sentido, el repunte de la tasa de ahorro de las familias desde sus mínimos registrados a principios de 2018 ya estaría reflejando "una actitud más cautelosa de estos agentes en relación con sus decisiones de gasto", algo que tiene un claro impacto en el PIB.

El Banco de España también ha advertido que la inversión residencial "ha experimentado una notable desaceleración a lo largo de 2019.

En el contexto internacional, los menores precios del petróleo ayudarán a compensar el peor comportamiento de los mercados de exportaciones y darán un poco de oxígeno a la economía española.